El Cippec le otorgó el premio a la Innovación en Políticas Públicas y el ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación destinó otros 80 millones de pesos para que continúen con el proceso de apoyo a los pequeños productores rurales.

El gobierno de la provincia recibió días atrás en Buenos Aires un reconocimiento en la primera edición del Premio a la Innovación en Políticas Públicas que impulsó el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec).

A través del ministerio de Desarrollo Territorial, para esta convocatoria postuló los “Comités Locales de Emergencia Rural (CLER): la crisis como oportunidad para reconstruir el entramado productivo rural en la Provincia del Neuquén”, en la categoría de políticas provinciales.

La decisión de presentar al sistema de los CLER se basó en que constituye una innovación organizativa dentro de la política de desarrollo rural de la provincia. Se originó como una estrategia puntual para atender la emergencia coyuntural producida por la erupción del complejo volcánico Puyehue-Cordón Caulle, pero rápidamente se convirtió en una plataforma permanente de recomposición productiva y social para la resolución de problemas estructurales sobre una base articulada, participativa y transparente.

Es por ello que el ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación le otorgó a la provincia del Neuquén otros 80 millones de pesos para continuar con el proceso de apoyo a los pequeños productores rurales.

Surgimiento

El tradicional sistema de política pública de atención al mundo rural en Neuquén combinó por mucho tiempo diferentes dosis de asistencia técnica y financiamiento, ofrecido a través de intervenciones simultáneas y competitivas de organismos nacionales, provinciales y municipales, sin contar con una estrategia en común. Sin embargo, la magnitud de lo ocurrido a partir de aquel 4 de junio de 2011 -cuando la arena y la ceniza volcánica cubrieron buena parte del territorio neuquino y se sumaron a una sequía persistente- determinó la necesidad de articular esfuerzos para superar la coyuntura.

“En el momento en que el enorme desastre agropecuario rompió la inercia, se dieron las condiciones necesarias de oportunidad y decisión política, cabe decirlo, para acelerar la consolidación de un entramado institucional que venía siendo trabajosamente tejido y articulado desde principios de 2008, tres años antes de la erupción volcánica”, indicó el ministro de Desarrollo Territorial, Leandro Bertoya. Eso permitió crear “con velocidad inusitada plataformas flexibles de diagnóstico local, priorización de necesidades, gestión y asignación de recursos humanos, tecnológicos y presupuestarios”.

Estas plataformas -los CLER y su sistema de apoyo institucional- “demostraron que la voluntad política, la participación social organizada, el rigor técnico y la transparencia en el uso y aplicación de fondos presupuestarios son conceptos que al ponerse en acción de forma coordinada tienen resultados revolucionarios y redundan en el empoderamiento de aquellos que se encuentran más vulnerables frente a la acción de las contingencias y amenazas ambientales, permitiéndoles ser los actores principales de la mejora de su propia calidad de vida”, agregó.

Al primer CLER, surgido para la protección de productores y prestadores afectados por la contingencia volcánica en el sur de la Provincia, se le sumaron los de Los Lagos, Lacar, Huiliches, Picún Leufú, Collón Cura, Zona Centro y Añelo-Pehuenches, donde participan 150 organizaciones, comunidades mapuche, asociaciones y comisiones de Fomento rural y cooperativas, entre otros. También se constituyó la “Mesa Provincial de Emergencia Rural” (denominada Comité Institucional de Coordinación -CIC) y el Comité Técnico.

A través de los CLER se atendieron las necesidades coyunturales y se comenzó a trabajar en las estructurales. En una primera instancia se destinaron 5 millones de pesos a satisfacer el 40 por ciento de la demanda total de suplementación del alimento para el ganado en los primeros seis meses críticos. Luego se gestionaron fondos en distintas fuentes programáticas disponibles -como el Proderpa- que compartían esta filosofía de gestión para abordar problemáticas estructurales. En esta etapa -que está aún vigente- se ha propiciado la generación de proyectos de mediano y largo plazo, consensuados y participativos, para encontrar las soluciones que mejor se adecúan a cada territorio y población y que consideran el análisis y la implementación de acciones de recomposición, reconversión o dinamización de la actividad.

A más de dos años y medio de implementación, los CLERs permanecen y se han consolidado como ámbito e instrumento de política pública. Y es de destacar que lo han hecho aún cuando han cambiado muchas de las autoridades (en los municipios y ONGs) locales que originalmente participaban de los mismos.

Acerca del premio

El premio a la Innovación del Cippec busca promover el desarrollo de políticas públicas innovadoras y que fortalezcan la calidad de aquellas orientadas a la equidad y el crecimiento, premiando las iniciativas (programas o proyectos) implementadas en el orden nacional, provincial y municipal por organismos y empresas públicas.

Se considera innovadora a una política cuando “desarrolla nuevas soluciones a un problema” o “afronta una cuestión no abordada hasta el momento”.

Cippec es una organización independiente, apartidaria y sin fines de lucro que trabaja por un Estado justo, democrático y eficiente que mejore la vida de las personas. Para ello analiza y promueve políticas públicas que fomenten la equidad y el crecimiento, con el desafío de traducir en acciones concretas las mejores ideas que surjan en las áreas de Desarrollo Social, Desarrollo Económico y Estado y Gobierno.