La vicegobernadora evaluó que la tormenta del 7 de abril superó a la de 1975 en cuanto a destrucción de bienes materiales, pero elogió el trabajo organizado que evitó males mayores.

La vicegobernadora de la provincia a cargo del Ejecutivo, Ana Pechen, se mostró satisfecha del trabajo coordinado entre diferentes organizaciones y estamentos de gobierno y destacó que si bien la tormenta del 7 de abril “fue peor que la de 1975 en cuanto a pérdida de bienes materiales”, gracias a la prevención “no hubo que lamentar pérdida de vidas humanas”.

“Si en algo ha sido exitoso el trabajo conjunto entre la provincia, municipios, el gobierno nacional, las fuerzas de seguridad y la policía, ha sido en resguardar la vida. Nos tenemos que sentir orgullosos los neuquinos de que cuando nos ponemos de acuerdo y sumamos en la defensa de una causa común, una causa de riesgo como ésta, el mejor premio que podemos tener es que la vida se protegió”, expresó la vicegobernadora.

Y señaló que “a los bienes materiales, que son los que hoy preocupan, tenemos tiempo de repararlos y tenemos toda la voluntad, y eso lo celebramos justamente porque la vida fue preservada”.

Pechen realizó las declaraciones luego de una nueva reunión de Gabinete ampliada que se realizó esta mañana en Casa de Gobierno, de la que participaron todos los ministros, secretarios y subsecretarios, coordinadores de áreas y el referente del Ejército Argentino que participa del Comité de Emergencia (COE), el comandante de la VI Brigada de Montaña, Héctor Prechi.

En ese encuentro, cada ministerio dio cuenta del parte de situación de cada área y se elaboró un informe que será entregado al gobernador Jorge Sapag, quien –está confirmado- el lunes próximo presentará ante la Legislatura el proyecto de ley de Emergencia. Además, se incluyeron los proyectos que se deberán ejecutar en las áreas de Recursos Hídricos, Agua y Saneamiento, Vialidad y Energía; y también en el aspecto social en cuanto a Salud y Educación.

Pechen estimó que las obras más urgentes, que son las de relocalización de las familias cuyas viviendas fueron destruidas por el agua, insumirán una inversión de 60 millones de pesos aproximadamente, y que en el proyecto de ley de Emergencia, si bien “todavía no está el monto definido, superará los 50 millones de pesos”.

Mencionó que después habrá que afrontar otras obras de envergadura que necesitarán cientos de millones de pesos, entre las que mencionó la reparación de las rutas nacionales y provinciales, el encauce y reacondicionamiento del arroyo Durán y el encauce definitivo del Canal V para que desagote en el río.

“Eso tendrá que ver el gobierno y analizar las prioridades. Con los Ticafo contamos con 800 millones de pesos, de los cuales el 54 por ciento está destinado a obras de envergadura en agua, cloacas y alcantarillas, y también contamos con las obras que Nación comprometió por el convenio entre YPF y la Provincia”, recordó.

Además dijo que la provincia podrá recurrir a organismos multilaterales de crédito o al Fondo Nacional de Infraestructura Federal, “cuyo titular, José Estabillo, se ha puesto a disposición por este tema al igual que el jefe de Gabinete (del gobierno nacional), Jorge Capitanich”.

Riesgos aluvionales

Pechen indicó también que se deberán evaluar las necesidades inminentes o el largo plazo. “Hay obras que estamos en condiciones de comenzar en función de un programa con Nación, que es la reinstalación de las casas que están en zonas aluvionales que no se pueden volver a construir allí, porque son lugares por los que naturalmente escurre el agua”.

En cuanto a estas viviendas, analizó que en adelante se deberá abordar seriamente el problema de los asentamientos. Recordó que sólo en la ciudad de Neuquén llegó a haber “90 tomas, algunas que se fueron transformando en barrios con planes como el Promeba (Programa de Mejoramiento de Barrios), pero no debemos olvidar que el asentamiento en pie de barda siempre es riesgoso”.

Destacó que ello ya fue señalado por el departamento de geografía de la Universidad Nacional del Comahue y por el Copade, que elaboró un mapa de riesgo. “Creo que es una buena oportunidad para llamar la atención sobre los riesgos que conlleva ubicarse en estos lugares de desagote aluvional e ir reubicando a la gente. Es un trabajo arduo que deberá hacerse entre la Provincia, el municipio y, por supuesto, con el apoyo de Nación”, afirmó.

En cuanto a las zonas no urbanas afectadas indicó que “todavía no contamos con el cómputo total, porque hay caminos anegados para ingresar a lugares rurales o comunidades mapuche. Sabemos que hay problemas como la provisión de agua o los problemas con el ganado, así que seguimos trabajando para llegar en los lugares más lejanos a aquellos que necesitan todavía una respuesta”, finalizó.