En 2019, cerca de 1.200 niños visitaron la casa en la que vivió el doctor Gregorio Álvarez, que desde 2017 funciona como espacio cultural para poder conocer su vida y obra.

Desde el canal de contenidos audiovisuales del ministerio de las Culturas, se invita a dar una breve recorrida por el lugar situado en el centro de la ciudad de Neuquén. Si bien se encuentra cerrado al público por cuestiones de público conocimiento, se puede aprovechar la tecnología para tener un acercamiento desde los hogares. Mañana a partir de las 12 el contenido estará disponible en Mixturas.

El director de la Casa Museo Don Gregorio Álvarez-Espacio Cultural, Lucio Herrera, explicó que la propuesta de mostrar el legado abarca “una visita guiada con títeres y teatro para que los niños se acerquen a su vida, que conozcan y se interesen en la historia y la geografía, y todo lo que ha investigado esta célebre figura neuquina”.

“La idea es ofrecer a los alumnos de las escuelas primarias y también a los IFDs (Institutos de Formación Docente) que puedan conocer la casa y el trabajo de Gregorio, para lo cual utilizamos distintos recursos. Por ejemplo, viene un amigo de Don Gregorio -Eulogio- que lo conoció porque trabajó muchos años como su asistente, y recorrió la provincia del Neuquén junto al doctor. También se presenta un científico holandés que es su discípulo y sigue investigando las algas del Domuyo”.

Además, explicó Herrera, “se puede conocer el mural de la artista y arquitecta Liliana Montes Lefort que está en el patio, así como las esculturas que acompañan y son parte de ese mural”.

Al finalizar el recorrido y las presentaciones, “los niños tienen una última actividad didáctica a partir de la máquina de escribir, que fue una de las herramientas que más utilizó Gregorio en los muchos libros que escribió. Después de escribir sus nombres los invitamos a hacer un dibujo para que expliquen de corazón qué significó este paseo para ellos, y poder plasmar de manera plástica, un dibujo de lo que más les llamó la atención de esta visita”.

En 1919, Gregorio Álvarez recibió su título de Doctor en Medicina, otorgado por la Universidad Nacional de Buenos Aires, convirtiéndose así en el primer médico nativo del territorio patagónico. Este espacio cultural y pedagógico busca poner en valor su legado material e inmaterial.