Como parte de un trabajo conjunto con el Colegio de Arquitectos del Neuquén, se busca poner en valor la creación de espacios productivos agroalimentarios en los edificios de la zona centro o de sectores altamente urbanizados de la ciudad.

El Programa de Desarrollo Agroalimentario (Proda), junto con el Colegio de Arquitectos del Neuquén (CAN), promueve una nueva línea de trabajo que tiene como objetivo crear espacios productivos agroalimentarios en los edificios de la zona centro o de sectores altamente urbanizados de la ciudad.

A diferencia de otros espacios urbanos socioproductivos (huertas protegidas, huertas terapéuticas, unidades productivas asociaciativas y comunitarias), esta nueva línea denominada Agroedificios Comestibles constituye una modalidad de intervención que abre nuevas posibilidades.

“La idea es desarrollar lo que venimos generando en el oeste de la ciudad y en el interior de la provincia, que es la agricultura urbana, y transformar un espacio horizontal, como una huerta tradicional, en una huerta vertical en un edificio”, explicó el coordinador del Proda, Ariel Zabert.

“Existen actualmente sectores de la población que no están relacionados con la producción que demandan alimentos orgánicos, frescos, estacionales, cosechados en el día, y es lo que estamos haciendo a partir de la agricultura urbana del Proda”, dijo y agregó que “incluso mucha de esta gente quiere producir sus alimentos y no ser sólo consumidor”.

De este modo, “surge la idea de transformar estos espacios horizontales en uno vertical, en un edificio, en el cual la mecánica es la misma, que los vecinos a los que les interese la práctica de la agricultura urbana en espacios reducidos puedan cultivar sus propios alimentos”, aseguró y detalló que “esto se puede hacer en espacios luminosos de los departamentos, en balcones, o en terrazas”.

Destacó que “esto nos lleva a la mirada que tiene el Proda desde la agroecología, que incorpora a las personas con una mirada social, porque a partir de estos talleres de capacitación que brinda el programa también se genera la socialización entre los vecinos”.

“Estamos avanzando, junto al Colegio de Arquitectos, en la selección de los primeros edificios de la ciudad en los que vamos a comenzar. No se trata de generar una terraza verde con césped o flores, sino que lo que se busca es que además de esto los vecinos puedan cultivar algo con lo que se puedan alimentar, como son las aromáticas, cultivos de estación; incluso se pueden instalar invernaderos en las terrazas”, explicó.

En este sentido, subrayó “la importancia de la participación del Colegio de Arquitectos para que la colocación de nuevas instalaciones y el riego en las terrazas sea realizado acorde a la estructura de cada edificio”.

La modalidad de “Agroedificios comestibles”, por una parte, incorpora una nueva población destinataria, ya que pretende dar respuesta a sectores de la población que desean cultivar sus propios alimentos, pero no pueden acceder a una superficie de tierra productiva.

Por otra parte, requiere la instrumentación de dispositivos de agricultura vertical y cultivos urbanos en espacios reducidos, que permitan a través de técnicas específicas resolver requerimientos ligados a la alimentación.

De esta manera, los edificios de la ciudad proyectados o que quieran ser reconvertidos como agroedificios podrán hacerlo más allá de que sean residenciales, o destinados a oficinas o comercios.

Actualmente, incluso en países altamente industrializados, las huertas urbanas se consolidan como experiencias muy valoradas por la sociedad, exigiendo un cambio en la forma de producción agroalimentaria, inclinándose por formas de cultivo orgánico que contribuyan a la salud y bienestar de la población.

Cambiar cemento por alimentos

Cambiar cemento por alimentos no es una moda arquitectónica, sino una necesidad que sin lugar a dudas se intensificará en los próximos años, integrando de manera amigable la industria de la construcción, el cuidado ambiental, la alimentación saludable y el desarrollo agroalimentario.

La sustentabilidad ambiental de los edificios no sólo debe pensarse incorporando o aumentando superficies verdes para disminuir el impacto ambiental negativo, sino que esas superficies incluyan bajo criterios agroecológicos ciertas soluciones que no son meramente ornamentales, sino que responden a necesidades y requerimientos actuales de alimentación saludable y optimización energética. Por ejemplo, con la producción sostenida de hortalizas y el tratamiento y reconversión de gran parte de los residuos domiciliarios en suelo fértil.

Neuquén es una ciudad que en forma acelerada crece en altura. Cada año aumenta la cantidad de metros cuadrados de superficies en construcción en proyectos de mediana y gran magnitud. Sin embargo, por desconocimiento o indiferencia, las nuevas construcciones se resuelven sin prestar atención a las nuevas demandas y posibilidades reales de hacer comestibles sus terrazas, balcones, muros, o de incluir dispositivos de agricultura vertical y cultivos urbano en espacios reducidos.

Es por esto que el Proda, como programa de trabajo del Estado provincial, asume como política pública estas nuevas posibilidades que la Agricultura Urbana y la Alimentación Saludable abren dentro de las experiencias urbanas que producen agroalimentos. En este sentido, es indispensable sumar a quienes hacen de la arquitectura su campo de acción para producir día a día una mejor calidad de vida para todos.