Durante el tercer encuentro virtual del ciclo Historia cultural del Neuquén. Se repasó un recorrido histórico sobre el pueblo de San Eduardo, cuya existencia estuvo ligada a la mina Santa Teresita donde ocurrió un accidente fatal hace casi 70 años, el 29 de marzo de 1951.

El ministerio de las Culturas presentó hoy el tercer encuentro virtual del ciclo Historia cultural del Neuquén: “Trabajadores del Carbón” donde se expusieron documentos, imágenes y relatos vinculados al surgimiento, apogeo y declive de una actividad que se destacó en el norte neuquino entre 1939 y 1951.

La extracción de carbón en la provincia cobró una dimensión significativa y dio lugar a la creación del ya inexistente pueblo de San Eduardo, que se situaba a unos 80km al sureste de Chos Malal, en cercanías al Paraje Curaco.

Con la exposición Cecilia Arias, del Centro de Estudios Regionales de Chos Malal, y los relatos de  Nuria San Martín se trazó un recorrido histórico sobre el pueblo de San Eduardo, cuya existencia estuvo ligada a la mina Santa Teresita donde ocurrió un accidente fatal hace casi 70 años, el 29 de marzo de 1951.

El ciclo cuenta con la coordinación del Museo Histórico Provincial Manuel José Olascoaga, entidad que facilita la presentación de documentos, imágenes, cartas y exposiciones de destacados docentes, historiadores y pobladores de la provincia, con el objetivo de difundir y promover la historia cultural del trabajo de los mineros.

Historia de San Eduardo

A partir de 1939 (con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial) Argentina empezó a tener un faltante de carbón y comenzó una política para estimular el desarrollo de las actividades mineras, a fin de dar respuesta a esa crisis del combustible y en 1941 se creó la Dirección de carbón mineral dependiente de YPF.

En el norte neuquino había escasa posibilidad de conseguir trabajo y había comenzado una época de despoblamiento. La extracción de oro ya había tenido su época de auge y la zona que era un lugar prometedor se fue convirtiendo rápidamente en expulsora de población.

Los caminos y los vehículos eran muy precarios y había insuficiencias en cuanto a los aspectos técnicos y logísticos también. Las condiciones de vida de los mineros en esa región eran muy adversas, se registraban muchos accidentes que generalmente se les inculpaban a los trabajadores, que no contaban con la capacitación adecuada para realizar ese trabajo. Los cargos de conducción eran de personas provenientes de Europa o de Buenos Aires, y el resto de la mano de obra era gente de la zona rural, sin experiencia en minería.

En la charla se mencionaron tres conceptos clave para entender a San Eduardo. En primer término, se habló del “enclave económico” por las características que reunía el pueblo, marcado por la explotación de un recurso específico con inversiones limitadas, y con los centros de decisión muy lejanos (en Buenos Aires), desconociendo las particularidades y la realidad local. La producción se trasladaba hacia afuera y esto no permitía proyectar el crecimiento económico de la zona.

En segundo lugar, se destacó el “sistema de fábrica y la villa obrera”. Ante la escasa oferta laboral de la zona, el campamento en San Eduardo se transformó en un polo importante. Se hablaba de baja conflictividad y acceso a la vivienda tanto para los trabajadores como para su familia.

Y el tercer concepto se relaciona a la “comunidad ocupacional” donde los trabajadores tenían lazos sociales fuera del ámbito laboral. La vida en el campamento tenía maquinaria que no había en otra zona cercana que permitía –por ejemplo- hacer trabajos de carpintería. Las canchas de fútbol y el destacado rendimiento del equipo de los carboneros en los partidos que se realizaban en la zona también ayudaron a lograr una sólida conciencia de grupo y de comunidad.