La subsecretaría de las Mujeres del ministerio de Ciudadanía invita a los demás municipios de la provincia a sumarse a esta iniciativa por considerar que los concursos de belleza son una forma más de discriminación y cosificación de las mujeres vulnerando los derechos consagrados.

La subsecretaría de las Mujeres del ministerio de Ciudadanía invita a los municipios de la provincia a seguir la iniciativa de las localidades de Villa La Angostura y Andacollo que resolvieron adoptar como política  pública la eliminación de los concursos de belleza.

A partir de un comunicado emitido por la subsecretaría, se rechaza “la práctica patriarcal por excelencia que importan los certámenes de belleza, debido a que no hacen más que re editar el estereotipo dando una pauta uniforme de cómo debe ser el cuerpo de la mujer para ser considerada visible, este ejercicio es una forma más de discriminación y cosificación de las mujeres vulnerando los derechos consagrados”.

Desde la subsecretaría proponen que “sería muy interesante que todos y todas hagamos el ejercicio de pensar acerca de qué se está valorando cuando se elige una ‘reina’, porque es importante que reflexionemos sobre los parámetros de belleza que no todos y todas cumplimos y que sin embargo son destacados y apreciados por muchas personas de la comunidad “. Además desde el organismo si proponen destacar la lucha de las mujeres que vienen batallando hace muchos años en este aspecto.

“Consideramos que es obligación del Estado valorar los aportes cotidianos de mujeres y varones en lo social, político y cultural, en un plano de equidad, único modo de permitir una  democracia plena” destacan desde la subsecretaría de las Mujeres.

Ley Nacional 26485

Desde el organismo destacan que estos concursos incurren en violencia simbólica tipificada en la Ley Nacional 26485 “Ley de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales”, entendiendo a la violencia simbólica como aquella que a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos transmite y reproduce dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la mujer en la sociedad.