Quiero explicar la causa y origen de todo esto, que no es más que el reconocimiento. Es decir, que no pasen desapercibidos los minutos, las horas, los días, los meses y los años, que cada empleado público entrega en esto tan importante que es la vocación de servicio. El empleado público pone de manifiesto diariamente su vocación de servicio para el desarrollo de la sociedad.

Muchas veces se habla de la burocracia y creo que nos sentimos criticados con la burocracia. Yo empecé en el año 1994 en el otro pasillo. Me enseñaron los valores de la honestidad, el compromiso, esos que me enseñaron mis padres, mis maestros en la escuela. También de esos valores, la responsabilidad, de trabajo, de la humildad, de poder y entender que en equipo se puede progresar, no de la mano del individualismo, la mezquindad, la confrontación. En estos tiempos que corren, en los cuales estamos en la lucha contra la droga y el alcohol, no llegamos a ningún lado con eso, como dice el Papa, son placeres efímeros.

Yo consideré de estricta justicia felicitarlos, reconocerlos y agradecérselos. La burocracia tiene que ver con los procedimientos, con la lentitud que nos imponen los procedimientos que muchas veces no los corregimos y ajironarnos con los tiempos que corren, no con el trabajo humano de cada empleado público. Neuquén tiene una fuerza tremenda: 55 mil empleados públicos, 20 mil jubilados. Estos 55 mil trabajadores hacen posible que allí donde no hay trabajo, donde no hay generación de riqueza, donde no hay generación de infraestructura para el desarrollo de la vida de un neuquino, haya empresas públicas que lleguen. Que llegue el Banco de la Provincia del Neuquén donde no llega el banco privado; en donde no llega la energía eléctrica; que nos abran y mantengan los caminos; que nos permiten y den el marco para el desarrollo minero y también hidrocarburífero; nos permitan la elaboración de proyectos y el desarrollo de agua potable o cloacas.

Neuquén no sería Neuquén si no tendría esta concepción del gobierno y su integración con empresas públicas. Y no se nos ocurrió a nosotros. Allá, hace mucho tiempo, monstruos de la planificación y del horizonte tuvieron la iluminación de Dios para definir qué tipo de provincia queríamos.

Entonces, por eso es el reconocimiento a ustedes. Porque si ustedes no hubieran entregado su vida a ejecutar esos planes, fortaleciendo estas empresas, hoy Neuquén no sería lo que es. Entonces yo vengo a reconocer y darle valor a la dignidad del empleo público. Quiero que cada día cada empleado público esté mejor a partir de la previsibilidad jurídica y económica de relaciones laborales, claras en lo estratégico y estructural, porque estos 55 mil empleados públicos tenemos bajo nuestras espaldas la posibilidad y la responsabilidad de transformar Neuquén como han hecho nuestros padres y abuelos para el porvenir de nuestros hijos y nietos.

No es cualquier cosa ser empleado público. No cualquiera es empleado público. No cualquiera está dispuesto a entregar su vida al empleo público. Y muchas veces no hemos sabido valorarlo y reconocerlo. Muchas veces somos objeto de ataque como diciendo que los más inteligentes o más capacitados están en la actividad privada. Yo quiero decirles que los empleados públicos han resignado la posibilidad -quizá en muchas instancias- de otro progreso económico porque han decidido entregar en su vida lo más preciado que tienen, su capacidad de trabajo por el otro.

Han tendido un puente de amor hacia el resto de la sociedad para garantizar las condiciones de infraestructura, para articular las políticas públicas, para hacer el centro en el desarrollo humano de cada neuquino. Porque allí, cuando alguien ha tenido un traspié, una caída, ha habido alguna empresa, organismo, que está empujándote y levantándote. Porque allí cuando hay una inclemencia temporal como la que hemos tenido en el norte neuquino, hay un empleado público de la mano de una empresa pública que está socorriendo y abriendo nuevamente ese camino, llevando gas, luz, comestibles.

Porque si tenemos sistemas de salud y educativo, que hay mucho por mejorar, pero sin lugar a dudas nos distingue, y es el mejor de la provincia, es porque sin lugar a dudas hay vocación de servicio en esos empleados públicos. Porque si tenemos, como me lo dicen las demás fuerzas de seguridad, la mejor policía provincial, es porque hay hombres comprometidos con la causa popular del desarrollo de nuestro pueblo. Entonces yo, que empecé mi actividad laboral pública y política acá cerca, quiero que nos demos un beso y un abrazo y nos felicitemos y reconozcamos.

Que la palabra empleado público vuelva a tener la altura y la identidad que se merece y corresponde. No le debemos nada absolutamente a nadie, nos hemos pagado el espacio y el lugar que nos corresponde, con trabajo, compromiso, honestidad, continuidad.  Y hemos entregado nuestra vida a fortalecer las raíces en esta identidad.

¿Alguno se imagina esta provincia sin estas empresas públicas y sin este empleo público provincial? Donde está el sostén de la Caja Jubilatoria en manos de los neuquinos que es una de las pocas no ha sido entregada. Es la defensa que cada empleado público ha hecho. Tenemos la única Caja Jubilatoria en manos de un organismo provincial, y vamos a trabajar para defender y fortalecer.

Estoy agradecido porque, así como aprendí de chico en el jardín, en la escuela primaria, secundaria, universidad, de mis padres y madres y abuelos, también aprendí de ustedes y tuve escuela de formación de valores aquí, en el otro patio, cuando en el año 1994 me convocó Jorge Sapag y me designó como director general de Administración. Yo tenía cero de experiencia, ni tramitar un expediente sabía. Fueron ustedes, la directora de Compras, de Suministros que se me acercó y me dijo: ‘otra vez tenemos que enseñarle a otro funcionario político’. ¿Cuántas veces han dicho eso? Mirá a lo que llegó ahora. Bueno, de esa inversión, de ese tiempo, esa enseñanza que ustedes dieron, miren lo que terminó pasando.

Así que yo, ue he transitado la administración pública, que la amo y que la quiero, voy a trabajar incansablemente para que primero que nada tenga el lugar que le corresponde, sea valorada y reconocida por toda la sociedad. Felicitaciones.