… mi abuela decía que hay personas o pueblos a los que se les da oro y lo convierten en tierra, y hay personas o pueblos a los que se les da tierra y pueden convertirla en oro. Y gracias por el recuerdo, me emociona porque realmente así empezamos, con muchos sueños, con muchas ilusiones. Creo que para emprender aventuras de estar características que tienen que ver con el petróleo, con el gas, hay que tener el coraje y entusiasmo, como decía Alejandro. El entusiasmo que viene del compromiso, porque el entusiasmo nace de esa camiseta puesta que lleva a gritar como un gol, un triunfo propio, la posibilidad de encontrar las riquezas que uno está buscando, cuando se concreta ese sueño, esos anhelos. Ese trabajo en el cual uno pone toda su vida y cuando uno pone toda su vida, me acuerdo de un cuento que me hacía (Adolfo) Pérez Esquivel cuando era profesor de dibujo mío. Me contaban que Leonardo da Vinci iba caminando por la calle y un hombre de mucha fortuna le dijo: Leonardo, yo quiero que usted me haga un dibujo y le voy a pagar lo que usted me pida. ¿Y qué quiere que le dibuje? – ¡Quiero un círculo perfecto! Entonces Leonardo, le dibujó un círculo perfecto, lo firmó y dijo – Bueno, ahora págueme una cifra importante, digamos diez mil dólares -que no era en dólares, obviamente- y el hombre que por tener fortuna no quería ser tonto, dice – ¡Pero Leonardo, diez mil dólares por dos segundos, diez segundos! – ¡No se equivoque!, en ese círculo está toda mi vida.

Y realmente toda la gente que trabaja en G&P está poniendo toda su vida, toda su experiencia, todo su conocimiento, todo lo que tiene, todo lo que supo acopiar de distintos lugares para poder llevar al éxito a una compañía pública que es ciento por ciento de todos los neuquinos.

Y la vez pasada cuando estábamos hablando -y quiero agradecer la presencia de empresarios que han venido de muy lejos-, hablábamos sobre el cuento también de un minero, y quizás el hecho de haber pertenecido a una familia de mineros nos lleva a entender con entusiasmo y con mucho coraje todo lo que tiene que ver con el riesgo minero. Decía que este minero se fue al cielo después de morir y San Pedro lo recibe y le pregunta: “¿qué hacía usted en la tierra?” (pudo haber sido un petrolero también)… Y el minero le dice -…y… bueno, yo era una buena persona…- No, pero que hacía, que hacía… -Bueno, era minero (o petrolero)- Ah, no, mire, acá en el cielo estamos llenos de mineros y de petroleros, tienen todo el cielo agujereado, hay muchos pleitos, muchas peleas, hay muchas ilusiones, hay muchos castillos de arena, castillos de naipes, vaya nomás que aquí no tiene lugar. Entonces el minero le dice: “Pero, San Pedro, yo era una buena persona, le hago un trato, déjeme entrar al cielo, yo le saco a todos los mineros y usted me deja entrar a mí”. San Pedro contento le dice, ¡Hágalo! Así que entró con una piedrita, podría haber sido una piedrita de Vaca Muerta, una piedra de un color gris oscuro, o con una piedra con algo de oro y la tiró… y le preguntaron enseguida todos los mineros ¿De dónde sacaste esa piedra? –No, allá fuera del cielo, en esa nubecita por allá, pero, no, ¡eso no sirve para nada! Empezaron a desfilar los mineros, pico, pala y carretilla en fila, iban todos con sus monitos, rumbo al infierno porque esas nubes estaban fuera del cielo… San Pedro contento, pero este hombre también se iba con su pico, pala y carretilla y con su monito, y San Pedro le dice, -¡No, usted se puede quedar! – Mire, yo me voy a ir, por las dudas, ¡no vaya a ser que sea cierto!. Yo creo que este temperamento del explorador minero, del explorador petrolero y de gas de buscar en la naturaleza las riquezas, tiene que estar presente para tener ese entusiasmo.

