Hemos dado un paso hacia el ejercicio de una vocación, hacia un trabajo que tiene que ver con esa vocación personal, que tiene que ver también con la realización de cada persona en la sociedad. Luego de un severo proceso de selección, de preparación, de formación -que no cesa jamás mientras ustedes tengan el estado policial-, luego de este proceso, están recibiendo ustedes hoy su diploma.Mañana seguirá este proceso en el cual firmaremos los decretos correspondientes, mediante los cuales se les entregará el arma que representa una delegación de la sociedad a cada uno de ustedes. Pero al mismo tiempo, además de una realización individual y personal, representa una satisfacción y un punto de llegada para sus familiares, representa para cada uno de sus seres queridos, amigos, conocidos también un cambio, porque representa para toda la familia la presencia de ustedes en una organización, una institución que es justamente la más importante del contrato social que representa la Constitución y vivir en una República.

Y además, además de la trascendencia de esta realización personal e individual y del impacto emocional que tiene en cada una de sus familias y seres queridos, está el símbolo que representa esta reunión de hoy en presencia de estos seres queridos, de habitantes, de vecinos de la ciudad de Neuquén como se hizo en otras ciudades de la provincia: representa un símbolo de la República, del contrato social que mencionábamos. Ustedes, cuando reciben el diploma y cuando reciben el arma, no representa un acto simple, no representa un acto tan simple como esa relación tan personal entre el Estado y la persona que integra la fuerza. Representa la delegación de toda una sociedad del monopolio de la fuerza pública en cada uno de ustedes.

Eso representa una responsabilidad enorme. Yo creo que este acto de hoy es un símbolo de una delegación de responsabilidad. El contrato social representa que cada uno de los ciudadanos nos despojamos de hacer justicia por mano propia, nos despojamos de esta defensa por la fuerza individual salvo en casos de legítima defensa y delegamos ese ejercicio en cada uno de ustedes, en la institución policial.

Y esto representa un acto verdaderamente solemne, con todo el significado que tiene la reunión de hoy. Porque delegar el ejercicio de la fuerza pública por parte de la sociedad en cada uno de ustedes significa ni más ni menos que una obligación y una responsabilidad, por un lado de utilizar esa fuerza pública en defensa del ciudadano, en defensa de la sociedad, en defensa de los derechos humanos fundamentales: la vida, la integridad física, el patrimonio, la libertad, y también de garantías sociales.

La seguridad tiene que ser una garantía social porque sin seguridad no hay ninguna posibilidad de que hay libertad y realización personal. Es por eso que quiero destacar este día. Este día, repito, que va a quedar en su memoria pero tiene que quedar no solamente por la realización personal y familiar sino fundamentalmente porque hoy es el día en que solemnemente la sociedad les delega a ustedes y a la institución policial el ejercicio de esa fuerza que tiene que ser ejercido con responsabilidad y seriedad, profesionalismo, ustedes en esta tarea y en este trabajo tendrán por delante una tarea que representa un trabajo cotidiano, de todos los días, durante las 24 horas que se garantiza la seguridad del ciudadano, y es durante las 24 horas que ustedes además tienen que capacitarse en forma dinámica y permanente, la delincuencia no descansa, por lo tanto la lucha contra la delincuencia debe representar una lucha permanente, un trabajo constante y un combate a perpetuidad.

Hay sociedades distintas por allí que han logrado un estándar económico diferente como Noruega, pero la inseguridad, a pesar del progreso económico, ustedes vieron cómo el acto de un violento, de un fundamentalista, de un intolerante puede representar segar la vida de muchos integrantes de la sociedad.

El mundo se debate en una crisis profunda, económica, social, de valores, de sistemas. Nosotros en la provincia de Neuquén, tenemos la obligación dentro de nuestro territorio de construir un sistema que parta de valores fundamentales y permanentes. Esos valores que tengan que ver fundamentalmente con la dignidad de cada persona, con la dignidad de cada individuo. El respeto tiene que ser la base y la guía del accionar de ustedes en cada una de sus tareas, en la comisaría, en la cárcel, en la calle, es sus casa, cuando les toque realizar un allanamiento, el respeto a la ley por sobre todas las cosas, a la Constitución provincial, que es la ley de leyes, el respeto al ciudadano, el buen trato, el buen decir, mi abuela me decía siempre, mi abuela materna que era maestra rural, decía siempre “lo cortés no quita lo valiente”. Para ser valiente no hace falta ser descortés, desconsiderado. La cortesía, el buen decir, la buena comunicación tiene que ser la base de la relación de ustedes (policías) con los ciudadanos porque de allí vienen. Ustedes son parte integrante de esta sociedad, vienen de esta sociedad.

