Audio: discurso del gobernador Jorge Sapag

Vecinas y vecinos: es realmente un alto honor y un momento de alegría estar con ustedes en este momento en que todos los que han estado al frente de la mutual, los familiares de Aldo Menquínez (ex presidente de la mutual del Personal de la Policía del Neuquén) y los dirigentes barriales coronan una vida de lucha, muchos años de lucha para lograr el techo propio, una vivienda digna.

Y, como bien decían tanto Osvaldo (Almendra, presidente de la mutual policial) como Ricardo (Sepúlveda, adjudicatario), esto es fruto del esfuerzo, fruto del trabajo, fruto de la solidaridad, fruto también de saber esperar y de tener tolerancia y respeto. Es la paciencia propia de quienes peticionan y saben que detrás hay un gobierno nacional y un gobierno provincial que tienen trámites, tienen tiempos en las gestiones, la necesidad de buscar los recursos; porque el sueño de la vivienda propia, que lleva años lograrlo, no se puede conseguir de la noche a la mañana. Esto es lógico, como todas las luchas en la vida y sobre todo con la demanda creciente.

Leíamos hoy en los diarios los resultados de la encuesta que se hizo en el Registro (Único Provincial de Vivienda y Hábitat, Ruprovi) o, mejor dicho, la encuesta que surge del mismo Registro, que son datos específicos, donde el 70 por ciento de las viviendas son reclamadas por personas de entre 21 años y 35 años. Y esto es natural porque es la salida a la vida, al mundo del trabajo, la salida para constituir una familia.

Pero muchas familias en su vida han tenido que sacrificar a veces 20 o 30 años para conseguir su vivienda. Ahora, los tiempos se aceleran. Los gobiernos nacional y provincial, y también en su caso los gobiernos municipales, venimos a colaborar en esta tarea, pero tiene que ser una tarea de colaboración. Entonces, es muy importante la mutual, en lo organizativo y la capacidad de gestión; el vecino, empujando y poniendo a disposición sus recursos para pagar la cuota y conseguir las tierras; la provincia y la Nación, gestionando y buscando los recursos. Y, de esta manera, se logra el resultado.

Yo quiero hacer una cuenta y dimensionarla. Nosotros estamos en trámite de construir en estos primeros dos años, o quizás vaya a llevar inclusive el año 2010, alrededor de 6600 viviendas, 6200 urbanas y 400 rurales. Una cifra aproximada de la inversión que representa esto son alrededor entre 800 y 900 millones de pesos, solamente en viviendas, más la infraestructura: gas, luz, cloacas, agua y todos los servicios que supone la construcción de una vivienda.

Estas son cifras importantes y, repito, nosotros en estos casi dos años de gestión tenemos concluidas y habitadas 1.131 viviendas; en ejecución, 2.028; a iniciarse, 514; y a licitar, 2.500. Esto totaliza 6173 viviendas, más las 400 viviendas rurales en zonas de comunidades criollas y comunidades mapuches, este es un esfuerzo enorme de Nación y de Provincia.

Más las viviendas que en muchos municipios están construyendo, algunas con fondos propios, algunas con esfuerzo y ayuda mutua, desde la vivienda de adobe que se están haciendo en Los Miches por comunidades como las viviendas que se están haciendo en distintos municipios con fondos de las renegociaciones de las áreas hidrocarburíferas, el universo de viviendas puede ampliarse a 7000 viviendas. Y, teniendo en cuenta los mejoramientos habitacionales, las ampliaciones y toda la tarea que se está haciendo en materia de vivienda, las cifras involucradas son enormes.

Ustedes vieron en los diarios la información acerca de la cantidad demandada. Creo que se está hablando de alrededor de 18 mil viviendas registrados. Llevamos ejecutadas alrededor de 6000 y tenemos un porcentaje importante de la demanda. Por supuesto que no alcanzamos a cubrirla toda, debemos hacer loteos sociales a la brevedad con la escritura en la mano.

Yo les insisto mucho a los funcionarios de las distintas áreas que entreguemos las escrituras, ya sea de la vivienda o de los lotes, y que no sea con un boleto, que lo hagamos con la escritura pública y que figuren las distintas obligaciones que debieran surgir pero no dejemos de dar la escritura. Porque ésta es la seguridad de la familia de tener una vivienda para ellos y también para sus hijos y sus nietos. Además, tener una propiedad que esté incluida en el comercio, que le pueda servir para tomar un crédito bancario o para ponerlo como un bien de familia.

