Para ello, la subsecretaría de Producción realiza reuniones con productores de la zona de Añelo y San Patricio de Chañar, a fin de conformar los denominados bloques de sanidad controlada para la carpocapsa y otras plagas.

La subsecretaría de Producción concretó esta semana la primera reunión en torno a los denominados bloques de sanidad controlada (BSC) en San Patricio del Chañar y Añelo.

Del encuentro participaron 18 productores de peras y manzanas localizados entre Añelo y la Picada Nº 18 de San Patricio del Chañar, quienes trabajan -precisamente- una superficie de más de 1.300 hectáreas.

Está previsto que durante este mes se desarrolle otra reunión con productores de San Patricio del Chañar, para invitarlos a la conformación de otro bloque de sanidad y, de este modo, abarcar una superficie total de más de 3.000 hectáreas.

El propósito de estos bloques es coordinar las acciones para el control de la carpocapsa, como principal plaga de peras y manzanas, bajo la premisa de conformar grandes superficies donde se utilice la técnica de la confusión sexual (TCS) como herramienta fundamental de manejo.

Esta técnica incrementa su efectividad a medida que la superficie cubierta es mayor; por ello la unión de todos los productores de un área es fundamental, como lo es la participación activa del sector privado y el Estado.

El bloque no se limita solamente al control de carpocapsa, sino que se espera poder avanzar sobre otras plagas y así lograr un área de sanidad controlada.

Entre las acciones que se llevarán adelante en los bloques de sanidad controlada se destaca la utilización de la TCS en el cien por ciento de la superficie; la cobertura completa de la primera generación de carpocapsa con productos habilitados por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa); y el monitoreo permanente de la plaga a través de trampas cebadas con feromonas, es decir, atrayentes sexuales.

También se pondrá en marcha una calibración oficial de los equipos de pulverización; junto con el manejo sanitario del resto de las plagas secundarias, y el cumplimiento de las buenas prácticas agrícolas (BPA); acciones todas que redundan en la obtención de un producto de mayor calidad, como lo requieren los mercados nacional e internacional.