El gobernador de Neuquén, Jorge Sapag se refirió al anuncio de paro que llevará a cabo el Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa. La medida de fuerza afecta la producción de petróleo y refinación desde este mediodía y hasta las 20 de mañana.

A continuación se transcriben las declaraciones del gobernador Jorge Sapag.

Ante el paro sorpresivo decretado por el Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa en el día de la fecha y ante la posibilidad de un nuevo paro de 48 horas la semana próxima, me veo en la obligación de llevar al seno del gremio, a la conducción y a los trabajadores las siguientes reflexiones:

Considero legítimo el derecho de peticionar a las autoridades y en este caso a las empresas. El Estado Provincial y las empresas tienen que tener vocación de diálogo para atender los reclamos. Pero esto en un marco de responsabilidad y de contar con los recursos suficientes para atender estos reclamos total o parcialmente. No siempre se puede decir que sí porque en ese caso el quebranto o la cesación de pagos está a la vuelta de la esquina.

Esta es la segunda huelga en la semana de los trabajadores del gas y petróleo. Afectó la producción de petróleo y si le sumamos los dos días posibles de la semana próxima serían cuatro. El perjuicio de regalías para la provincia de Neuquén es de 5 millones de pesos por cada día de paro que y que no se pueden recuperar. Es importante destacar que los ingresos de las regalías son fundamentales para la Provincia para atender la educación, la salud, la seguridad, y buscar el progreso de sus habitantes.

Además a ello agregamos el grave perjuicio que ocasiona en los lugares que se está perforando donde se torna difícil, complicado y a veces imposible reanudar la perforación o la producción. En especial en los lugares donde se utiliza tecnología no convencional.

La Provincia del Neuquén avizora un futuro promisorio de aumento sustancial de gas y petróleo que tiene que venir de la mano de miles de millones de dólares. Sin embargo, estas inversiones no van a llegar o se van a suspender si no hay un clima de paz social y de condiciones favorables para ellas. Los capitales pueden buscar otras regiones del país o del mundo si no existen estas garantías ya señaladas.

Que quede claro: no estoy en contra del reclamo legítimo en base al diálogo y los consensos mirando todos, la patronal y los empleados los costos y las verdaderas disponibilidades. En el año 2008, en plena crisis internacional y con 3.000 telegramas de despidos de los trabajadores petroleros, con el compañero Guillermo Pereyra fuimos a Buenos Aires y resolvimos la situación. Fueron muchos días de trabajo y diálogo. Esto se logró con la intervención de la Presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner y allí surgieron los programas de gas plus y de petróleo plus. En ese momento los acompañe incondicionalmente trabajando arduamente sin horarios ni descanso en la búsqueda de la solución que permitió devolverle la dignidad del trabajo a 3.000 despedidos.

Pero cuando el reclamo adopta actitudes, como la violencia, piquetes, cortes de ruta, toma de edificios públicos o privados o paro de la producción, el reclamo deja de ser legítimo y pasa a convertir el terreno de las decisiones en un campo de guerra o de acciones que crean grave tensión social.

Como gobernador llamo a la reflexión responsable y solidaria a todos los dirigentes sindicales y en esta caso en especial a los compañeros del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa.

Yo no tengo ninguna duda que los anima un espíritu de defensa de la Provincia del Neuquén en sus ingresos y en defensa de todo el cuerpo de la República que necesita del gas y el petróleo como brazo motor del trabajo, del comercio, de la industria y la producción del campo.

En ese contexto de trabajo, diálogo y paz social en los últimos 90 días, gracias a las nuevas inversiones y las nuevas tecnologías se han creado 1000 nuevos puestos de trabajo en la actividad del petróleo y del gas en la Provincia del Neuquén. Lejos estamos de aquellos despidos masivos y falta de oportunidades.

Hemos sabido defender las fuentes de trabajo y en ese camino debemos seguir. Por eso insisto que solo el diálogo y los consensos en un marco del imperio de la razón harán posible construir la sociedad igualitaria que todos anhelamos.