Disertación de Eugenio Zaffaroni en Neuquén

marzo 20, 2009

Asistió el gobernador Jorge Sapag y remarcó que el juez de la Corte Suprema es “un huésped de honor” para los neuquinos. También estuvieron presentes ministros del gabinete provincial, vocales del Tribunal Superior de Justicia y el intendente Martín Farizano, entre otros.

El gobernador elogió la visita del juez Zaffaroni

El juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Eugenio Zaffaroni, ofreció hoy una disertación en el espacio Duam de Neuquén capital, durante la apertura de un seminario sobre Derecho Tributario Sustantivo, Procedimental y Tributario. También participaron del acto inaugural el gobernador Jorge Sapag; el ministro de Justicia, Trabajo y Seguridad, César Pérez; el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Oscar Massei; y el intendente de Neuquén, Martín Farizano; entre otras autoridades provinciales y municipales.

En su discurso, Jorge Sapag indicó a Zaffaroni que “es un verdadero honor para nosotros tenerlo en la provincia de Neuquén” y manifestó su intención de “declararlo huésped de honor de nuestra provincia y huésped de honor de esta ciudad de Neuquén capital”. Afirmó que “su presencia en la Corte y aquí, en la provincia de Neuquén, nos llena de orgullo a todos los argentinos” y expresó que espera que “estos cursos se realicen también en el interior de la provincia”. 

Por su parte, Pérez señaló que “este seminario resulta una novedad académica para la zona, atento que el derecho tributario es uno de los temas poco navegados por gran parte de los profesionales involucrados y que merece un debate amplio y democrático, que sólo puede concebirse en un Estado de derecho”.

“Nuestro sistema tributario está organizado y se desenvuelve en el marco de un ordenamiento jurídico, para lo cual resulta necesario un conjunto normativo establecido, siendo esta una condición sine qua non para que la ley sea aceptada y por lo tanto cumplida”, agregó Pérez.

Sostuvo también que “los deberes tributarios de los ciudadanos se legitiman en el cumplimiento por parte del Estado de sus obligaciones de prestación equitativa de bienes públicos, en especial sociales” y planteó que, “para alcanzar resultados justos, se requiere de ciudadanos y jueces responsables y activistas de la justicia, y no meros espectadores neutrales”.

El seminario fue organizado por el Centro Federal de Estudios de Derecho Público y el Colegio de Abogados y Procuradores de Neuquén, con la colaboración de organismos públicos y privados. Entre los asistentes, también estuvieron el ministro de Gobierno, Educación y Cultura, Jorge Tobares; la ministra de Hacienda y Obras Públicas, Esther Ruiz; los vocales del Tribunal Superior de Justicia de Neuquén, Guillermo Labate y Graciela Martínez de Corvalán; el vocal del Superior Tribunal de Justicia de Río Negro, Aberto Balladini, y el presidente del Concejo Deliberante de Neuquén, Néstor Burgos.

“La criminología tiene que renunciar a la ilusión de asepsia ideológica”

Zaffaroni dedicó gran parte de su discurso a cuestionar lo que denominó “una transferencia de recursos del hospital a la cárcel” y abogó por una transformación del sistema punitivo tanto en Argentina como en el resto del mundo.

Sostuvo que la frecuencia delictiva y la fuerte conflictividad social que hoy se vive en el país “es en gran medida un producto mediático” y relacionó esa situación con “el ascenso de un modelo penal, que se caracteriza por un desplazamiento de recursos de programas sociales a programas represivos”.

“Hay una tentativa de reemplazo de los Estados de bienestar por Estados penales y esto comienza hace aproximadamente unos 30 años”, remarcó. Explicó que ese cambio “es un fenómeno propio de los comienzos de la era de la globalización”, provocada por lo que se llamó la “revolución tecnológica”.

Comentó que, a fines de la década de 1970, en Estados Unidos, se produjo un cambio en la conformación de la Corte Suprema de ese país, que generó cambios en el sistema penal. Ello provocó, afirmó, un aumento de las personas detenidas “hasta que en la actualidad llegan a tener más de 2 millones de presos y otros 3 millones de personas controladas” por el sistema penal mediante la probation y otros mecanismos similares. Añadió que, de esa gigantesca masa de prisioneros, “la mayoría son negros y latinos”.

El magistrado afirmó que, por ser Estados Unidos la principal potencia mundial, hubo intentos de imitar ese modelo penal, que resultaron infructuosos porque requiere de una gran cantidad de recursos para poder funcionar. Entonces, señaló, “lo que se planetariza y se universaliza no es el modelo sino la publicidad del modelo”.

Indicó que ese incremento de los recursos destinados al sistema penal tiene varias interpretaciones teóricas y se inclinó por la que sostiene que responde a “una forma de gobierno a través de la criminalidad, mediante una manipulación del miedo”, en el que cumplen un importante papel los medios de comunicación social.

Recalcó que “lo que se selecciona es comunicar todos los crímenes que se cometen en una sociedad las 24 horas del día y no se comunican otro fenómeno, aunque el otro fenómeno produzca más muertos”; a lo cual denominó un “modelo de solución de conflictos punitivo”. Precisó que este mecanismo se pone en práctica mediante la selección de determinados crímenes y la construcción de una víctima-héroe, “con la cual se identifican todos”, a quien se la incita a “hacer declaraciones de carácter vindicativo, de instigación pública a la venganza”.

“En aquellos autoritarismos de entre guerras (del siglo pasado), lo que teníamos era un poder político que ejercía una terrible censura sobre la comunicación; hoy, es esta comunicación altamente tecnificada que ejerce una censura sobre los políticos”, reflexionó.

Zaffaroni cuestionó esta modalidad de comunicación que pone el énfasis en la violencia callejera y aseguró que “el mayor de número de muertos violentos se produce por tránsito, o se produce por suicidios, o se produce por violencia intrafamiliar; o sea, que de lo primero que tenemos que cuidarnos es de nosotros mismos”.

Opinó también que los errores de conducta no se producen sólo cuando hay pobreza, sino “cuando no hay proyecto de vida, cuando se niega la condición humana”. Por otra parte, el juez advirtió que en Argentina “ya no tenemos más Código Penal” por todas las reformas originadas en situaciones coyunturales, magnificadas por los medios de comunicación. Sostuvo incluso que, lejos de ser armónico, el Código Penal tiene incoherencias que “son espeluznantes”.

Remarcó además que, tras 800 años de aplicación de sistemas punitivos, “hay un delito del cual nunca se ocupó la criminología: el genocidio o la masacre”, aún cuando se trata “del más grave de los delitos”. Planteó que eso se debe a que los genocidios fueron siempre llevados a cabo por “las agencias del sistema penal” y afirmó que el poder punitivo dirigido a un enemigo es “potencialmente genocida”.

Criticó la creación de estereotipos del delincuente común y señaló que obedece a una “fabricación de enemigos” que a lo largo de la historia siempre “ha conducido a matanzas”. Añadió que, por tal motivo, “la criminología tiene que renunciar a la ilusión de asepsia ideológica” si pretende superar sus limitaciones teóricas. Dijo que el colapso económico actual es más bien “una crisis civilizatoria” que plantea a la sociedad en su conjunto la necesidad de revisar sus paradigmas.