El ministro de Deportes, Luis Sánchez despidió a la delegación y agradeció la elección de la provincia para poder cumplir con la preparación para el Campeonato Panamericano que se realizará en Brasil.

Una semana inolvidable vivió la Selección Argentina de Goalball en Neuquén, en la recta final de la preparación para el Campeonato Panamericano a realizarse en San Pablo, Brasil, que será clasificatorio para los Juegos Olímpicos de Tokio 2021.

El ministro de Deportes, Luis Sánchez despidió a la delegación y agradeció la elección de la provincia para poder cumplir con la preparación. Las chicas y el cuerpo técnico destacaron la recepción y hospitalidad brindada, así como también la permanente atención del equipo técnico del ministerio para poder cumplir con el programa de entrenamiento e incluso llevarse información de los test físicos que se realizaron al plantel.

Sánchez acompañó en una de las evaluaciones antropométricas que llevó a cabo el equipo multidisciplinario de la cartera provincial. También el plantel recibió la atención de fisioterapia, a cargo del kinesiólogo Nicolás Esmoldi.

El cuerpo técnico de Las Topas está integrado por la entrenadora del equipo Irina Vérsele; Leopoldina Capo, preparadora física y asistente técnica; y Argentina Araujo, asistente general. Le manifestaron al ministro un especial agradecimiento por el alojamiento, la alimentación, transporte y la presencia del equipo multidisciplinario para realizar las pruebas antropométricas.

El equipo nacional está integrado por Mailén Benítez, Luján Almada, María Almada, Soledad Almada, Sandra Villegas Lión, Geraldine Roberts, Guadalupe Romero Criado, Belén Zanitti, Romina Cardozo y la neuquina Lorena Magaña.

Los entrenamientos del equipo nacional se llevaron a cabo en jornadas de doble turno. Las Topas son una selección que se creó en 2017 y está integrada por jugadoras de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Chubut y Neuquén.

Historia

El goalball es el único deporte para personas con discapacidad visual que no es adaptado, ya que no tiene una versión convencional. Sus orígenes se remontan a finales de la Segunda Guerra Mundial, cuando fue creado para rehabilitar a aquellas personas que habían quedado ciegas o con visión disminuida producto de las heridas de combate.

Con el tiempo, la actividad fue creciendo y en los Juegos de Toronto 1976 se la incluyó como disciplina paralímpica. Ya en la década de 1980 comenzó a desarrollarse la rama femenina.