Y, con la mutual estamos trabajando. Son muchos los desafíos del Estado, Osvaldo (Almendra), Gustavo. Sabemos de la gestión que hacen permanentemente y vamos acompañarlos, juntos, con todas las dificultades. Hay días de alegría, días de tristeza, días de incertidumbre cuando no aparecen los pagos, cuando no aparece el dinero, pero recién hablaba con Osvaldo de seis proyectos más que unen el esfuerzo de la mutual con la provincia.

Son 150 viviendas en Neuquén capital, que ya están licitadas y adjudicadas, la empresa ya tiene el adelanto financiero de la provincia cerca del aeropuerto y estamos en trámite de conseguir las tierras que estén disponibles para que las obras se inicien. En Centenario, estamos en trámite para la construcción juntos de 100 viviendas, también para la mutual policial y tenemos en trámite tanto las tierras como el pedido de financiamiento y tenemos que seguir trabajando juntos. En Junín de los Andes, hay 17 viviendas ya licitadas y adjudicadas. En San Martín de los Andes, otras 50 viviendas, donde los hombres y mujeres de la policía están pagando el terreno y está el trámite para obtener un subsidio reintegrable. En Villa La Angostura, 20 viviendas, donde la mutual tiene las tierras y la provincia dentro de esas 2500 viviendas va a llegar a un acuerdo para incluirlas. Y también en Aluminé, 15 viviendas, donde los policías compraron los terrenos y la provincia va a tener presencia con las viviendas.

Son todos desafíos en distintas ciudades y, en definitiva, se trata de llegar, como bien decía (Edgardo) Sepúlveda, al ciudadano y a la ciudadana de la familia policial. Tiene razón Sepúlveda cuando dice que debajo del uniforme azul hay un ciudadano, una ciudadana, un hombre, una mujer, con exactamente los mismos derechos y obligaciones de los demás ciudadanos.

Policías, médicos, enfermeros, maestros, empleados de la administración pública, particulares; todos construimos una provincia y no hay motivo alguno para enfrentarnos hermanos contra hermanos, sea que uno tenga uniforme y el otro no lo tenga. Nadie tiene menos derechos por no tener uniforme y nadie tiene menos derechos por tenerlo.

Todos tenemos los mismos derechos y construimos el Neuquén que queremos y que amamos. Lo construimos todos juntos, en un marco de respeto y entendimiento, donde nadie es el propietario de los derechos humanos, de los derechos fundamentales. Nadie es el propietario de esos derechos fundamentales, cada uno los detenta. Son derechos que hacen a la naturaleza de cada ser humano por el hecho de ser seres humanos, no por el rol que representan en la sociedad. El rol que tiene la policía, obviamente, ha sido confiado por la sociedad.

Le confía la sociedad a la policía ser el brazo articulado de la fuerza pública legítima. Y qué difícil es detentar ese poder. ¡Qué difícil es! Es, quizás, una de las funciones más nobles, más difíciles y la que más pone en juego la prudencia, pone en juego la templanza, pero también pone en juego también la fortaleza; que son virtudes cardinales y esenciales.

Porque no es sencilla la tarea de prevenir y de proteger la vida, la seguridad y la integridad física de los ciudadanos y, al mismo tiempo, tener que ejercer la fuerza pública legítima. Porque, cuando se recibe un policía, cuando se recibe un oficial o un agente, darle el arma significa que la sociedad le está confiando, en el contrato social, ejercer esa fuerza pública de la mano de la ley, de la mano del poder Judicial y como auxiliar de la justicia, pero fundamentalmente en el cumplimiento de las leyes.

Y creo que en estos hechos, como el de hoy, donde la familia policial a través de su esfuerzo, de su pago, del esfuerzo de la mutual, llega al cumplimiento de un derecho social tan importante como es la vivienda digna, llegamos a esa conclusión: qué importante es que todos los habitantes de una provincia puedan lograr este objetivo que hace a la dignidad y que hace a mejorar la calidad de vida.

Por eso, me quiero sumar a esta alegría, me quiero sumar este sentimiento. Creo que, cuando hay este tipo de sentimientos donde uno logra el objetivo con el esfuerzo propio, con la ayuda mutua, con la conducción de la mutual, con la colaboración de la Provincia y de la Nación, uno tiene la satisfacción del deber cumplido. Es la tarea que ustedes, cada uno de ustedes, ha logrado con su esfuerzo y con su sacrificio. No solamente aportando el dinero, sino también custodiando los bienes, cuidando la obra y fiscalizando que la obra se construya en tiempo y forma.

