Dieron a conocer los resultados finales del proyecto “Lineamientos estratégicos para el reposicionamiento de peras y manzanas en el mercado Interno”. El mismo fue ejecutado por el Centro PyME-Adeneu, y financiado por el Consejo Federal de Inversiones (CFI).

La presentación de un estudio que brinda un panorama sobre el consumo de peras y manzanas en el mercado interno y propuestas de acciones para mejorarlo, fueron los ejes del Encuentro Sectorial Frutícola que se realizó este miércoles 5 en la ciudad de Neuquén.

La actividad fue la oportunidad para presentar los resultados finales del proyecto “Lineamientos estratégicos para el reposicionamiento de peras y manzanas en el Mercado Interno”, ejecutado por el Centro PyME-Adeneu, y financiado por el Consejo Federal de Inversiones (CFI).

Tras la presentación del proyecto, el subsecretario de Producción, Javier Van Houtte destacó que “en un momento difícil para la fruticultura regional que se encuentren en un mismo espacio trabajando en un objetivo común a ambas provincias, instituciones como el Inta, Senasa, Funbapa, la Universidad, junto con los productores a través de la Federación, las cámaras, y las empresas nucleadas en CAFI, no es un tema menor, es un hecho a destacar que nos pone muy contentos y nos asegura que el rumbo elegido es el correcto”.

Respecto a los “Lineamientos estratégicos para el reposicionamiento de peras y manzanas en el Mercado Interno”, el funcionario provincial comentó que se expuso “el trabajo de los dos últimos años de diagnóstico, identificación de oportunidades y variables que determinan el consumo interno”.

Asimismo, señaló que “el mercado de las peras y las manzanas tiene mucho potencial de crecimiento” y este estudio “sería una complementación muy fuerte e importante para mejorar la rentabilidad de la cadena, no en contra de lo que hoy se exporta sino para hacer crecer el mercado”.

En este sentido, aseguró que “todas las acciones que se hagan para mejorar la rentabilidad del sector son oportunas. Pero para diseñar las acciones debemos saber y entender cómo funciona”. Explicó que “lo que quisimos hacer es presentar en una apretada síntesis los dos años de estudio de todos estos temas. Así que las conclusiones y aportes que se hicieron, mostraron que se realizó un trabajo profesional”.

Bajo esa misma línea, señaló que “se realizó una propuesta de acción hacia delante, de diseñar un menú de acciones en cuanto a la promoción para que cada uno de los representantes lo consensue y convalide en el interior de cada una de sus instituciones”.

Por último, Van Houtte anheló que antes de fin de año se reúnan nuevamente los sectores involucrados “para elegir las acciones concretas, reales, medibles y rápidas para que ayuden a la difícil situación que hoy atraviesa la fruticultura regional”.

El relevamiento permitió contar con información sobre el perfil del consumidor argentino, sus gustos y preferencias, los canales de distribución interna mayorista y minorista como así también identificar oportunidades de mejora en la distribución y desarrollar un plan de acciones que permita incrementar el consumo interno.

Participaron también el gerente general del Centro PyME-ADENEU, Facundo López Raggi; el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de Río Negro, Alfredo Palmieri; el secretario de Fruticultura de esa provincia, Julián Alvarez; representantes del CFI, de empresas frutícolas, de la CAFI, de la Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén; Cámaras de Productores; empresas; e instituciones públicas y privadas vinculadas a la cadena de valor frutícola (INTA, Senasa, Funbapa, Universidad Nacional del Comahue).

Datos relevados

Los datos obtenidos fueron proporcionados por Nielsen (consultora en comportamiento del consumidor), relevamientos en supermercados y mercados concentradores de distintos puntos del país y encuestas realizadas a 550 consumidores con un amplio rango de edad y nivel socioeconómico (410 mujeres y 140 hombres).

En cuanto al destino que tiene la fruta en la región, el informe revela que sobre 250.000 toneladas anuales, el 28 por ciento de la manzana se vende en el mercado interno, siendo la segunda plaza después de la exportación. En el caso de la pera, sobre 85.000 toneladas anuales, el porcentaje para mercado interno es del 13 por ciento, ubicándose detrás de la exportación y la industria.

La potencialidad del consumo en esta plaza queda en evidencia con las estadísticas que indican que en 1997 alcanzaba los 11,2 kilos per cápita por año, cuando actualmente es de 7 kilos por persona. En cuanto a las peras, en Argentina se consumen dos kilos por habitante por año en promedio.

Respecto a los canales de distribución, más del 80 por ciento de estas frutas para consumo interno llega a los mercados concentradores, en tanto que lo restante recae en supermercados e hipermercados. En el mercado minorista, el 80 por ciento de la fruta se comercializa en verdulerías, el lugar más elegido por los consumidores para comprar.

Aparece también la posibilidad de nuevos canales de comercialización: el 50 por ciento de los encuestados consideran atractivo encontrar peras y manzanas en los kioscos.

Otro dato importante que se desprende del trabajo es el perfil de consumidores: el 49 por ciento son mujeres de 20 a 55 años y el 16 por ciento hombres del mismo rango de edad. Un 11 por ciento son niños de 7 a 11 años. El 84 por ciento de los encuestados consume la manzana como colación (en fresco), 36 por ciento en postres y 3 por ciento para preparar comidas. En peras, la relación es 81 por ciento, 39 por ciento y 3 por ciento, respectivamente.

Un aspecto relevado es que es lo que se tiene en cuenta a la hora de comprar. Un 50 por ciento valora la relación precio-calidad, un 38 por ciento los atributos visuales y un 12 por ciento la recomendación de los verduleros. En este sentido, la variable precio no es significativa para el incremento del consumo per cápita, pero sí lo es a la hora de evaluar el consumidor la relación precio-calidad.

También se consultó sobre los atributos asociados a la calidad: se tienen en cuenta en mayor medida el color, la ausencia de magulladuras y heridas, el brillo, la forma y el aroma.

Por otra parte, un 47 por ciento de los consumidores dejaría de comprar en el lugar habitual que lo hace si la fruta no está en buenas condiciones, lo que indica una mayor fidelidad al producto que al lugar de compra. En menor porcentaje dejaría de comprar por un tiempo o directamente consumiría otro tipo de fruta.

El precio es otro parámetro de referencia para evaluar el comportamiento de los consumidores. Si las manzanas o peras estuvieran más caras, el 47 por ciento afirmó que no compraría en ese comercio y buscaría otro lugar, un 32 por ciento compraría en menor cantidad porque valora la calidad y un 20 por ciento compraría otras frutas a menor precio. Se concluyó también que las malas experiencias repetidas en el tiempo disminuyen la fidelidad al producto.