La antigua construcción de adobe fue un ícono de la vida social y cultural desde la década del ´60 hasta los ´90. El proyecto de reparación fue elaborado por la subsecretaría de Turismo provincial junto al municipio local.

La subsecretaría de Turismo provincial dependiente de ministerio de Desarrollo Territorial, informó que en las próximas semanas quedarán concluidas las obras de restauración del histórico bar “boliche” El Minero en la localidad de Andacollo, en el Norte neuquino.

La municipalidad local inició la reparación de sus paredes y techo en octubre del año pasado. Posteriormente, los avances incluyeron asientos de descanso, señalización vial y cartelería interpretativa, la cual grafica la vida social de ese momento, del trabajo de los “pirquineros” y de los orígenes de Andacollo. Actualmente resta la conexión eléctrica y la parquización del lugar.

El proyecto fue elaborado por la dirección general de Inversiones Turísticas de la subsecretaría de Turismo, con la colaboración del personal del municipio. En tanto, el financiamiento para su ejecución se realizó a través del Programa Nacional de Inversiones Turísticas del Ministerio de Turismo de la Nación (Mintur) con una inversión de 107.195 pesos.

Con esta puesta en valor, se beneficiará tanto a los turistas como a la población local, diversificando la oferta de atractivos del destino y favoreciendo la interpretación, la revalorización del patrimonio local y de las actividades tradicionales del norte neuquino, como la minería.

Reseña

El boliche “El Minero” era un bar estrechamente vinculado a la actividad minera, una antigua construcción de la década del ´60 en adobe, piedra y techo de cartón, estratégicamente ubicado sobre la ruta provincial Nº 39, con una excelente visual del río Neuquén.

El mismo funcionó como propiedad privada hasta finales del año 1990 y luego se transfirió al municipio con la condición de desarrollarlo como museo, convirtiéndose en uno de los principales atractivos de Andacollo y además forma parte del patrimonio cultural municipal.

Con el transcurrir de tiempo el edificio se deterioró, especialmente el techo, provocando que el riguroso clima acelere la mala condición de las paredes y estructura. Desde el municipio, y con la intención de conservar este espacio, se cercó el frente del predio y todas las botellas que aún permanecían allí se trasladaron al museo de la localidad para su resguardo hasta el inicio de las mejoras en la construcción.