Esta experiencia comenzó con la creación del programa en 2002 y genera la intervención de espacios donde se producen agroalimentos frescos y sanos, para autoconsumo y para formas primarias de comercialización.

El Programa de Desarrollo Agroalimentario (Proda), dependiente del ministerio de Producción e Industria, impulsa el trabajo en red de las Huertas Protegidas, Urbanas y Terapéuticas, que reúnen a nueve mil familias neuquinas que acceden a la experiencia de la producción de agroalimentos.

El ministro de Producción e Industria, Facundo López Raggi explicó que el objetivo es “formar, capacitar y asistir con insumos a los vecinos para que pueden producir sus propios alimentos para su consumo”.

El funcionario indicó que “en esta lectura que tiene permanentemente el Proda sobre las necesidades de la población en toda la provincia, ha avanzado sobre nuevos frentes urbanos”. Dijo que la red de 30 Huertas Protegidas ubicadas en zonas urbanas o periurbanas representa “espacios productivos reducidos, para gente que se encuentra en plena ciudad, pero que quiere saber lo que come, quiere comer orgánico y cultivar su propia comida”.

Asimismo, detalló que “también hay una línea de trabajo muy fuerte en todas las huertas que se desarrollan en unidades penitenciarias, en hospitales, en colegios. Es por ello que se ha abierto mucho el espectro de actores con los que el Proda trabaja”.

En cuanto a la selección de estos espacios, dijo que “lo principal es que haya gente que quiera trabajar y que se involucre en el tema. Que haya comisiones vecinales que se pongan el trabajo al hombro, junto con el Proda y los huerteros, es clave”.

El ministro recordó que los alimentos que se elaboran a través de este programa tienen la característica de ser orgánicos, ya que para su producción no se utiliza ningún insumo que afecte su calidad.

A través de la participación vecinal y el uso de tecnología, se dispone de predios cerrados perimetralmente, parcelados y tecnológicamente acondicionados, donde cada familia trabaja su sector produciendo sus propios alimentos. Estos espacios socio-productivos dependen del Proda, desde donde se impulsan capacitaciones y talleres abiertos y gratuitos.

Los huerteros desarrollan cultivos intensivos con manejo ecológico de diversas índoles: hortícolas, frutícolas, aromáticas, medicinales, forestales, hongos.

Uno de los objetivos para 2018 es la instalación de 300 invernaderos. “Eso se va a hacer en localidades de ámbito rural pero también en las zonas periurbanas”, aseguró López Raggi.

López Raggi explicó que el objetivo es “formar, capacitar y asistir con insumos a los vecinos para que pueden producir sus propios alimentos para su consumo”.