Y vaya mi agradecimiento a todos los trabajadores también que participaron en esta obra, al empresario, a la empresa, a sus dirigentes, a sus técnicos e ingenieros. Pues en la responsabilidad de la conducción y dirección técnica está que la vivienda después no signifique un pleito en contra del Estado. Y sabemos mucho de esto. De muchos que han recibido viviendas en la provincia hace muchos años y, quizá por pequeñas o grandes fallas, el Estado en lugar de resolver por allí un problema se encuentra con un ciudadano que le hace un juicio. Y hay muchos abogados que patrocinan estos juicios en contra del Estado, sin ningún beneficio para el Estado.

Entonces, el Estado que pone su esfuerzo, pone sus recursos, requiere en ese sentido la colaboración del ciudadano que fiscalice desde el inicio que la obra se está haciendo bien. Y cuando la obra se recibe, y la vivienda se recibe, que sea un motivo de alegría, no el principio de un pleito. No necesitamos pleitos los neuquinos, no necesitamos abogados ni dirigentes que pleiteen contra el Estado por estas cuestiones. Necesitamos, justamente, componedores, gente que encuentre en el camino de la palabra, de la buena palabra, de la buena construcción, de la fe, del espíritu de hermandad, el camino para construir una provincia que todos queremos.

No queremos confrontar entre los neuquinos. Y sabemos que es difícil el combate contra la pobreza. Vencer la pobreza no es sencillo y la pobreza no solamente viene por errores de los gobiernos a veces y, a veces hay muchos errores de los gobiernos que hacen a la pobreza. Pero a veces la pobreza viene de las crisis, de las crisis estructurales. Esta crisis internacional que hemos vivido deja secuelas, deja daños.

Está la crisis del 2001, de la cual no fue responsable el gobierno provincial sino tal vez fue responsable un gobierno nacional que se tuvo que ir de la Casa Rosada en helicóptero, y muchos se olvidan. Se olvidan que en ese momento quienes dejaron el gobierno nacional dejaron a la República con el 50 por ciento de la población debajo el nivel de pobreza. Y un 25 por ciento de la población debajo o en el nivel de la indigencia. Entonces, cuidado con echar las culpas hacia un solo lugar cuando hay errores o cuando hay problemas.

Es cierto, hoy la provincia del Neuquén tiene problemas. Como decía Osvaldo (Almendra), estamos llegando tarde a los pagos, estamos llegando tarde a cumplir con todas las responsabilidades. Pero no es porque nosotros seamos rengos o seamos lerdos o lentos. Es porque los recursos no están.

Los recursos son pocos y los tenemos que distribuir entre muchas obligaciones. Y queremos recomponer las finanzas públicas en los próximos 12 meses. Para eso hace falta el esfuerzo de todos: de los dirigentes sindicales, de los dirigentes políticos, de nuestros adversarios.

Y hoy por hoy hay muchos dirigentes sindicales y dirigentes políticos que se dedican a ver quién tiene la culpa de lo que está pasando. Me parece que tenemos que mirar qué podemos poner cada uno, cuál es el granito de arena que puede poner cada uno para que las cosas salgan bien. No solamente para que el gobierno tenga éxito estos cuatro años de gestión, sino para que la administración del 2011 al 2015 tenga también un panorama previsible, confiable y creíble.

Porque un Estado es la continuidad, lo que decía Osvaldo. Aquí hay gestiones iniciadas en la gestión anterior y hay que poner las cosas en su lugar y saber reconocer cuando hay que reconocer las cosas que se hicieron bien. Y hay que darles continuidad y terminarlas. Esta gestión, Osvaldo decía, llevó cinco años. Y cinco años sobrepasan un gobierno, son dos gobiernos por lo menos.

Entonces, cuando un gobierno deja la gestión y viene otro, el que viene no puede tirar todo por la borda porque hay muchos sueños, hay muchas ilusiones, hay muchas esperanzas, hay mucha lucha puesta en el camino por mucha gente como para que hagamos las cosas en represalia o en contra de un gobierno anterior. El Estado es lo que importa. Y que haya políticas de Estado. Y lo que importa de ese Estado son los ciudadanos, son las personas que viven en ese Estado y que puedan tener cada vez una mejor calidad de vida.

Yo los quiero felicitar por el esfuerzo de ustedes. El agradecimiento al gobierno debe ser simplemente el reconocimiento de la tarea cumplida. Hemos cumplido con la tarea, es el único reconocimiento que pedimos. Y abrazarnos todos juntos y seguir cinchando para adelante para lograr estas nuevas obras, nuestro nuevo desafío. Porque sabemos que hoy es un punto de llegada para todos ustedes. Pero hoy, a partir de la cuota que ustedes pagan, es el punto de partida para lograr nuevos objetivos para otros ciudadanos. Muchísimas gracias.