Señora vicegobernadora Ana Pechen; señor secretario general del Sindicato de Trabajadores del Gas y Petróleo de Río Negro y Neuquén, Guillermo Pereyra; señor general de la Confederación General del Trabajo, Delegación Neuquén, señor Sergio Rodríguez; señor secretario general de la Confederación General del Trabajo de Río Negro, Rubén Belli, señor secretario general del Sindicato de Camioneros de Río Negro y Neuquén, Carlos Rojas; señor presidente de Fox Petrol, José Luis Rodríguez Álvarez; señores diputados nacionales y provinciales; secretarios generales de los demás gremios; señores delegados; compañeros trabajadores y delegados que representan a los trabajadores; representantes de las pequeñas y medianas empresas de la provincia del Neuquén.

Quiero que mis primeras palabras sean de bienvenida al secretario general de la CGT de la República Argentina, compañero Hugo Moyano. La provincia del Neuquén lo recibe con afecto y con cariño.

Agradezco de corazón sus palabras que, como me dijo recién, salieron también del corazón hacia el recuerdo de tiempos de la década del ’80; de tiempo de lucha al lado de la clase trabajadora; recuerdos también en la persona de mi padre Elías y también del senador Jorge Doroteo Solana, que lo acompañó a Elías Sapag en ese momento en el Senado de la Nación, en votos que desequilibraban.

También estas primeras palabras quiero que sean para los secretarios generales, representantes de los trabajadores y representantes de la empresa, por celebrar ese convenio.

Como decía Guillermo (Pereyra), nos tocó caminar tiempos difíciles en estos primeros dos años. Tiempos difíciles al lado de trabajadores y empresas. Como decía José Luis, la empresa Fox Petrol atravesó momentos de angustias. Recuerdo cuando José Luis, con su padre don Héctor Rodríguez Díaz -a quien también rindo un homenaje- soñaba con su empresa, con la empresa de su familia, soñaba con Senillosa, con dar una nueva fuente de trabajo, con procesar y agregar valor a nuestros recursos naturales.

Él dejó (Héctor Rodríguez Díaz) por estas cuestiones del destino y en manos también de sus hijos, esta posibilidad de sostener y mantener esta fuente de trabajo.

La resolución Nº 394 del año 2007 trajo en materia de retenciones una nueva realidad a las empresas que están en la actividad de la refinería, del gas y del petróleo. Al asumir esta gestión de gobierno, inmediatamente empezamos a tomar contacto con las autoridades nacionales para señalar algunas correcciones que considerábamos que eran necesarias para sostener estas fuentes de trabajo.

Así fuimos escuchados por Julio De Vido (ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios), por integrantes de su equipo de trabajo, en la persona de Roberto Baratta -hoy aquí presente- y otros funcionarios. Y así se fue elaborando la normativa de refino plus, gas plus y petróleo plus. Normativas que permitieron destrabar problemas.

Como decía Guillermo, teníamos una espada de Damocles, con tres mil telegramas de despidos y con equipos que estaban parados en tiempos difíciles, en medio de una crisis internacional. Habiendo salido ya de la crisis y paralización en la generación de riquezas, de bienes y servicios del año 2001, esta crisis de 2008 vino a golpear nuevamente la realidad del mundo y de la República Argentina.

Pero encontramos también una respuesta rápida en las empresas y trabajadores, que comenzaron a subir equipos, con decisiones que se tomaron rápidamente. Y, como decía Guillermo, hoy los equipos están trabajando, se está reactivando la producción y esto le hace bien a la clase trabajadora, a los empresarios y también a la Provincia del Neuquén, porque con los recursos de las regalías y de los impuestos, podemos atender la salud, la educación, la seguridad, la construcción de viviendas y (lograr) la reactivación de la economía.

Y al mismo tiempo, con las ganancias encarar trabajos de exploración para adjudicar nuevas reservas, para garantizarle a los neuquinos un horizonte de actividades. Horizonte que no sólo lo encontraremos en la exploración sino, en esa bondad y primicia de Dios que le dio a la provincia del Neuquén, recursos naturales en abundancia.

Y, ya decíamos el otro día, en un gas de yacimientos no convencionales, que hoy es el recurso natural a tener en la mira, porque hoy abastece el 20 por ciento del consumo en países como Estados Unidos y Canadá y dentro de diez años, abastecerá la energía del 70 por ciento en el mundo. El gas de yacimientos no convencionales que, gracias a Dios decía, la Cuenca Neuquina posee en riqueza extraordinaria.

