El sector está representado en la provincia por los dos viveros más importantes del país, los cuales producen 48 millones de plantines para la producción de frutillas, tanto con destino nacional como para la exportación. Ahora podrán lavar en destino con un protocolo y supervisión de Senasa y técnicos de la provincia.

Dado que las plantas madre que se utilizan para multiplicar en estos viveros, ubicados ambos en la localidad de Plottier, son importadas desde Estados Unidos y España y con el objetivo de que estos no sean portadores de plagas o enfermedades que puedan afectar a las producciones actuales o futuras en el país, el Senasa exige determinados tratamientos sanitarios, entre ellos, el lavado de los plantines en origen, de forma tal que toda la tierra que pudieran traer entre sus raíces, sea extraída.

Si bien esta práctica garantizaba la inocuidad, los dos productores locales manifestaron al ministro de Producción e Industria, Facundo López Raggi, que era necesario buscar alternativas ya que al tener que descongelar y volver a congelar los plantines antes y después del lavado, se producía una mortandad que, en algunos casos, podía llegar al 90% del material importado.

Ante esta problemática y con el interés puesto en acompañar y apoyar al sector, “se iniciaron gestiones en el organismo sanitario nacional buscando alternativas al lavado en origen. En este sentido se llegó a un acuerdo que consiste en el lavado de los plantines en destino, en la localidad de Plottier, bajo un estricto protocolo sanitario que será supervisado por el Senasa con la colaboración de personal técnico de la Provincia”, detalló el ministro.

“El protocolo incluye a posteriori del lavado de las plantas tratamientos especiales para el agua y el suelo remanentes, y análisis de laboratorio de estos materiales”, agregó.

En el mediano plazo la idea tanto del Senasa como del sector productivo, es avanzar en alternativas que reemplacen la importación de plantas madre, en la posibilidad de producir este material en el país, lo que se traduciría no solo en un beneficio sanitario sino en un fortalecimiento del sector.

Protagonistas

El propietario del vivero Frutillas Plottier, Antonio Ortega, expresó que “esta acción es un avance para la producción de viveros, no sólo de la provincia, sino de todo el país. Produzco de toda la vida, he hecho frutillas en San Martín de los Andes, Plottier, Lamarque, Mendoza, Epuyén y El Maitén”.

“Hoy si tuviéramos plantas podríamos vender en distintos mercados que nos piden”, confió y detalló que “tenemos que seguir creciendo para poder cubrirlos, trabajamos con Brasil, Colombia, pero Ecuador y Perú también nos piden plantas”.

Aseguró que “el mundo va cambiando y Argentina también. Hay que seguir charlando con todos los actores, no podemos quedar anclados, hay que buscarle la vuelta. Hay formas y se puede. Llamé al ministro López Raggi, me puso gente y han hecho las cosas como se deben”.

“Se ha podido llegar a un puerto que ojalá sirva como ejemplo de que cuando uno quiere puede, y Neuquén y Plottier, toda esa zona, necesita material interesante porque es una zona linda y productiva, si les damos buen producto van a ser buenos productores”, dijo.

Reflexionó que “al campo hay que darle alguna oportunidad y la provincia lo ha entendido. Me sentí escuchado y no fue solamente para mí, sino para los colegas también”.

Por su parte, Nicolás del Sel, de Vivero Neuquén, contó que produce “plantas de frutillas con viveros en Plottier, Neuquén, y El Maiten, Chubut”. Realiza ventas en el mercado interno y exportaciones a diversos países, fundamentalmente a Brasil. Con una producción anual de entre 22 y 25 millones de plantas.

“Luego de años de exportar a pérdida por dólar barato, con cantidades declinantes y abandonando destinos, retomamos exportaciones y tratamos de continuarlas ahora e incrementarlas”, confió.

“Los viveros nos abastecemos anualmente con plantas madres importadas, la gran mayoría provenientes de Estados Unidos. Por requerimientos fitosanitarios del Senasa, las plantas deben ser lavadas antes de embarcar e ingresar a la Argentina. Estas plantas lavadas pierden rápidamente sus cualidades y eso nos provoca enormes pérdidas por la mortandad de las mismas en el vivero”, explicó.

“Esto tiene que ver con la baja vida útil de una planta lavada, ruptura de la cadena de frío y largo tránsito y demora entre lavado y plantación definitiva en el vivero. Este proceso se magnificó especialmente los dos últimos años (2018 y 2019) con mortandades promedio por arriba del 50% y, en algunos casos, mortandades puntuales de algunas variedades en el 100%”, detalló.

“La no renovación de madres de vivero conlleva problemas muy graves de carácter fitosanitario y de certeza y calidad genética. La posibilidad de lavar plantas en destino (Argentina) soluciona gran parte, si no todo, este problema. Obviamente esto requiere de cuidados especiales con la tierra que viene con las plantas, y la propia agua de lavado de las mismas. De allí la solicitud de aprobación de protocolos para disponer de estos elementos. Pero sin duda el beneficio será enormemente superior al costo de lavado en destino”, indicó.