A través de un programa coordinado por la subsecretaría de Producción, los Bloques de Sanidad Controlada en los montes frutícolas avanzan por segundo año en 211 establecimientos que en conjunto abarcan unas 3.000 hectáreas.

Neuquén logra bajos índices de carpocapsa con herramientas de control en la sanidad frutícola de sus productores. A través de un programa coordinado por la subsecretaría de Producción, dependiente del ministerio de Producción e Industria, los Bloques de Sanidad Controlada en los montes frutícolas avanzan por segundo año en 211 establecimientos que en conjunto abarcan unas 3.000 hectáreas ubicadas entre las localidades de Centenario, Vista Alegre, San Patricio del Chañar y Añelo.

Técnicos de la subsecretaría y monitoreadores externos realizan visitas para supervisar la correcta colocación de emisores y trampas de feromonas, verificar porcentajes de daño por carpocapsa, confeccionar el correspondiente Reporte de Daño oficial del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), y revisar los registros del cuaderno de campo.

“Hasta el momento se han relevado unas 700 hectáreas de Williams, Gala, Red Bartlett, D’Anjou y Packams”, detalló la subsecretaria de Producción, Amalia Sapag. “En el 85% de las unidades productivas relevadas, ya sea con reporte o verificación a cosecha, no se encontró daño de carpocapsa”, amplió y especificó que de ese total “el 5% tenía daño entre 0 y 0,5; el 3% un daño entre 0,5 y 1 y el 7% tuvo daños mayores al 1%”.

En este sentido, explicó que el trabajo del monitoreador consiste en mirar la fruta, y que “hay distintas instancias, una puede ser en la planta viendo los reportes de daño, es decir sacando una muestra de frutos de acuerdo a la superficie, se observan primero exteriormente y después se cortan”.

“Lo que estamos haciendo es una verificación o auditoría que consiste en una revisación visual sobre la fruta que está cosechando el productor, se ven unos 30 frutos por bin y detectamos si se ve algún daño de carpocapsa. En la fruta que encontramos o sospechamos que puede estar abichada la cortamos y verificamos si se encuentra la larva viva”, dijo.

“El beneficio del monitoreo a campo es que al productor le permite saber cuál es la sanidad de su fruta, y es una instancia que le da la posibilidad de tener tiempo de clasificar la fruta de acuerdo a su calidad, cosa que le traerá un beneficio a la hora de negociar su precio con el empaque”, aseguró.

“El trabajo de monitoreo tiene sentido en función de la instancia previa de brindarles a los productores las herramientas para controlar la carpocapsa, es decir, los créditos para adquirir las feromonas y agroquímicos para el control de primera generación”, señaló y agregó que “Neuquén da esas herramientas, los productores la aceptan y muchos se suman por eso se puede hacer este trabajo entre todos”.

Por último, la subsecretaria indicó que “con esta tarea se busca mejorar la sanidad de la producción frutícola, alcanzando niveles de daño por carpocapsa a valores no detectables para lograr los estándares de calidad más exigentes requeridos por los mercados internos y externos y mejorar así la competitividad de nuestros productores”.

En la cosecha 2018 y lo que va de la actual, el gobierno provincial volcó, en forma directa, recursos económicos para financiar insumos sanitarios a los productores primarios, contratar monitoreadores y erradicar montes con riesgo de afectar a otros, por un total de 60 millones de pesos.

Programa de sanidad

Durante la temporada 2017/2018 se adhirieron al programa 52 productores y un total de 1.093 hectáreas. Se calibraron 86 equipos pulverizadores pertenecientes a 81 productores, y se efectuaron 571 monitoreos de daño de carpocapsa, que dieron como resultado que el 70% de los productores adheridos cuentan con valores menores a 0,5% de daño.

En ese lapso se cumplieron las buenas prácticas agrícolas en un conglomerado de 836 hectáreas; cuatro instancias de capacitación con la participación de 62 asistentes en total y se brindó acompañamiento a 91 productores para participación de la Campaña de Recolección de envases vacíos con triple lavado, que implica difusión de la campaña, asistencia técnica y apoyo logístico para la disposición final de los envases.