Pero no basta con tener los recursos. Hay que tener el ingenio, la tecnología, la creatividad, los capitales, el brazo del trabajo dispuestos a poner en superficie esas riquezas, para ponerlas a disposición del bienestar y de mejorar la calidad de vida de todos los habitantes. Para eso es necesario que las fuerzas del trabajo, de la empresa, del capital, de la tecnología, las fuerzas del mercado y los gobiernos nacional, provincial y municipales se encuentren en una tarea de construcción.

Tenemos que ser capaces de acordar las pautas básicas para sostener el progreso, para hacer posible el desarrollo y el progreso social. Para eso los argentinos tenemos que mirarnos en el espejo de hombres y mujeres de Mayo, que supieron darlo todo por la República. Tenemos que mirarnos también, y brindo mi homenaje al pueblo chileno, en el esfuerzo y el sacrificio de un pueblo que tendrá que poner todo de sí, con la solidaridad de los demás pueblos latinoamericanos, para reconstruir una vez más su Nación.

Frente a la adversidad de un sismo, uno de los más violentos de la historia del planeta Tierra, solamente la fuerza de un pueblo, la decisión y el coraje de un pueblo le permitirá esta reconstrucción. Estamos seguros que el pueblo chileno tiene ese coraje y esa disposición. El pueblo neuquino, que tiene lazos de amistad y de hermandad con el pueblo chileno, estará al lado de esa reconstrucción. Pero lo que quiero mirar de esta reconstrucción es el temple y el espíritu que va a haber que poner para salir de las dificultades.

De estas dificultades se sale con esta unidad, como lo vemos en este convenio. Una empresa que tenía sus puertas cerradas, pero que tenía la voluntad de sus dueños, la voluntad de los trabajadores, la voluntad de 42 familias de trabajadores de salir adelante, se encontraron y fueron capaces de encontrar juntos, con el secretario del gremio, del sindicato, junto con las autoridades de Nación con el (programa) Refino Plus y con la humilde gestión y acompañamiento del gobierno provincial, pudieron encontrar el camino y el derrotero de dejar una empresa abierta; una empresa que es una fuente de trabajo, trabajo que es la ley suprema de la democracia, porque el trabajo es el que iguala y el que dignifica, es el que permite levantar industrias, es el que permite abrir surcos de progreso.

Como decía Guillermo (Pereyra), no es en el corte de rutas, no es en el piquete, no es en la huelga y en bajar los brazos en que los pueblos encuentran su derrotero. El derrotero se encuentra con la contracción al trabajo, con trabajo y más trabajo y responsabilidad. Por supuesto que tiene que ser una responsabilidad solidaria, capaz de construir, en la justa distribución de la riqueza, la mejor calidad de vida para todos los habitantes.

(Manuel) Belgrano decía que la unidad era el bien imprescindible para el destino de los pueblos. Le tocó morir en el año 1820, un 20 de junio, en que había tres gobernantes en la provincia de Buenos Aires. Le tocó morir en el peor año de anarquía de la historia de la República. De ese ejemplo de un Belgrano clamando por la unidad, muriendo en un día de anarquía, nos sirva para mirarnos en la historia, en ese fondo de la historia que nos trae mensajes muy profundos.

Seamos capaces de construir entre todos los argentinos la gobernabilidad, que seamos capaces de construir la grandeza, que seamos capaces de encontrarnos en el camino de la justicia y de la paz, que seamos capaces de encontrar en el diálogo la respuesta adecuada, que tenemos que ser capaces de construir puentes de unidad y de solidaridad y no levantar muros de sordera, muros de ingobernabilidad, muros de confrontación.

Ya el Martín Fierro lo decía, que los hermanos sean unidos, porque si no son unidos se los devoran los de afuera. El general Perón también hablaba de la unidad. O nos unimos y salimos todos juntos para adelante o en definitiva, el destino lo escriben otros. Nosotros estamos seguros que el destino de la historia argentina lo podemos construir con grandeza, trabajando -como decía el general Perón- por la grandeza de la República Argentina y trabajando también por la felicidad de nuestro pueblo. Muchísimas gracias.