Evalúan un buen panorama para la PIAP

septiembre 29, 2011

Luego de la puesta en marcha de la central atómica Atucha II ayer en Buenos Aires, el titular de la planta neuquina, Héctor Apesteguía, dijo que hay “excelentes condiciones” para producir a pleno.

La puesta en marcha de la central atómica Atucha II consolida la posición en el mercado de provisión de agua pesada en el ámbito nacional a la planta que opera la Empresa Neuquina de Servicios de Energía, ENSI, en la localidad de Arroyito.

A la provisión de 600 toneladas de agua pesada a la usina inaugurada ayer por la presidenta de la Nación, Cristina Fernández, se suma la posibilidad de duplicar la carga inicial y sumarle 1.200 toneladas, con lo cual se presenta un panorama “alentador” para la producción en el complejo ubicado sobre la margen neuquina del río Limay.

Ayer, la Presidenta de la Nación puso en marcha la central de Atucha II, situada en la localidad de Lima a 115 kilómetros al norte de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. A raíz de ese hecho, el gerente general de la ENSI, responsable de la administración y operaciones de la Planta Industrial de Agua Pesada, PIAP, Héctor Apesteguía, aseguró que se podrá producir agua pesada “por muchos años más, no sólo para el país sino también para exportar, como históricamente lo hemos hecho a Canadá, Corea del Sur, Alemania, Francia, Suiza y los Estados Unidos”.

Confirmó que “en estos momentos la empresa cuenta con numerosos pedidos para exportar, provenientes de distintos países, pero la planta hoy se encuentra abocada –en su totalidad- a proveer de agua pesada a Atucha II como prioridad absoluta para el país”.

“El panorama –sostuvo- de verdad es muy bueno”, y la planta se encuentra “en excelentes condiciones, produciendo a pleno”. Recordó también que “desde 2006 a la fecha se incorporaron 120 personas al plantel técnico estable”, con lo cual se cuenta actualmente con 420 profesionales sobre un total de mil empleados de la ENSI.

Un panorama alentador

Apesteguía indicó que la reactivación de Atucha II en 2006 implicó la reactivación del sector nuclear en el país y en particular, de la planta de Arroyito. Sostuvo que “hacía siete años que estaba prácticamente paralizada la PIAP, con algunos arranques esporádicos, por ejemplo para proveer agua pesada al reactor que Investigaciones Aplicadas (Invap) le había vendido a Australia y algunas pequeñas cantidades de producción que se exportaba hacia algunos países”.

Recién en julio de 2006, “al reactivarse el sector nuclear, se presentó una excelente oportunidad para la planta neuquina y fue así que se firmó un convenio para proveer 600 toneladas a la central atómica Atucha II, lo cual también permitió readecuar la planta y ponerla en condiciones para continuar trabajando con vista a futuros contratos”.

También adelantó que “dentro de la licitación que llevó a la puesta en marcha de la central Atucha II, además del reactor KWU con tecnología alemana Siemens habilitado ayer, está previsto y existe la posibilidad cierta que la Argentina adquiera una nueva central CANDU a Canadá, un reactor de agua pesada presurizada (PHWR según sus siglas en inglés) que representaría una demanda de 1.200 toneladas de agua pesada, es decir, que la PIAP duplicaría su producción de este agua en la carga inicial de la central si así lo decide el Estado Nacional”.

Explicó que el acrónimo “CANDU” es una marca registrada de Atomic Energy of Canada Limited, de la expresión Canadá Deuterio Uranio, en referencia al agua pesada y su utilización de uranio natural como combustible. Todos los reactores de energía actuales del Canadá son del tipo CANDU y este país comercializa este producto en el extranjero”.

Apesteguía dijo que “independientemente de esta decisión nacional, la PIAP de Arroyito tiene grandes posibilidades de exportación de su moderador de neutrones de óxido de deuterio (agua pesada) a nivel global” y subrayó que “el contrato de 2006 y que ayer cobró mayor vigencia, no sólo le permite a Neuquén proveer del producto a la central Atucha II y poner a trabajar la planta de forma completa y absoluta sino que ahora se cuenta con los recursos suficientes como para dejar las instalaciones en perfectas condiciones puesto que había sufrido deterioro en equipamiento menor, propio del desuso en el que se encontraba”.

Apesteguía calificó al acto de ayer en Lima como “sumamente emocionante” más aún “para los que estamos hace muchos años dando vueltas por estos espacios de la energía nuclear en Argentina”, y recordó que ingresó a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en el año 1982.

Ayer en la provincia de Buenos Aires se hizo la prueba y verificación previa a la puesta en línea de los 700 megavatios netos de los 745 totales que generará la central, que utilizará para su propio funcionamiento 45 megavatios.

A partir de la ceremonia encabezada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, se permitió terminar la totalidad de los 566 sistemas que conforman la central y en seis meses estará brindando 700 megavatios al sistema nacional interconectado. La obra demandó una inversión de 10.200 millones de pesos.

Luego de años de estar paralizada la obra, Atucha II será la turbina generadora más importante de Argentina. Hoy trabajan 5.000 personas en esta nueva central, que utiliza uranio natural como combustible y su tecnología es tan moderna como la de las últimas construidas en Alemania, así como las de Trillo, en España y Angra II, en Brasil.