Es muy emocionante, muy emotivo, estar con los chicos, con los papás, las mamás, los maestros, el personal administrativo no docente. Es un motivo de mucha alegría porque abrir un espacio de educación es abrir un espacio de libertad, de igualdad de oportunidades; abrir un espacio de mucha dignidad que Dios ha querido que tengamos esta responsabilidad que nos dio la ciudadanía de poder, hoy en Buta Ranquil, inaugurar el hospital, estar inaugurando este edificio escolar y trabajar mucho para mejorar la calidad de vida. Y aprovechar esta oportunidad para agradecerle a todos los que trabajan en Salud, en Educación, en Seguridad, a todos los que trabajan cotidianamente para que sea posible realizar los sueños de todos y de cada uno, así que este espacio es para la promoción, es para el desarrollo, para el progreso; es para todos ellos, para los chicos, para las chicas, para los jóvenes y también para los mayores, para que podamos seguir abriendo espacios educativos de capacitación.

Los pueblos que progresan hoy en el mundo, progresan por la educación, no hay otro secreto. El otro día estábamos con el embajador de Corea del Sur y con el embajador de Noruega, son dos países que se han destacado porque en los últimos 50 años pasaron de ser los países más pobres del mundo a ser los países con más progreso en el mundo. Yo les preguntaba ¿cuál es el secreto? Y me decían: no hay ningún secreto, es la educación.

En la provincia de Neuquén, que hace 50 años tenía el índice de analfabetismo más alto de la República, el índice de mortalidad infantil más alto de la República y hoy tiene lo más bajos, no (debemos) conformarnos con este logro, sino aspirar a que en los próximos años estemos en Educación, en Salud y en todas las áreas de promoción humana en los mejores niveles de Latinoamérica. Pero esa es tarea de todos y cada uno de ustedes, que con mucho amor y con mucha responsabilidad y con mucho cariño toman esta responsabilidad en sus manos y lo hacen posible, así que muchas gracias para todos ustedes.