La iniciativa surgió como resultado de un trabajo conjunto entre el Senasa y las autoridades neuquinas para trabajar en pos de la sanidad animal.

El gobierno de la provincia del Neuquén comenzará a implementar en el territorio un programa de control y erradicación de enfermedades ovinas, que fue aprobado días atrás por la resolución 40/2016 del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). Esta iniciativa surgió como resultado de un trabajo conjunto entre el organismo nacional y las autoridades neuquinas para trabajar en pos de la sanidad animal.

El programa fue consensuado en el ámbito de la Comisión Provincial de Sanidad Animal (Coprosa), que está integrado por el gobierno neuquino, el Senasa, el INTA, Colegios de Veterinarios y productores, entre otros.

En este marco, desde el ministerio de Producción y Turismo a través de la subsecretaría de Producción, se trabaja en una resolución ministerial que establecerá de qué manera se implementará en la provincia.

En la resolución mencionada se destaca que la provincia del Neuquén “ha decidido realizar una lucha activa, mediante la definición de estrategias que involucran de manera activa a los productores de economías formales y de economías de subsistencia de ovinos y a las diferentes instituciones que tienen injerencia en la sanidad ovina de la provincia”. Y se agrega que “el sistema de producción de ganadería trashumante, que involucra el traslado masivo y concentraciones de majadas en establecimientos estivales, impone la necesidad de sancionar una nueva estrategia de lucha sanitaria anual”.

Entre las enfermedades plausibles de erradicar se destacan la sarna, malofagocis y la pediculosis, entre otras, malestares de parasitosis externas que generan un impacto negativo en las majadas ovinas en cuanto a la producción de lana, ganancia de peso de los animales, porcentajes de nacimientos y destete.

Tratamientos

En la mencionada resolución se establece que la aplicación de tratamientos antiparasitarios se debe hacer con productos aprobados por el Senasa. El mismo es anual y obligatorio para el productor de ovinos que no practica la trashumancia y de dos tratamientos anuales aquellos que sí la practican.

Entre otros aspectos, se establece que se deberá denunciar ante el Senasa la presencia o sospecha de las enfermedades.

El organismo nacional deberá fiscalizar la ejecución de las diferentes acciones y emitirá el “Certificado Sanitario Ovino” (CESO), que acredita el cumplimiento de la aplicación del tratamiento conforme a la estrategia sanitaria establecida y la constatación de la ausencia de las enfermedades mencionadas.