Me siento feliz de estar aquí concretando este sueño de la gente del barrio y de ustedes. Y agradecerle a Mari (Marisol del Carmen Ugarte Flores), en las personas de Mari y también de Hugo (Urra) agradecerles todo el trabajo que hacen cotidianamente todos ustedes, todo el equipo, todos los que trabajan, toda la comisión, todos los que están como voluntarios, que están trabajando todo el día, que atienden a jóvenes, a no tan jóvenes también, a los chicos. Y que ponen a disposición de la sociedad una institución tan importante como esta. Que está abierta a la comunidad y que está abierta para la capacitación, para el estudio, para la contención, para la interacción social en un trabajo de mucho respeto, de mucho encuentro.

Los argentinos y los neuquinos tenemos que encontrarnos en espacios de construcción, en espacios que sean puentes y no abismos. Tenemos que encontrarnos en estos puentes que ustedes, con cariño, amor y afecto les tienden a todas las personas del barrio, a chicos y grandes.

Y si somos capaces de tender puentes de comunicación, de diálogo, de respeto, seguro que vamos a construir la sociedad que todos queremos y que todos anhelamos, sin violencia. Tenemos que desterrar la violencia de los barrios y de nuestra provincia; tenemos que desterrar la agresión a la mujer, la agresión al joven, la violencia dentro de la familia y la violencia fuera de la familia. La única manera de hacerlo es con cultura, con deporte y con encuentro social. De esta manera, con tranquilidad, en paz y fundamentalmente amor.

Yo creo que es muy difícil encontrar esta dosis de amor en otro lugar que no sea en estos espacios, como ustedes lo hacen. Así que yo quiero reconocer ese cariño, reconocer ese amor y esa entrega porque mucho hablan. Yo creo que escriben muchas crónicas y estudios acerca de cómo tienen que solucionarse los problemas que hay en la comunidad, en los barrios y en la ciudad. Pero más que escribir hay que practicar, y la práctica tiene que ser una costumbre permanente de esa práctica del respeto cotidiano, del respeto al otro y a los otros sin diferencia de raza, sexo, religión ni edades. No discriminar.

Entonces, esa sociedad igualitaria y solidaria que todos queremos construir se empieza construyendo en la casa de uno y en espacios comunes como la escuela o como este espacio que están hoy inaugurando. Yo los quiero felicitar, felicito a la empresa, a los trabajadores de la empresa, a los que pegaron ladrillos, sé que no pintaron el piso, el piso lo pintaron ellos, así que eso es una demostración del trabajo solidario. Como decía Mari, tal vez no economizamos mucho pintando nosotros el piso, pero lo que le pusieron es el corazón. Le pusieron la garra y el espíritu de construir y ser partícipes de algo que nos contiene a todos; y algo que genera arraigo y genera este concepto de pertenencia que es cuando uno se involucra en las cosas y aunque sea pintando, pegando algún ladrillo o dando alguna sugerencia, forma parte del patrimonio del pueblo.

Así que Mari, Hugo, en ustedes dos el reconocimiento a todas las personas que trabajaron, a los funcionarios y a las personas que estuvieron con esta responsabilidad, felicitaciones también. Los felicito porque le han puesto dedicación. Tenemos nueve más para inaugurar en la ciudad, en los próximos días lo vamos a hacer. Creo que en los próximos días tenemos una agenda nutrida para recorrer e inaugurar.

Es un largo camino desde que uno tiene la idea hasta que consensua el proyecto, consigue la plata, construirla y ponerla en marcha. Bueno, tarea cumplida. Todo mi cariño y felicitaciones.