Desde la Subsecretaría del Copade se hizo un balance de lo realizado en esta materia, conforme a lo establecido por la Ley Provincial 2.713. Este año se creó la Red Provincial de Riesgo y se firmó un convenio con Nación para que Neuquén sea la primera jurisdicción del país en formular un programa provincial de reducción de riesgos.

Desde que se sancionó la ley provincial 2.713, que incorpora el enfoque de riesgo en la planificación territorial, la subsecretaría de Planificación y Acción para el Desarrollo-Copade como autoridad de aplicación se abocó a trabajar en diversas acciones orientadas en ese sentido. En el transcurso de este año logró conformar la Red Provincial de Riesgo -que agrupa a más de treinta organizaciones de los sectores público, privado y académico- y fue elegida por Nación para formular e implementar el primer Programa Provincial de Reducción de Riesgo de Desastre y Adaptación al Cambio Climático del país.

En estas tareas el Copade –dependiente del Ministerio de Desarrollo Territorial- ha recibido la asistencia técnica de la Subsecretaría Nacional de Planificación Territorial de la Inversión Pública y el apoyo de la Dirección Nacional de Protección Civil, así como el acompañamiento de diversas instituciones y organismos que vieron con interés el cambio propuesto por la ley neuquina.

La gestión del riesgo solía ser considerada desde una perspectiva emergencista y asistencial de los desastres. La ley provincial 2.713 propone un nuevo abordaje pues demanda la consideración permanente del riesgo en los procesos cotidianos de desarrollo de un territorio, para reducir la ocurrencia de desastres o minimizar sus efectos sobre la comunidad y sus bienes. Por lo tanto, este enfoque busca incorporar el concepto de prevención al momento de diseñar políticas públicas, que implica trabajar sobre la presencia de vulnerabilidades y amenazas.

Desde este punto de vista, la amenaza es considerada como la posibilidad de que ocurran fenómenos naturales o humanos que potencialmente pongan en peligro a una comunidad. La vulnerabilidad, en tanto, se define como la condición de susceptibilidad, fragilidad o grado de exposición de la estructura social, económica, institucional y/o de infraestructura de una región frente a una amenaza. En consecuencia, el riesgo es producto de la interacción entre la amenaza y la vulnerabilidad.

“Los riesgos tienen un impacto económico y pueden llegar a alterar el modelo de desarrollo, por eso necesitamos que haya transversalidad en el trabajo de quienes integran la Red Provincial de Riesgo y también fortaleza institucional. Al cruzar datos generados o disponibles en diversos organismos podemos tener un análisis multivariable y generar un bien público distinto, una información que nos permita prevenir, prever y planificar mejor”, explicó el subsecretario del Copade, Sebastián González, al referirse al valor que adquiere el trabajo en red.

Para conformar la Red Provincial de Riesgos fue necesario suscribir convenios con los distintos actores involucrados tanto a nivel nacional como provincial y local. Varios municipios adhirieron por ordenanza -tal es el caso de Las Lajas, Aluminé y Villa La Angostura- y también se sumaron las comisiones de fomento de El Sauce y Santo Tomás, la Legislatura provincial, la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas, el Comité Interjurisdiccional del Río Colorado, la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Comahue, los Parques Nacionales Lanín y Nahuel Huapi, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial, Hidenesa, Corfone, NeuquénTur, ADI NQN, la dirección Provincial de Defensa Civil, Seguridad Vial, Policía, Recursos Hídricos, el Ente Provincial de Termas, la Optic, las subsecretarías de Gobiernos Locales, Seguridad, Turismo, Obras Públicas, Familia, Niñez y Adolescencia, Planificación y Servicios Públicos, Salud, Tierras y Medio Ambiente.

“Cuando comenzamos con la implementación y puesta en marcha de la Ley Provincial 2.713 encontramos cierta resistencia en algunos sectores ya que se pensaba que íbamos a actuar en la emergencia, cuando en realidad nuestra misión se encuentra en una etapa previa, referida a la prevención de los riesgos que se vinculan con los procesos de desarrollo”, recordó Silvia García Garaygorta, directora de la Unidad de Planificación Ambiental del Copade, y agregó que “en general hay una escasa percepción del riesgo como un elemento condicionante del desarrollo. Los organismos van generando información relativa a amenazas y vulnerabilidades pero ésta se encuentra dispersa y es de difícil acceso”.

Para mejorar los canales de articulación y colaboración entre los diversos actores vinculados al riesgo y a la planificación, se inició en 2012 un proceso de sensibilización y capacitación. “El trabajo desarrollado en la Red ha sido sumamente enriquecedor –afirmó García Garaygorta- porque ha permitido sumar muchas visiones y diferentes lógicas sobre la gestión del riesgo, en un proceso en el cual se comparten experiencias, se intercambia información, se generan nuevos conocimientos y se potencian las prácticas integradas”.

Contar con esta red fue determinante para que Neuquén fuera elegida por Nación para elaborar el primer programa provincial de reducción de riesgos del país. Este contiene cuatro componentes: Escenarios de riesgo en el marco de la Planificación Territorial; El riesgo de desastres en el marco de la Inversión Pública; Infraestructura de datos espaciales (IDE) destinada a la confección de cartografía de riesgo; y Acciones de prevención y respuesta en municipios de alta exposición a riesgo. El primero de ellos se está abordando actualmente.

En el componente “Escenarios de riesgo en el marco de la Planificación Territorial” se procura identificar y dimensionar las amenazas y vulnerabilidades del territorio, proponiendo medidas no estructurales que acompañen las acciones de prevención y mitigación. Para ello, se ha priorizado la zona norte de la provincia, iniciándose un trabajo de diagnóstico, documento que será expuesto a mediados de diciembre durante la última reunión del año de la Red Provincial de Riesgo.

En esa ocasión también se realizará un balance de las acciones emprendidas y las metas para el año entrante. El objetivo para 2013 es fortalecer este ámbito de trabajo, debate y cooperación, incorporando incluso a nuevos actores, para abordar la reducción de riesgo de desastres de forma integral, coordinada y transversal.