Audio: discurso del gobernador Jorge Sapag

Señor director del programa y ya amigo de la provincia (Guillermo Chaves), también enamorado de la provincia como todo su equipo, a los profesores, a los coordinadores, a los directores, supervisores, organizadores, todos los que participaron también de parte de la provincia, a  todos los asistentes, a los  que hicieron este curso.Realmente me siento feliz porque veo las caras de alegría y también de felicidad en todos ustedes. Y esto es realmente, como lo comentábamos recién con Guillermo (Chaves), llamativo porque demuestra un interés, un apasionamiento; demuestra un grado alto de participación de protagonismo, y también de ansias de protagonismo.

Y creo que esto es el objetivo también de la formación ciudadana, que es que todos los ciudadanos tengan este protagonismo, sin el cual la democracia es imposible de construir, sería simplemente un mecanismo electoral.

Sé que han trabajado muchísimo, muchísimo en historia del pensamiento, muchísimo en todo lo que tiene que ver con el pensamiento económico, han trabajado en todo el estudio  de la estructura del Estado, de la democracia, de la formación de dirigentes.Y creo que esta tarea que han desarrollado en todo este tiempo, como decía Guillermo (Chaves) va a fructificar en el tiempo. Y además es motivadora para que todos sigamos trabajando, entonces estas herramientas de capacitación, donde están las bases dadas para una asignatura pendiente, que Guillermo (Chaves) la asumía como propia y creo que todos tenemos una cuotita de responsabilidad en la formación de escuela de dirigentes.

Tanto los partidos políticos, como las organizaciones de base, como el Estado nacional, provincial y municipal tenemos que aportar muchísimo para la formación de dirigentes. En otros países tienen sus escuelas de administración pública. Yo siempre cito la de Francia, que es la que ha formado a todos los presidentes de Francia.Y creo que si miramos un poco la realidad que nos toca vivir en la Argentina, vamos a ver que estamos viviendo tiempos de cambios, y cambios cada vez más veloces.

Casi ni nos damos cuenta, casi ni nos estamos dando cuenta de la crisis por la que estamos atravesando, la crisis global, la crisis mundial.Y estas crisis dejan un sello indeleble, dejan una impronta, una marca, que nos permite ver una sociedad que pasa, un Estado benefactor, un Estado de protección, una situación  de una sociedad que tenía instituciones que funcionaban y daban respuestas, donde había previsibilidad en largo plazo, o por lo menos que se podía estructurar un sistema de certezas. Y lo hablábamos con Alicia (Comelli) cuando comentábamos este tema, y coincidíamos que estamos viviendo crisis de certezas, que estamos viviendo una sociedad fragmentada, estamos viviendo instituciones que han perdido su fortaleza, donde ha desaparecido el esquema patronal, donde el reclamo de toda la confrontación social o de todo el conflicto social tiene una sola puerta para golpear, que es el Estado.

Y vaya si lo vivo en carne propia. El otro día tenía una situación en la provincia donde me decían en San Martín de los Andes esta tomado el municipio con reclamos salariales; en Zapala los monotributistas, los desempleados, la confederación mapuche; en Villa Traful el municipio tomado en reclamos; empleados del EPAS (Ente Provincial de Agua y Saneamiento) reclamando aumento de sueldos; otros empleados, en el mercado concentrador, el mismo día, tomando el mercado concentrador reclamando el pase a planta permanente; en el Iadep (Instituto Autárquico de Desarrollo Productivo) los empleados, que son un instituto autárquico, reclamando el pase a planta permanente, para lo cual hace falta una ley. Al mismo tiempo y como efecto del mercado concentrador los empresarios que abastece el mercado concentrador, que se abastecen allí, cortando los dos puentes, de acceso a la ciudad de Neuquén, con lo cual era un caos en el tránsito.

Sobre ese caos se montan algunos dirigentes o pseudo dirigentes, para hacer sus especulaciones electorales de cara al 28 (de junio); o políticas; o de cara al 2011 buscando un esquema de poder; o no, simplemente por sumarse. Y vaya si uno siente en ese momento el peso de lo que significa una sociedad fragmentada, donde no se termina de entender la gravedad de la crisis, donde no se termina de entender el privilegio que puede significar tener trabajo hoy. Y donde aparece el individualismo o los sectarismos, donde se cree que por impulso de la fuerza o de la violencia o del reclamo violento, ya sea verbal o de hecho, se van a obtener beneficios adicionales, buscando golpear a las instituciones o sus puertas, en reclamo de aspiraciones que son legítimas, y aparte del ejercicio de un derecho legítimo que es el derecho de peticionar a las autoridades.