Esta sociedad y sus familias hacen el esfuerzo y el trabajo de decir, un hijo nuestro, un hijo de nuestras familias tiene esta vocación y se integra a la institución policial con todos los riesgos que ello significa, un riesgo cotidiano, un riesgo de cada mañana, de cada día. Cada día ustedes, por la defensa de la sociedad y por la defensa de los derechos fundamentales ponen en riesgo su propia vida y allí radica la importancia del acto de hoy porque el trabajo de ustedes es importantísimo y es tan importante como quien educa, quien cura, o quien administra, o quien trabaja en desarrollo social, o en las actividades privadas pero es una actividad donde ustedes ponen en juego su integridad y su propia vida todos los días y cada uno de los días en que tengan este trabajo y esta profesión dentro de la institución policial. Así que frente a la gran responsabilidad de esta tarea de tener el monopolio de la fuerza pública también está la gran entrega de saber que está en juego esa integridad y esa vida por eso la capacitación tiene que ser permanente. Desde el Estado tenemos que trabajar para tener los recursos suficientes para esa capacitación, para la infraestructura, para el equipamiento, para ser ayudados con los medios tecnológicos a nuestro alcance para que esa tarea sea llevada con profesionalismo, con certeza y con mayor avance que el que pueda hacer la delincuencia.

Hoy en esta novena promoción son ciento nueve agentes de seguridad y agentes penitenciarios de la ciudad de Neuquén, también otros 130 agentes en Zapala, Plaza Huincul, Junín de los Andes y Chos Malal han recibido sus diplomas, un total de 239 agentes y hay otros 200 agentes más que este año van a ser incorporados a la fuerza policial. En estos cuatro años de gestión vamos a haber incorporado alrededor de 1.500 nuevos agentes.

Esto hace también a tener presencia en cada uno de los rincones, en cada uno de los barrios y en la ciudad. Presencia que es importante, que combinada con la prevención inespecífica, con el crecimiento, el desarrollo; presencia que combinada con medios tecnológicos, con la entrega y con el cumplimiento de las leyes, le lleva mayor seguridad al ciudadano.

Una sociedad que exige esta seguridad, que la requiere y que tiene que ser una sociedad segura. Por supuesto que es una tarea difícil. Repito, es una tarea de todos los días y de cada día, de las 24 horas del día. Porque la delincuencia no descansa, sorprende, ataca y uno si está desprevenido puede arriesgar, en esa falta de atención, la seguridad de la sociedad.

Nosotros hemos implementado sistemas de video seguridad en Villa La Angostura y San Martín de los Andes. Son ojos que miran la ciudad durante las 24 horas del día. Vamos a implementar este sistema en otros lugares de la provincia. Ojalá podamos cubrir toda la provincia con sistemas de video seguridad. En muchos lugares del mundo y en muchos lugares de nuestro país la video seguridad ha venido en ayuda, porque son más ojos (que se suman) a los ojos de cada uno de ustedes.

Quiero resaltar el trabajo de formación. La escuela policial se creó en 1961 y en el año 1972 se reinició la tarea de la escuela de cadetes de la Policía. Y estamos trabajando para construir, con fondos nacionales, un centro educativo provincial. Se está gestionando. Todos los temas llevan su tiempo.

A veces yo leo algunas críticas de gente que opina y está bien que haya crítica, pero todo lleva su tiempo. Yo veía con que amor entregaba el diputado provincial, la funcionaria municipal, estos cuadros de reconocimiento a los aspirantes que trabajaron en Villa La Angostura. Y hablando de amor, solamente con ese amor y con esa entrega se puede combatir contra una desgracia o contra un evento de la naturaleza de semejantes dimensión como la del complejo Puyehue-Cordón Caulle.

Mil millones de metros cúbicos han sido despachados por el volcán a territorio neuquino. El primer día liberó tanta energía como 70 bombas nucleares. Villa La Angostura, como ciudad, sus habitantes, fueron los que más recibieron el impacto de este volcán. También en otros lugares. No vamos a desmerecer el impacto en otros lugares de la provincia y de provincias vecinas, pero ninguno como Villa La Angostura.

Allí estuvo presente la Policía de la provincia; estuvieron presentes los bomberos de la Policía; los bomberos voluntarios también; el Ejército, con un trabajo destacado de organización, de disciplina; Gendarmería; municipio; el pueblo de Villa La Angostura; el EPAS (Ente Provincial de Agua y Saneamiento); el EPEN (Ente Provincial de Energía del Neuquén); empresas contratadas.

