Se trata de un ciclo desarrollado durante todo el año para la difusión de cantoras y cantores del norte neuquino y de artistas locales.

Tras varios encuentros realizados durante el año, este sábado desde las 19, el ciclo de charlas sobre Música Campesina cerrará el año en la Casa de las Culturas Artistas Neuquinos, ubicada en Yrigoyen 656 de la ciudad de Neuquén.

El ciclo aborda los contextos de la música campera del norte neuquino y fue desarrollado en el transcurso de 2018 por la investigadora independiente Claudia Saravia Páez.

El proyecto tuvo como objetivo la formación de audiencia en los ciudadanos de la región, la difusión de cantoras y cantores del norte neuquino y de artistas locales que pertenecen al movimiento de mediación de la música campesina.

El cierre del ciclo se realizará en el patio de la Casa de las Culturas, y contará con el desarrollo de un eje temático realizado por Saravia Páez acompañado con música en vivo.

El tema de la jornada del sábado será la familia criancera, definida por la investigadora como la base de la cultura del norte neuquino. “La familia criancera que se toma para el desarrollo de la charla fue estudiada como núcleo productivo y también en sus creencias desde el punto de vista antropológico. Así que el sábado abordaremos sus usos y costumbres, el contexto y ambiente del aprendizaje del canto, y las posturas, los toques, los rasgueos y los temas campesinos”, dijo Páez.

Con este cierre de ciclo, la disertante busca generar reflexión “sobre la formación en familia para la autodeterminación y la libertad, ejes de la cultura del Norte Neuquino”, por lo que desglosará a lo largo de la jornada “los roles, los derechos y las obligaciones en las dinámicas familiares, así como las implicancias de las transgresiones que a lo largo del tiempo fueron dándose”.

“Resulta de vital importancia para la constitución familiar de origen remarcar la interculturalidad ancestral existente en el norte neuquino entre los hispano-moriscos y los pueblos originarios. Todo repercute en las construcciones temáticas y musicales de cuecas, tonadas, décimas, rancheras y valses cordilleranos”, indicó la investigadora.

Y aseguró que “la importancia de la familia criancera en el espíritu identitario del Neuquén subraya posibilidades libertarias que de por sí ya existen, y que podrían ser explicadas por la cantidad de familias migrantes del Norte neuquino que llegaron al Alto Valle de Río Negro y Neuquén desde la década del 40”.

Para esta presentación fueron convocados las hermanas Donatila y Laura Millaqueo, de Buta Ranquil; Martín Herrera, y otros solistas como Matías Rivas, Gregorio Inostroza y Natali del Pino.

Tanto Donatila y Laura Millaqueo como Martín Herrera son portadores de un repertorio familiar ancestral, ya que se educaron musicalmente en una familia criancera con linaje de canto construido a lo largo de generaciones.

Donatila y Laura nacieron y crecieron en Mallín Grande, cerca de Barrancas, como hijas de Manuel Millaqueo y Armandina Urrutia, junto a sus 11 hermanos y hermanas. En Mallín Grande se formaron en la música campesina gracias a los ejemplos de su abuela, la cantora Florentina Vera, de su madre y su padre y de uno de sus hermanos mayores, Gumersindo Millaqueo.

Por su parte, Martín Herrera nació en el paraje Los Menucos y aprendió el arte del canto de su madre y abuela, cantora de Tricao Malal, y de múltiples voces de cantoras renombradas del Cajón del Curi Leuvu como Ramona Vázquez y Cata Sura.

Los tres intérpretes aprendieron las labores propias de la vida criancera: arrear y criar chivos, vacas y caballos; señalar, enlazar, juntar leña, cocinar, coser y tejer.