El capataz minero que tenía la empresa de nuestro padre, Victor Manuel Cofré, era chileno, y nos decía que para encontrar una rana había que comerse 99 sapos cada vez que uno buscaba una veta o un yacimiento mineral. En este caso con las nuevas tecnologías, todo lo que ha aparecido en el mundo, tenemos la rana asegurada, ya nos hemos comido bastantes sapos los neuquinos, tenemos la posibilidad de tener no una rana, pero si una vaca que le puede dar muchas satisfacciones a la provincia de Neuquén y a la República Argentina.

Ricardo, si estás por ahí, leía anoche los discursos de Arturo Frondizi. Y me emocionan, me emocionan porque los escribió en el año 1958. La guerra del petróleo, la lucha por el petróleo, cuando declara la lucha por el autoabastecimiento y la lucha por la soberanía. Argentina importaba el 60 por ciento de los hidrocarburos que necesitaba. Estaba al borde del colapso. Recordando a Mosconi y utilizando como herramienta a YPF, decía que Argentina tenía que buscar su autoabastecimiento. Y por las razones que esgrimimos hoy, parece que este discurso hubiera sido escrito hoy. Me lo facilitó un periodista amigo de un matutino de la provincia que me decía: Fijate lo que decía Frondizi en ese año.

Yo esos discursos los tenía porque Ricardo me dio los libros de Frondizi. En esos libros figuran, pero aquí venía extractado el pensamiento de Frondizi que decía: tenemos que ahorrar divisas, no podemos gastar todas las divisas de nuestras exportaciones del campo en importar energía, necesitamos generar trabajo genuino de nuestros habitantes, no importar el trabajo extranjero. Decía que necesitamos la energía como expresión máxima de la soberanía para poder tener alimentos, para poder llevar energía al campo, a la industria, a las locomotoras, a los barcos, a los colectivos, a los hogares para el confort de la gente, a la industria, por supuesto.

Y decía que a partir de esa riqueza se iba a diversificar la economía, que iban a nacer tantas actividades, aquí está la expresión más cabal y genuina, la CGT presente hoy, que representa a todos los sectores de la economía provincial. Realmente necesitamos generar riquezas en el subsuelo para generar riquezas sobre el suelo que nos permita a los neuquinos tener la tranquilidad de estas generaciones presentes y de las futuras. Y Frondizi concluía en uno de sus discursos, después escribió otro en el año 1960, donde ya se estaba aproximando al autoabastecimiento, en el ’61 logró el autoabastecimiento. Y decía: corro el gran riesgo de que me maten o de que me echen, pero no me voy a suicidar, ni voy a suicidar a mi pueblo, ni a mi República. Voy a seguir luchando por las convicciones que tengo, y vamos a lograr el autoabastecimiento, decía, porque creo mucho más en las actividades creativas y constructivas que en las actividades de la disputa permanente.

Hablaba ya, por supuesto, los argentinos nos hemos destacado a lo largo de nuestra historia de la disputa permanente, de la discusión permanente. Chesterton escribió una frase que yo la adopté, que dice que los pesimistas hablan mal de todo y de todos, menos de ellos mismos, que los optimistas hablan bien de todos, menos de los pesimistas. Por supuesto, yo prefiero ser contado entre la legión de los optimistas, de los entusiastas, de los comprometidos, de aquellos que tienen sueños, como los sueños de aquellos que terminaron con la esclavitud, de los que terminaron con el apartheid, de aquellos que murieron luchando por la igualdad de razas, de credos, de género; gente que entregó su vida por la independencia, por la libertad, por la justicia, durante todas las épocas de la historia.

