Lo hicieron la secretaría de Estado de Ambiente y Desarrollo Sostenible y la Facultad de Ciencias de Ambiente y Salud de la Universidad Nacional del Comahue. Estuvo destinado a personas que cultivan semillas autóctonas para revegetar zonas degradadas.

La secretaría de Estado de Ambiente y Desarrollo Sostenible y la Facultad de Ciencias de Ambiente y Salud de la Universidad Nacional del Comahue dictaron, el miércoles 16 de abril pasado, un taller de capacitación destinado a personas que cultivan semillas autóctonas para revegetar zonas degradadas.

La actividad fue encabezada por el secretario de Estado de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Ricardo Esquivel y el decano de la Facultad de Ambiente y Salud, Carlos Calderón, y asistida por responsables de las áreas técnicas: Daniel Pérez,Daniel Grasso y Gustavo Bevacqua.

Los viveros representados en el taller fueron: Pensamiento Nativo de la ciudad de Neuquén, Vivero de Cutral Co, Vivero Atriplex Lampa de Añelo y Vivero Rayen de Aguada San Roque.

Desde la secretaría de Ambiente y Desarrollo Sostenible se explicó que algunos ecosistemas degradados poseen la capacidad de recuperarse naturalmente, denominándose restauración pasiva, para lo que las semillas son capaces de moverse a través del paisaje y de recolonizar las áreas degradadas. Cuando hay otros ecosistemas que no poseen la capacidad de recuperarse naturalmente, es necesario aplicar técnicas de revegetación denominada restauración activa, la que es necesaria para acelerar la velocidad de la recuperación o para iniciar el proceso de recuperación.

La puesta en marcha de proyectos de restauración y rehabilitación ecológica en zonas áridas del norte de la Patagonia está limitada por la falta de conocimiento sobre la producción de diversas plantas nativas necesarias. Se requiere material vegetal en cantidad, calidad y diversidad adecuadas, y que estén ajustadas para la supervivencia en sitios particulares y estresantes como los degradados. Asimismo, se necesitan plantines de procedencia local para evitar contaminación genética y buena adaptación a las condiciones climáticas.

Frente a esta situación, la viverización de especies nativas del monte con pobladores locales que habitan en sitios próximos a los que se requiere rehabilitar, ha cobrado importancia en los últimos años en Neuquén, donde se iniciaron grupos de emprendedores locales en diversas localidades. Esto permite no tan solo propiciar la recuperación de la biodiversidad en ambientes desmontados, sino también generar una alternativa de diversificación productivo-ambiental para los pobladores que residen en el entorno donde se desarrollan las actividades de explotación de yacimiento de hidrocarburos.

La normativa provincial 226/11, de la secretaría de Estado de Ambiente y Desarrollo Sostenible, impulsa la recuperación de los pasivos de biodiversidad con conceptos que son innovadores a nivel patagónico y nacional, y que han demostrado ya su efectividad a nivel científico y técnico a través de experiencias del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y la Universidad Nacional del Comahue.

La Provincia, a través de la secretaría, promueve un programa de capacitación dirigido específicamente a pobladores locales que requieren alternativas de trabajo y están comprometidos en organizarse de manera asociativa y solidaria para la mejora de su ambiente. Esto señala un camino de trabajo y convivencia con las familias autóctonas y contribuye a perturbar en el menor grado posible el ecosistema, aumentando la probabilidad de subsistencia de las plantas.

Proceden de tareas de cosecha de semillas, la identificación de las mismas, su clasificación antes de su siembra para la creación de plantines, creando su crianza realizando un inventario de cantidades y especies necesarias para disponer potenciales plantines aptos para cubrir las superficies a revegetar. Para hacer plantines, se han construido viveros. En el invernadero tiene lugar la siembra, repique, riego y poda de los plantines, tareas previas necesarias antes de su implantación en suelos degradados.