Y hablando de amor y de las montañas que hay que remover, en estos 65 días que llevamos del evento se han removido ya 100 mil metros cúbicos. En pleno invierno, con nevadas, con heladas. Han sido alrededor de 1.600 metros cúbicos por día. Lo digo porque es una tarea ciclópea y a pesar de haber removido 100 mil metros cúbicos de la ciudad parece que recién empezamos. Y realmente recién empezamos. Mao (Tsé Tung) ese gran dirigente que tuvo China decía que para iniciar un camino de 4 mil kilómetros, hay que iniciarlo con el primer paso. Y en Villa La Angostura el primer paso lo dio como ejemplo un hombre de se pueblo, ya entrado en años y dijo: “¿Cómo empezamos? ¿Por dónde empezamos?” y dijo: “Por una pala y una carretilla”. Por supuesto que la pala y la carretilla no van a alcanzar, vamos a necesitar muchas máquinas, mucho esfuerzo, pero el símbolo, el emblema, el gesto de la pala y la carretilla y el corazón puesto en esa pala y en esa carretilla representan la firme y la férrea voluntad de vencer las adversidades y vencer los problemas.

Y los problemas en la sociedad se vencen así. Se vencen con los valores que hemos recibido de los primeros habitantes, de los primeros pobladores, de los pioneros, que con esfuerzo, con sacrificio, con responsabilidad, con mucho trabajo construyeron nuestra gran provincia y nosotros vamos a construir y reconstruir el verde y el azul en Villa La Angostura y lo vamos a hacer con esa dedicación y ese esfuerzo. La policía va a seguir teniendo presencia…

Con ese esfuerzo. La policía va a seguir teniendo presencia en Villa La Angostura y el Ejército también, pero tenemos que remover una montaña, y ustedes en materia de seguridad todos los días van a tener que escalar una montaña. Y al otro día cuando se despierten seguramente se van a encontrar otra vez al pie de la montaña y teniendo que escalar una nueva montaña porque en materia de seguridad nunca hay línea de llegada, siempre hay línea de partida, siempre hay problemas, siempre hay conflictos, y hay que resolverlos apelando a la inteligencia, a la resolución pacífica de los conflictos y también contra la delincuencia no dar ventajas.

Se cumplen en este mes de agosto 50 años desde que se levantó el muro de Berlín que separó a un pueblo, a hermanos. Un muro que se levantó para evitar que familias visitaran a sus otras familias en el otro sector, pero gracias a Dios ese muro ya forma parte de la historia pero no forman parte de la historia los muros que levantamos todos los días los seres humanos entre nosotros, que difícil nos resulta la convivencia, que difícil nos resulta la democracia, que difícil nos resulta el respeto.

Por eso, cada uno de ustedes cuando les toque dirimir conflictos y resolver problemas, no levanten muros, sean constructores de puentes, puentes de comunicación entre los vecinos, puentes de comunicación entre los seres humanos, porque siempre una palabra de mediación, una palabra de pacificación, puede evitar los hechos violentos.

Y en el caso de tener que recurrir a la fuerza pública, lo tienen que hacer en el marco de lo que han estudiado, de lo que han aprendido, en el marco de la ley y la Constitución, y nunca pretendiendo hacer justicia por mano propia. Siempre sepan que en esta materia son auxiliares de la Justicia, del Poder Judicial. Busquen siempre el amparo de las leyes, de las órdenes que se dan de la superioridad, de las órdenes que se dan del Poder Judicial.

Nunca recurran a esta fuerza pública que hoy se les da para la defensa de sus intereses. Siempre utilicen la fuerza pública que hoy la sociedad y el Estado les dan para la defensa del bien común y de los derechos de la sociedad.

Queridos familiares, queridos agentes. Hoy es un día para recordar. Hoy es un día para festejar. Hoy es un día en que se inicia para ustedes una nueva vida. Yo quiero felicitarlos. Quiero a los familiares, en nombre de la sociedad y del gobierno, agradecer esta entrega.

Quiero agradecerles a ustedes la vocación e invitarlos a que profundicen esta vocación con preparación y con capacitación, que sin lugar a dudas va a representar no solamente el camino de su progreso individual, sino también el camino del progreso de la provincia en lo que hace a más justicia, más libertad y más seguridad.

Que Dios acompañe cada uno de los días que ustedes tengan esta tarea y este trabajo al servicio de la comunidad.