El objetivo es ayudar a combatir las causas del cambio climático.  A partir de nuevas prácticas en el manejo, propicia la regeneración de los pastizales y mejora la salud de los suelos conduciendo a emprendimientos más rentables y resilientes.

El ministerio de Producción e Industria formó hace dos años a un grupo de técnicos de territorio dependientes de la subsecretaría de Producción en Manejo Holístico, técnica que ha comenzado a implementarse en la provincia como un cambio de paradigma.

“Hoy los mercados ponen foco en el secuestro de carbono, el bienestar animal y la regeneración de suelos”, explicó el ministro de Producción e Industria, Facundo López Raggi.

“El mundo está empezando a mirar con ojos regenerativos; los consumidores, las textiles, las protectoras están empezando a buscar productos de origen regenerativo y que también promuevan el bienestar animal”, especificó y agregó que “pensamos en la regeneración de los campos, poder trabajar con las familias productoras en la toma de decisiones, haciendo nuestro aporte para comenzar a revertir todo lo que es la degradación de la tierra y el consecuente cambio climático”.

López Raggi señaló que “en la Patagonia los productores que van en esa dirección cambian su forma de manejo, duplicando la receptividad de sus campos y aumentando la biodiversidad, ayudando con esto a hacer frente a las consecuencias del aumento de las emisiones de carbono que traen como efecto el aumento de las temperaturas, ciclos de sequía más prologados, heladas más pronunciadas, entre otros”.

“Este manejo cambia la mirada y para los productores significa incorporar una filosofía de vida donde pueden integrar todos los aspectos de su cotidianeidad y de las personas con las que comparten su trabajo. Mediante el mismo, pueden pensar cómo quieren que sea su calidad de vida, qué ambiente y qué negocios tienen que construir”, enfatizó.

Por su parte, la subsecretaria de Producción, Amalia Sapag, dijo que “se trata con esto de dejar capacidad instalada en las familias productoras, no generar dependencia, sino acompañar y dejar que ellos enriquezcan este modelo de manejo, aplicarlo y estar atentos a los resultados en el campo”.

“Esta experiencia es parte de un proyecto integral financiado por el Proyecto de inclusión socio-económica en áreas rurales (Pisear) a una organización de pequeños productores de la zona centro, aunque hay otras líneas de trabajo como el Plan Gandero Bovino que van en el mismo sentido”, explicó.

Primeras experiencias

“Una de las experiencias de ganadería regenerativa la estamos trabajando en un grupo de veranadas de la zona centro de la provincia, donde se instalaron alambrados eléctricos y se está realizando el registro y seguimiento  en conjunto la planificación integral de cada campo (planificación de la tierra, financiera, de pastoreo). En esto participa toda la familia y evalúan junto a los técnicos, pero lo interesante es que todo es dinámico y puede ir cambiándose en función de lo que nos dice la naturaleza”, detalló Amalia Sapag.

Al respecto, indicó que “se utilizan herramientas de análisis como imágenes satelitales, imágenes con índice NDVI, historial de pronósticos climatológicos, es decir se analiza cómo fueron los últimos diez años del clima en la zona particular y cómo serían los meses venideros”.

Comentó que “se evalúan cuencas hídricas, el estado medioambiental del lugar, erosiones hídricas, eólicas, estado de las especies y con esa información se toman decisiones como qué zona pastorear,  con qué cantidad de ganado hacerlo, durante cuánto tiempo y con qué herramientas manejar el pastoreo”.

La subsecretaria aseguró que “es necesario evaluar los sistemas productivos con la mirada más amplia posible (invernadas/veranadas), para de esta manera propiciar las mejores alternativas de solución  a problemáticas que afectan la producción”.

Por último, remarcó que “en esta instancia también participa una organización de Santo Domingo para ver cómo se va implementando y preparándose para su propia práctica”.