Se celebra la semana mundial de sensibilización sobre el consumo de sal. El ministerio de Salud lleva adelante acciones de promoción para el cuidado de la salud de la población.

El ministerio de Salud informa que del 12 al 18 marzo se celebra la semana mundial de sensibilización sobre el consumo de sal. Se trata de actividades en las que se estimula a reducir el consumo de sal alimenticia para proteger la salud y prevenir las enfermedades crónicas.

Desde la cartera sanitaria se vienen instrumentando acciones de promoción y prevención como campañas de concientización a la población, estrategias en restaurantes, panaderías y en espacios públicos; pero sigue siendo necesario seguir trabajando en cambiar hábitos y costumbres en relación a la utilización y consumo de sal.

Durante esta semana, en varios centros de salud de Zona Sanitaria Metropolitana los nutricionistas se encuentran trabajando con los equipos de salud en la promoción de la reducción del consumo de sal.

La nutricionista Ana Paula Bruveris comentó que “estamos trabajando con el dibujo de un semáforo, para identificar los alimentos de alto, moderado o bajo contenido de sodio, para luego clasificarlos” y agregó que “conocer el contenido de sodio de los alimentos es útil y los compañeros de trabajo van a ser multiplicadores en la comunidad”.

Dentro de las acciones de 2017, se menciona la adhesión voluntaria al programa Menos Sal Más Vida de 15 panaderías en distintos lugares de la provincia (Neuquén, Senillosa, Loncopué y Chos Malal).

La fecha fue establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS). La sal es una parte esencial de la dieta, pero la mayoría de las personas consume más de lo que piensa y de lo que es saludable. Un consumo excesivo de sal contribuye a la presión arterial elevada, uno de los principales factores de riesgo para ataques al corazón y cerebrales, al igual que otros problemas de salud que incluyen insuficiencia renal, osteoporosis, obesidad y Alzheimer.

El consumo de sal es el principal factor de riesgo de la hipertensión arterial en la población. Según la Tercera Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (2013) en la Argentina, el 34,1% de la población adulta es hipertensa. La hipertensión genera discapacidad y pérdida de calidad de vida por eventos cardio y cerebro vasculares, especialmente en los sectores más vulnerables.

La OMS recomienda una ingesta de sal de 5 gramos diarios. Sin embargo, en la Argentina el valor promedio de consumo por habitante es de 12 gramos por día. Alrededor del 70% de la sal que se consume proviene de los alimentos procesados; siendo las salsas y los productos untables los grupos de alimentos con más contenido de sal; las carnes y los productos cárnicos; los quesos; los snacks y los aperitivos; las comidas rápidas; y los enlatados en general. Ante esta realidad, es importante que las etiquetas nutricionales informen a los consumidores sobre el contenido de sal en las comidas procesadas.

Algunas recomendaciones para disminuir el consumo de sal (sodio) son no colocar sal fina ni gruesa durante la cocción del alimento; reducir el consumo de pan, si es casero agregarle poca sal o utilizar hierbas; reemplazar el uso de grasa de vaca por aceite de girasol o maíz; condimentar las preparaciones con diferentes hierbas aromáticas, especias, condimentos, jugo de limón, vinagre o aceto balsámico, a modo de otorgar un sabor más agradable a las comidas; y consumir agua potable.