Pero la metodología de corte de ruta, corte de puente, de toma de edificios públicos, o de pretender mediante esa vía de hecho quebrantar la voluntad del Estado y obtener beneficios, no es la vía adecuada para construir una democracia. Porque la democracia fundamentalmente es respeto, tolerancia, un sistema de vida en común, un proyecto vida en común, una sociedad vertebrada no invertebrada.Y allí es donde aparece la necesidad de la construcción de dirigencias, construcción de ciudadanía, construcción de liderazgo, por eso mi reconocimiento y mis felicitaciones a esta iniciativa. El deseo que le transmitan al ministro (del Interior) Florencio Randazzo las bondades y la profundidad de esta decisión de trabajar en algo que es invisible a los ojos, pero que es muy visible en los corazones, en las voluntades, en el temple.

Mahatma Gandhi decía que hay que tener cuidado con los pensamientos porque pueden traer palabras, cuidado con las palabras porque pueden traer acciones, cuidado con las acciones que generan costumbres, cuidado con las costumbres que forjan carácter, y cuidado con el carácter que se va forjando porque esa es tu vida, la que forja tu destino.

Y creo que si nosotros tenemos cuidado con todo esto, pensamientos, palabras, acciones, vamos a poder forjar un destino distinto, individual y al mismo tiempo social. Leía un libro anoche, que me facilitó mi amigo y leal colaborador Antonio Artaza, sobre el elogio de la responsabilidad. En este libro de Sergio Sinay dice que el siglo XX se caracterizó por grandes confrontaciones y al mismo tiempo por un siglo donde tuvimos que esperar dos guerras mundiales para hacer la Declaración Universal de los Derechos Humanos, derecho a la vida, a la integridad física, a la paz, al desarrollo, al progreso, a la salud. Derechos fundamentales que por supuesto estaba muy bien que se consagraran, pero tanto tuvo que esperar la humanidad para declararlos.

Pensaba también, y muchas veces lo señalé, que en la Revolución Francesa se hizo la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, de la mujer y de la ciudadana ni se hablaba, cuánto tiempo tardó la mujer en obtener estos derechos que en el siglo XX se proclamaron, pero que obviamente en el siglo XXI siguen en muchos casos a la espera.Y decía (Sergio) Sinay en ese libro, y dice, que el siglo XXI tendría que ser, como contrapartida y además como el reverso de la medalla, el año de la declaración de los deberes universales, de las obligaciones universales. Y me parece que es una buena señal.

Y yo pensaba, bueno, con todo lo que vieron ustedes hoy, con todo lo que estudiaron, con todo lo que los profesores le fueron marcando, dónde podía yo detenerme en esta charla para compartir con ustedes esta inquietud de ser dirigentes, de ser líderes, de ser gobernantes. O de ser como decía Guillermo (Chaves) dirigentes en una organización de base, en una organización barrial, en una biblioteca popular, en un club de barrio.

Creo que sería muy importante el por qué queremos ser dirigentes. Además en el tema de la política es muy especial el análisis. En el mismo libro (Sergio) Sinay tiene un capítulo muy duro para los políticos. En ese capítulo prácticamente hace un juicio universal de validez universal  acerca de una condena para la política. Dice que todos los que se dedican a la política, en el pasado, presente y futuro –por eso digo que es condena de validez universal- no confiesan los verdaderos fines u objetivos por los cuales quieren dedicarse o se dedican a esta actividad.

Este es un tema que está en debate en la ciudadanía: la legitimidad de ejercicio. Todos nos vanagloriamos, decimos –bueno, nos votaron, tenemos la soberanía popular sobre nuestras espaldas, sobre el basamento de nuestro poder-, pero esa legitimidad de ejercicio requiere un pormenorizado análisis. Yo creo que en todas las actividades humanas, uno tiene que buscar la razón de ser de las acciones que uno procura. ¿Cuál es el sentido de nuestra vida? Es un tema filosófico, con todo respeto a los profesores y filósofos.

