El 11 de agosto de 1974 se estableció como el Día del Nutricionista en homenaje al doctor Pedro Escudero, fundador y director del Instituto Nacional de Nutrición y creador de la carrera de Dietista en el país.

Desde el ministerio de Salud y Desarrollo Social se saludó a los nutricionistas que trabajan en el sistema público de Salud en su día y se los alentó a “seguir en su tarea de prevenir las enfermedades crónicas no transmisibles, como el sobrepeso, la obesidad y la diabetes”.

En 1974 se estableció el 11 de agosto como Día del Nutricionista, en homenaje al nacimiento de quien se considera el padre de la Nutrición en la Argentina, e incluso en América Latina, el doctor Pedro Escudero, fundador y director del Instituto Nacional de Nutrición y creador de la carrera de Dietista en el país.

Samuel García, nutricionista del hospital de Junín de los Andes, comentó que “la nutrición es uno de los pilares de la salud y el desarrollo. Una buena alimentación permite reforzar el sistema inmunitario, contraer menos enfermedades y gozar de muy buena salud. También los niños sanos aprenden mejor, la gente sana es más fuerte, más productiva y está en mejores condiciones para desarrollar al máximo su potencial”.

En los ‘70, el rol del dietista, hoy nutricionista, era educar a la población para hacer frente a los grandes problemas de déficit nutricional. Una de las emergencias sanitarias de aquella época era la desnutrición, principalmente la infantil.

Actualmente, el panorama es muy diferente. El principal foco de atención es trabajar en la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles, como lo son el sobrepeso, la obesidad, la diabetes e hipertensión, que afecta a niños, adultos y adultos mayores, inclusive a embarazadas.

“Este nuevo panorama, requirió una reformulación de nuestra labor profesional”, aseguró García y agregó que “hace 40 años, el dietista poseía los conocimientos en requerimientos nutricionales, especialmente para enfermos y conocimientos prácticos en conservación e higiene de alimentos”.

En la actualidad, el perfil profesional de los nutricionistas mantuvo su esencia, pero necesitó modificaciones. En la formación fue necesario incorporar saberes de psicología, sociología, epidemiologia, pedagógicos, de economía, política y hasta marketing. “Entendimos que la alimentación es más que calorías, gramos y requerimientos, es una formación social y necesita una adecuada interpretación de la realidad”, dijo García.

El nutricionista es un miembro activo en el trabajo multidisciplinario. Esto es consecuencia de la amplia demanda en las áreas de salud pública, como la clínica, docencia, gestión, alimentación colectiva, investigación y el ejercicio libre de la profesión.

Hoy los medios de comunicación, las redes sociales y todos los adelantos tecnológicos dan mayor acceso a la información a los temas de alimentación y nutrición, que son muy mencionados. Esto muchas veces confunde a la población.

“Es nuestra función ser miembros activos clarificando y educando en lo que somos idóneos”, expresó García y añadió que “nuestro mayor desafío es mejorar la calidad de vida de la población, orientándola en hábitos de alimentación saludable, frecuencia de consumo y calidad versus cantidad de alimentos; y también promover acciones que permitan disminuir los factores de riesgo cardiovascular y de enfermedades crónicas no transmisibles, producto de los excesos y del sedentarismo”.

Para finalizar, señaló que “los nutricionistas del sistema público de Neuquén tenemos la convicción de que la educación alimentaria para la población es la verdadera receta que necesita nuestra sociedad para luchar contra las enfermedades crónicas”.