“Querido Pastor Gutiérrez, a todos sus familiares, a todos sus seres queridos, a todos los ciudadanos que hoy nos acompañan en este homenaje tan lindo.

Me quiero quedar con las últimas palabras de Pechi (intendente de Neuquén, Horacio Quiroga) de lo importante que es hacer los homenajes en vida. A mí me tocó hacerle un homenaje a mi padre cuando ya no estaba y realmente celebro esta bendición de poder participar de un homenaje a la historia misma de nuestra provincia, en la persona de Pastor, con esta alegría, con este pluralismo, con esta apertura de espíritu, con este corazón en la mano.

Hoy a la mañana estaba con mi madre en Buenos Aires, con sus jóvenes 95 años y le comentaba, porque ella me preguntaba si me iba a quedar, y yo le respondía que no, porque me tengo que ir porque hay muchas cosas que atender en Neuquén y quiero estar con Pastor Gutiérrez y toda su familia en este homenaje. Ella me decía que le mande un abrazo muy grande y ella se acordaba muy bien de aquellos tiempos de la década del 60’.

Se acordaba que, cuando mi bisabuelo llego en el año 1900, a la zona de las vías del ferrocarril en la ciudad de Neuquén para poner su almacén de ramos generales, Pastor también, cerca de las vías había puesto su almacén que se llamaba San Pablo. En ese almacén Pastor recibía a los ferroviarios y recibía también a los dirigentes, a los ciudadanos, a toda la gente que quisiera hablar de la historia común que había por delante.

Y los ferroviarios tenían un problema muy serio, en ese momento había una huelga muy grande y allí también Pastor conoció a Don Felipe Sapag, a Elías Sapag, a tantos dirigentes que se acercaban a hablar sobre lo que estaba pasando en Neuquén. Y lo invitaron a compartir la lucha. En primer lugar, a participar con bienes del almacén, en bancar la hoya popular de las huelgas ferroviarias que había. Y así fue como comenzó también una historia de lucha donde está bueno celebrar en vida, celebrar también a personas como Pastor, que dejan como legado y como testimonio su trayectoria pública, porque cuando se asume responsabilidades de estar en la vidriera uno lo pone todo en juego; uno también pone a su familia, pone a sus seres queridos, a sus hijos, a sus nietos, a sus bisnietos. El legado que deja Don Pastor es muy importante, el legado de un apellido, de un apellido como el apellido Gutiérrez, cimentado en el honor, la nobleza, la entrega, la generosidad.

Así que yo también me alegro de estar en este homenaje. Felicito al concejal Juan Pablo Prezzoli por esta iniciativa y también a todos los concejales. A Pastor, simplemente, quiero decirle que esa historia de Corfone es una historia viva, la historia de la Corporación Forestal Neuquina está vigente; tenemos hoy el aserradero más grande, más importante de la Patagonia, puede procesar los árboles que usted con generosidad y con todos los hombres y mujeres que soñaron en la década del 60 que Neuquén se podía forestar, tenemos esta posibilidad de tener una empresa forestal de las más importantes de la Patagonia.

Mi padre decía: ‘yo planto por los que no plantan, parafraseando a un poeta, planto por los que no plantan, siembro por los que no siembran, quiero llenar de frondas estas laderas para que otros las disfruten cuando yo me muera’. Ese fue el lema de Corfone cuando plantaron por los que no plantaban y querían llenar de frondas todas las montañas para cuando llegara el momento de la cosecha.

Aquí en este parque, plantando para enfrentar al viento, al desierto, a la adversidad. Son ejemplos y son testimonios de cómo se plantaron todos los neuquinos y neuquinas que, de pasar de un territorio olvidado a una provincia; de pasar de una provincia olvidada y marginada a ser artífice de su propio destino, a ponerse los pantalones largos y a tomar decisiones de construir el destino.

Su señora le decía a Pastor ‘¿por qué dedicarse a la política?’, justo en ese año en que tenía que atender el negocio; y le preguntaba ¿quién atenderá el negocio Pastor? Y Pastor con generosidad dijo: ‘vamos a atender también la administración pública, vamos a atender los problemas de la sociedad porque hay mucho por hacer.

Juan Pablo Prezzoli citaba ese discurso emblemático e histórico del año 63 de Felipe Sapag, en el cual no hacía otra cosa que pintar la realidad, decía: ‘Vengo a gobernar una provincia signada por el olvido, la miseria, el hambre, la desnutrición; donde había 150 establecimientos escolares, 50 eran de barro, paredes de barro y techo de paja, había 22 establecimientos para atender la educación; la mortalidad infantil era la más alta de la República, el analfabetismo era el más alto de la república. Cómo no iba a poner el hombro Pastor para enfrentar esa adversidad.

Hoy, después de 50 años de historia, Pastor puede con sus jóvenes 99 años, casi 100 años de vida, ver que esa lucha de todo un pueblo neuquino, sin distinción de banderías, ni de gobiernos, ni de habitantes, sino toda la sociedad neuquina, estamos con una provincia que tiene por delante un porvenir maravilloso y a diferencia de la década del 60 que inauguraba el paso de un territorio a una provincia, con el gobierno del desierto como eran las bardas en ese momento y del viento.

Así que Pastor muchas gracias por poder participar nosotros en este homenaje, en compartir con ustedes la alegrías de estar con sus seres queridos y de parte nuestra, el podernos mirar en el espejo de su vida, una vida de esfuerzos, de trabajo, de sacrificios, plantando por los que no plantan, sembrando por los que no siembran y llenando de frondas las laderas de la provincia de Neuquén para que otros lo disfruten cuando uno ya no esté en esta tierra. Muchas gracias y un abrazo grande”.