Creo que el gran vacío espiritual es no tener un destino en la propia vida, no saber cuál es el sentido de la propia vida. Federico Nietzsche decía que todos los que buscan el poder, y coincidiendo con (Sergio) Sinay, lo hacen por el poder mismo. Fue en su famoso, “Dios ha muerto”, pero yo me permito disentir, yo creo que es necesario en las sociedades, y desde Platón en “La República” hasta los últimos tratados de derecho político, configurar una clase de dirigente que tenga, básicamente, atributos básicos que ya lo dijeron nuestros constitucionalistas y que mencionó Guillermo (Chaves), la idoneidad, la vocación de servicio, la defensa del bien común, donde (Sergio) Sinay dice ‘que no me vengan con el cuento de que van a ir a defender el bien común cuando en realidad van a ir a buscar el poder, como decía Nietzsche, por el poder mismo’.

Yo me permito disentir y ser optimista porque creo que las sociedades necesitan una nueva dirigencia, creo que necesitan dirigencia forjada, en valores sí, pero los valores son sustantivos, son de alguna manera, como sustantivos, estáticos. Lo importante son las acciones que reflejen esos valores, que son dinámicas y son las que transforman la realidad, es allí donde creo que tenemos que trabajar muchísimo, en las conductas ejemplares.

Guillermo (Chaves) citaba el caso de los fundadores de nuestra patria, así lo quiso representar en el bicentenario que se está por cumplir el año que viene. Me permito, en vísperas del día 20 de junio recordar a uno de los, para mí ídolos y realmente creo que es el paradigma del patriota, un hombre como (Manuel) Belgrano, que siendo abogado, teniendo la tranquilidad de su familia, de su diario, de su actividad económica, de su fortuna personal de alguna manera, decidió abandonarlo todo detras de una causa y en 1820 muere absolutamente pobre, su último bien era un reloj, que se lo regala a su médico de cabecera. Y tan dolorido estaba y tan enfermo estaba que ni siquiera podía ponerse una camisa o un pantalón de las heridas que tenía, por las enfermedades que tenía su piel.

Y yo pienso que Belgrano también fue un político, además de guerrero, abogado, general, periodista, fue un político porque se preocupó por la polis, por su ciudad, y ¡vaya que se preocupo por su gente! Pero esto se fue bastardeando en el tiempo y por méritos propios de la clase política y creo que si hay algo que tenemos que trabajar es en este tema de una nueva dirigencia.

Y quizá los valores fundamentales para trabajar sobre este tema son la vocación y la responsabilidad. La vocación como llamado y la responsabilidad como obligación de responder, como responsable frente a los demás de las acciones que uno emprende en búsqueda ¿de qué?, el objetivo en definitiva tiene que ser buscar una vida trascendente. Hoy lo decíamos en el homenaje al doctor (Angel Nicanor) Romero, que hay un pensador que dice “vive tu vida de tal modo que después de muerta siga viva”  Todos queremos trascender en el tiempo, todos queremos dejar que quede una huella de nuestro paso por la vida, creo que ese es el tema de la vocación y del sentido por la vida, encontrar existencialmente el por qué estamos en este mundo.

Esta bien, no elegimos venir a este mundo, ni el tiempo, ni el lugar, no elegimos nuestros padres, pero una vez que fuimos colocados en este mundo tenemos que saber para qué estamos, cuál es nuestro objetivo y qué queremos hacer con este mundo, si lo queremos igual o lo queremos transformar o lo queremos cambiar o lo queremos dejar mejor.

Y ahí es donde esta nuestra responsabilidad y es donde tenemos que buscar nuestra vocación. No es que todos en la sociedad tengan que estar llamados a la vocación de ser gobernantes o de ser conductores, pero creo que todos los que hicieron este curso tienen pasión por este tema, tienen interés por este tema, porque lo han hecho en forma voluntaria, han hecho grandes sacrificios, han recorrido muchos kilómetros para estar aquí discutiendo estos temas que hacen a la esencia de la vida en sociedad. Porque en definitiva no nos vamos a realizar como individuos asilados o como islas, sino que nos tenemos que realizar del principio de alteridad de saber que con el otro y con los otros, respetándonos tenemos que construir algo diferente, algo distinto, en el marco de grandes cambios tecnológicos, científicos, del conocimiento, y en esta pasión por transformar la realidad creo que tenemos que darle lugar a esa vocación y ese llamado y a esa responsabilidad.

