Hacia la contemplación del trabajo de la mujer rural

mayo 15, 2008

En el mes de abril se presentó en esta capital el libro “Mujeres que trabajan la tierra”. Una de sus autoras, Cecilia Canevari, dijo que es el resultado de varios años de trabajo de investigación sobre datos censales y de campo.
En coincidencia con la conmemoración del Día mundial de la tierra se presentó en Neuquén el libro “Mujeres que trabajan la tierra” de Cristina Biaggi, Cecilia Canevari y Alberto Tasso.

El Día de la Tierra, que se conmemora cada 22 de abril, fue creado con la intención de reflexionar sobre el estado de nuestros recursos naturales y los problemas que los afectan, crear conciencia y proponer acciones para un desarrollo sostenible y equitativo.

En este marco, Cecilia Canevari, entrevistada por el área de prensa del gobierno de la provincia del Neuquén explicó los alcances del estudio realizado para la edición de este libro.

¿Cómo surgió la idea y de qué se trata este libro?

-Este libro es el resultado de varios años de trabajo y se hizo a partir de una convocatoria de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (Sagpya) para hacer un estudio sobre mujeres rurales en los años 2000 y 2001. En ese momento se hizo una primera etapa del estudio que consistió en analizar los datos del censo nacional, pero en aquel momento no disponíamos de los datos del censo 2001, entonces, se utilizaron los datos del censo del año 1990, un poco viejos.

Hicimos un relevamiento del número de grupos de mujeres que había en el país y analizamos otros datos secundarios que disponía la secretaría de Agricultura. En una segunda etapa, la secretaría nos solicitó que actualizáramos la información ya con el objetivo de editar el libro.

Entonces, volvimos a analizar los datos censales que son muy interesantes, sólo señalarte que invisibilizan a las mujeres rurales, que no tenemos un buen registro. El censo no está diseñado para captar información sobre lo rural, esto es en general y en particularmente sobre las mujeres y todo el trabajo de las mujeres está muy invisibilizado. No tenemos buenos registros del censo y eso es parte de un capítulo del libro, el análisis de los datos del censo pero también la invisibilización de las mujeres en este aspecto.

Luego volvimos a hacer el relevamiento de los grupos de mujeres campesinas, trabajadoras rurales, que estaban funcionando en el país, el objetivo era relevar sólo grupos de mujeres, no grupos u organizaciones donde participaran mujeres y varones, el objetivo era saber si había grupos de mujeres y en qué estaban trabajando esos grupos de mujeres.

Entre el primer relevamiento y el segundo hubo cambios muy importantes, con un aumento cuantitativo de grupos de mujeres en el país importante. Lo cualitativo es un tema de debate. Cuantitativamente, si en el 2002 teníamos 300, en este momento relevamos alrededor de 450 en todo el país.

-¿A qué razones puede atribuirse ese crecimiento? ¿Pudo haber sido consecuencia de la crisis del 2001?

-Ese crecimiento puede haber sido por la crisis, muchas mujeres se organizaron fuertemente en el tema de los trueques, de las ferias francas, muchas organizaciones importantes, pero creo que fundamentalmente tiene que ver con las políticas nacionales. El Programa Social Agropecuario (PSA) lanzó una línea de apoyo específico a las mujeres, lo que las alentó a organizarse y a presentarle proyectos.

-¿Cómo determina al trabajo esta perspectiva de género que se le imprime?

-La perspectiva de género está dada por, fundamentalmente, intentar visibilizar aquello que no está visibilizado. La perspectiva de género se propone poner en evidencia las desigualdades entre los géneros, ése es uno de los grandes propósitos de la incorporación de esta perspectiva. Cómo, entre varones y mujeres no hay las mismas oportunidades, y no hay la misma visibilización. Entonces, si partimos de que un sector como el rural, y particularmente dentro de este sector las mujeres, el objetivo más amplio y más general, tiene que ver con el hecho de poder poner un actor social invisibilizado en el marco de la dimensión que tiene, del aporte que ellos hacen desde el aspecto productivo, desde el aspecto reproductivo y poder dimensionarlo en el marco de políticas generales. Hay un último capítulo donde hacemos recomendaciones hacia las políticas y hacia los programas para poder visibilizar e incorporar la perspectiva de género en el sector rural, porque el ámbito de lo rural en el plano de las relaciones políticas, en general está en mano de ingenieros agrónomos, que es un núcleo bastante duro de flexibilizar.

-En este sentido, ¿cómo es la inserción de las mujeres en el área rural?