Y esta realización de hoy de tener un edificio propio de Gas y Petróleo, de tener una empresa que está listada en la Bolsa como empresa de capital público al servicio de una provincia, de tener una empresa que está presente en 54 uniones transitorias de empresas con asociaciones con todas las empresas que trabajan en la Cuenca Neuquina, de tener una empresa que tiene una perspectiva brillante en su derrotero hacia delante. Estoy seguro que dentro de diez años, cuando alguien se pare en esta tribuna de Gas y Petróleo del Neuquén, estará recordando este día como un día histórico, como un día fundacional, como un día en que todos los neuquinos decidimos, como decía Felipe Sapag en su discurso fundacional del año 63, ponernos los pantalones largos para tener una provincia de autodeterminación, autónoma, que defendiendo sus recursos pueda tener las posibilidades de dar respuesta a todas las familias, sin que ninguna familia neuquina quede rezagada en sus derechos individuales y en sus garantías sociales.

Es por eso que a todos los actores que hicieron posible este sueño, a partir tal vez de un peso como capital, pero a partir de una provincia donde naturaleza y Dios han sido muy generosos. Dios y la naturaleza nos han puesto la posibilidad de este desarrollo. Nosotros vamos a poner por delante las energías limpias, estamos convencidos que las energías limpias de la generación hidráulica con el agua, y seguiremos luchando para que la represas sobre el río Neuquén puedan ser una realidad, no solo por Chihuido, sino por todas las represas que podamos construir sobre el río Neuquén; para que el viento que es nuestro capital más importante, allí está Pedro Salvatori con quien estuvimos hoy en una reunión con capitales alemanes que van a instalar su primera granja cerca de Zapala, donde el viento que a los patagónicos no nos molesta sino que nos templa y nos curte en nuestro carácter y en nuestro espíritu; en la energía solar, en la energía limpia que permite ahorrar la emisión de CO2 a la atmósfera para colaborar con evitar el calentamiento global. Esta es nuestra visión y este es nuestro objetivo, pero mientras tanto el 90 por ciento de la energía, como decía Frondizi en el año 68, se mueve con gas y con petróleo. Y nosotros necesitamos darle respuesta a la provincia del Neuquén y también a la República. Del Neuquén para Neuquén y la Patria.

Ese era el lema fundacional de nuestro partido, el partido que nosotros representamos, con la fórmula que llegamos al gobierno por dos veces con Ana, el lema del Movimiento Popular Neuquino, y de los partidos aliados que nos acompañan. Y el desarrollo es nuestra convicción, Ricardo. Nosotros creemos que sin desarrollo económico, sin desarrollo social, sin progreso social, la única alternativa que hay enfrente es la pobreza y la miseria. Creemos que nuestros pueblos no fueron llamados a la pobreza y la miseria, nuestros pueblos fueron llamados para tener progreso, para tener desarrollo, para darle posibilidades a cada uno, para tener educación, alimentos, energía y trabajo, como expresiones de la verdadera soberanía que debe tener una provincia o una República.

Seguiremos construyendo la paz social, no vamos a hacer caso a los pesimistas, a los escépticos o a los violentos. Vamos a seguir construyendo la democracia, de la cual estamos convencidos y de la cual hoy cumplimos 30 años de haberla recuperado después de una lucha tremenda que nos costó miles de vidas y miles de problemas que no queremos ver nunca más en la historia de nuestra patria ni en la faz de la tierra de nuestra querida Argentina.

Queridos amigos, yo los felicito y los insto a todos los integrantes de Gas y Petróleo, hombres y mujeres, a que trabajemos siempre con ese entusiasmo, que nos alegremos siempre que tengamos un éxito, pero que cuando tengamos que enfrentar la adversidad lo hagamos con ese temple propio de los pioneros que fueron los que iluminaron nuestro camino y los que abrieron el sendero del progreso y de la justicia en nuestra provincia. Les dejo un fuerte abrazo y los invito a que Gas y Petróleo del Neuquén, dentro de diez años, celebre esta fiesta consagrando a partir de Gas y Petróleo una provincia próspera, una provincia grande, y una provincia indestructible.

Muchas gracias.