Por eso yo quiero sumarme a la alegría de todos ustedes por recibir este diploma, y decirle que este no es un punto de llegada, este es un punto de partida para cada uno de ustedes, para cada uno de nosotros que queremos hacer más cosas, en el interior, en Neuquén, queremos profundizar todos estos temas para que cada uno, desde el ámbito que le toque, desde el color político que prefiera, desde el color partidario que elija, podamos transformar esta realidad, haciéndolo en forma solidaria, respetuosa, democrática, sabiendo que los desafíos son grandes, como también los tuvieron los fundadores de nuestra patria, como lo tiene hoy el mundo.

Los grandes desafíos que tenemos que ir enfrentando porque, bueno, los sistemas económicos cambian, se transforman, no han dado respuestas adecuadas. Ni el de planificación colectivista ni el capitalista han dado la respuesta que requiere la humanidad y, bueno, habrá que seguir buscando. Hay que seguir explorando.

El ser humano tiene una capacidad de creatividad, de ingenio y de apasionamiento que seguramente va a traer las transformaciones que son necesarias.(El economista británico Thomas) Maltus predijo algo que no se cumplió. Nosotros tenemos la obligación, frente al crecimiento de la población que ha habido en el mundo y que sigue habiendo, de preservar el planeta. Y lo estamos haciendo pedazos.

Veía una previsión para el año 2100 y, decía ayer, que veía una franjita verde en Latinoamérica. La única franjita verde no estaba en el Amazonas, está sobre la Cordillera de los Andes, desde el norte de Neuquén hasta el sur de Santa Cruz. Y es una lonjita pegada a la cordillera, de seguir este calentamiento global. Fijense si tenemos responsabilidades. Y no para dentro de mil años, para dentro de 100 o 50. Si no hacemos verdaderas transformaciones en la generación de energía eléctrica, en los hábitos del ser humano y en la conducción de nuestras sociedades, vamos a entregar un planeta distinto al que recibimos cuando nacimos.

Y esto no va a haber sido nuestra razón de ser, nuestra razón de vivir o nuestra elección de vida.

Así que, repito, me siento feliz sobre todo de poder compartir esta charla con profesores que hacen un análisis muy, muy detallista de cada uno de los temas que interesan al gran debate que nos tenemos que dar. Y el gran debate es: cuál es la organización social que nos merecemos los pueblos, qué organización social tenemos que tener en Latinoamérica y qué organización social necesitamos los argentinos para salir adelante.

Esto sin diferenciación de ideas de partidos, de preferencias religiosas o de sexos. Creo que tenemos una gran responsabilidad con nuestra república, una gran responsabilidad con los que nos dejaron nuestra república, pero fundamentalmente una gran responsabilidad con nosotros mismos y también con toda la sociedad y los que van a continuar. No sólo con nuestros hijos y nietos, como decimos siempre, sino fundamentalmente con nuestros conciudadanos, con los otros cohabitantes de este planeta.

Los invito a que sigamos en la profundización de estos temas, que sigamos trabajando en el pensamiento y que sigamos trabajando en buscarle una razón de ser al existir de cada uno de nosotros. Y que sepamos que aquellos que podemos elegir la calidad o la circunstancia, por así decirlo de alguna manera, de gobernar, ya sea un municipio, una provincia o una nación, tenemos que privilegiar fundamentalmente esa vocación y esa responsabilidad. Y, si somos capaces de tener vocación y responsabilidad, podremos dar una respuesta adecuada a la sociedad.

Napoleón (Bonaparte, emperador de Francia) decía que es muy difícil encontrar en la misma persona las condiciones que son necesarias para gobernar. Él hablaba de vocación de poder, por un lado de una persona, y al mismo tiempo grandeza para gobernar. Y decía Napoleón ‘qué difícil, qué difícil es encontrar en la misma persona vocación del poder y al mismo tiempo grandeza’.

Yo creo que ahí está el gran secreto: no confundir, lo que decía (el filósofo Federico) Nietzsche, el poder por el poder mismo con el poder como un instrumento para lograr mejoras para el resto de la sociedad. Y no tomarlo como un botín de guerra. No es un asalto al poder, no es la búsqueda de un trabajo o de una actividad profesional, sino que tiene que ser necesariamente la búsqueda la satisfacción de una vocación; la vocación de tener una vida significativa y trascendente y al mismo tiempo la vocación de tener el ejercicio de la responsabilidad. Para que nos podamos mirar al espejo y en el espejo de nuestros hijos, nuestros vecinos y nuestros padres y poder decir a todos: ‘tarea cumplida’. Muchísimas gracias.