-En general, una característica propia de las mujeres rurales es la situación de aislamiento por un lado, y esto varía de acuerdo con las provincias, en cuanto a carencia de servicios, por el otro, además de una gran presencia en el hogar que tiene que ver con las actividades productivas que las mujeres realizan. El aporte productivo de la mujer es muy importante, todo lo que tiene que ver con la alimentación está en manos de las mujeres, sin embargo, todo lo productivo no se registra, no está puesto sobre la mesa, no sabemos cuánto es el aporte que hacen las mujeres rurales con larguísimas jornadas de trabajo. Las mujeres son las primeras en levantarse y son las últimas en acostarse en el hogar y se ocupan de todo eso productivo como es el ordeñe, preparar el desayuno, llevar a pastar la majada, y luego tienen a su cargo todo lo reproductivo, todo lo que es el cuidado del hogar, de los niños, de la casa, que es otro gran campo que sostienen los hogares rurales, lo reproductivo es muy importante y a esto le sumamos las actividades que tienen que ver con los grupos, la participación social, la búsqueda de salir adelante con la familia. Las mujeres se organizan y buscan participar en espacios sociales que les permiten buscar salidas a las familias y organizan un comedor cuando no tienen para comer y organizan el trueque, organizan las ferias que les permiten buscar salidas, el aspecto de lo social tiene un gran protagonismo de las mujeres, de la defensa de la tierra. Acá, en Santiago del Estero, las mujeres están participando muy activamente en la defensa de la tierra frente a las amenazas, a las usurpaciones, que esto es un fenómeno que está ocurriendo en todo el país. Los sectores sojeros por una cosa, los sectores mineros por otra, hay una tendencia a presionar y a expulsar a los pequeños productores de sus tierras, esto es una gran amenaza y entonces, ahí también está la presencia de las mujeres en ese protagonismo.

-El día en el que se presentó el libro en Neuquén coincidió con el día de la tierra…

-Si, eso nos dio pie para hacer una reflexión de lo que nos está pasando porque es muy preocupante y creo que nos están faltando políticas claras para el sector, de manera de evitar y proteger los pequeños productores que están siendo desplazados de sus tierras, que son sus tierras ancestrales, de sus padres, sus abuelos. No se respeta la legislación vigente, se llega con títulos truchos y con la policía como aliada, los jueces como aliados, es una lucha de clases, de poderes.

-¿Cuáles considera que son las políticas tanto sociales como de género que tendrían que instrumentarse para este campo?

-La verdad es que es una pregunta muy amplia, pero lo que pasa es que en el tema de políticas hay, dentro de lo que nosotras proponemos, muchas cosas. Una es el tema de la visibilización, poner el tema en las agendas públicas, dejar de esconderlo. En la Constitución Nacional se incorporó la Cedaw (sigla en inglés del Comité de Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer, Convention on the Elimination of All Forms of Discrimination against Women), la Cedaw en el artículo 14 declara los derechos de las mujeres rurales, entonces, hay una contención legal específica hacia las mujeres rurales, pero parece que todo el mundo mira para el costado y que no estamos hablando del tema.

Un tema central es que se instale en las agendas públicas, ya sea a nivel provincial como nacional, necesitamos que los gobiernos se hagan cargo de este tema que está invisibilizado y luego todo lo que tiene que ver con el apoyo a las actividades productivas, reconocer que el sector está aportando a la economía nacional de manera importante y que no está siendo considerado y que de pronto es más importante una hectárea de soja que una hectárea de huerta, pero la huerta implica todo un apoyo a lo productivo, a reconocer la importancia que tiene esto y todo lo que tiene que ver con la mejora de servicios, la falta de caminos, la falta de agua, de acceso a la salud todo esto en general, recorriendo un poco las distintas realidades de las provincias, se ve que hay un serio problema en el sector rural de condiciones de vida básicas para permanecer en el campo, que es lo que se refleja en los datos censales y que hace que toda la gente se esté yendo a la ciudad.

¿Qué calidad de vida le ofrece la ciudad? Esto tiene que ver con los servicios, pero también tiene que ver con condiciones de vida muy precarias, con desocupación, con delincuencia y todo lo que es el engrosamiento de los cordones urbanos, entonces, estamos como haciéndonos un poco los distraídos con un problema que es realmente serio. La mejora de los servicios tiene que ver con mejorar las condiciones de vida y el poder pensar que la gente tenga deseos de permanecer en el campo, que tiene ganas de permanecer, pero las condiciones no ayudan. Entonces, la gente se va, se está yendo y los números son un poco alarmantes, porque cada vez hay más gente en las ciudades, y eso es un fenómeno que se da no solo en la Argentina, es un fenómeno mundial. ¿La realidad que se viene será con campos llenos de soja y sin pobladores? Sobre eso sería bueno también reflexionar.

El libro fue editado por el Proyecto de Desarrollo de Pequeños Productores Agropecuarios (Proinder), perteneciente a la secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (Sagpya).