Destacan trabajo conjunto entre Salud y Educación

noviembre 13, 2009

Son las tareas realizadas desde hace varios años entre el centro de salud Nueva Esperanza y el jardín Nº 21 de la capital neuquina y que el pasado mes de octubre confluyeron en talleres para la “Promoción del buen trato”, destinados a madres y padres de los niños y niñas que concurren a dicho establecimiento educativo en ambos turnos.

Con el objetivo de encontrar respuestas a las necesidades más emergentes en la comunidad desde hace varios años el centro de salud Nueva Esperanza y el jardín Nº 21 de la capital neuquina trabajan conjuntamente sobre temas como el cuidado de los niños y su cuerpo, límites, cuestiones de crianza, prevención de abuso y accidentes.

En un informe, que busca destacar ese trabajo, el área de Comunicación del ministerio de Salud señala que dicha institución educativa desde el año 1996 promueve talleres con distintos ejes que buscan humanizar la enseñanza. En estas reuniones con los padres -comenta- los docentes promueven la iniciativa y el desarrollo de ideas que tienen por objetivo mejorar la calidad de los integrantes de la comunidad educativa, en especial la de los niños y niñas que asisten.

En el año 1999, la institución comenzó a realizar talleres sistemáticos con participación de médicos pediatras y psicólogos pertenecientes al Centro de Salud Nueva Esperanza. El centro, perteneciente a la subsecretaría de Salud de la provincia del Neuquén está ubicado en las calles Catriel y República de Italia del barrio Islas Malvinas.

La iniciativa de los docentes del jardín fue evolucionando, obteniendo una estructura más firme hasta tomar la forma de “Proyecto del Buen Trato”. Este proyecto comenzó con un trabajo hacia adentro de la institución educativa. Se realizaron encuentros con los docentes abordando la temática del maltrato en todas sus formas, y el abuso sexual en particular. Este trabajo es organizado y coordinado conjuntamente con un grupo interdisciplinario del Consejo Provincial de Educación.

Luego de varias jornadas, comenzaron a pensar y planificar conjuntamente con los profesionales del centro de Salud Nueva Esperanza, la manera de llevar a cabo encuentros con las madres y los padres, para reflexionar sobre la necesidad de brindarles a los niños herramientas y elementos para vincularse, relacionarse y comunicarse desde un lugar de no violencia. Además, brindarles instrumentos para valorar y cuidar su propio cuerpo y de esa manera defenderse ante cualquier tipo de abuso, especialmente el abuso sexual.

Modalidad de los talleres

En el mes de octubre se llevaron a cabo talleres para la “Promoción del buen trato”, en donde los padres de los niños y niñas que concurren al jardín -en ambos turnos- abordaron temas que tienen que ver con el cuidado de los niños y su cuerpo, cuestiones de crianza, prevención de abuso y accidentes, entre otros.

La metodología de trabajo consiste en enviar unos días antes de los talleres, a modo de preparación y sensibilización, un trabajo para que realicen los padres y los hijos respecto a qué cosas los dejan hacer a ellos en la casa.

Cuando se reúnen, con los docentes y profesionales de la salud, forman grupos con distintas consignas, por ejemplo: ¿qué se entiende por cuidado del cuerpo?; y ¿qué hacemos como papás para cuidar el cuerpo de nuestros hijos? El resultado del intercambio de experiencias y evacuación de dudas se plasma en afiches que contienen imágenes, frases, o dibujos. Y luego se hace una puesta en común entre lo trabajado por los grupos.

La experiencia es sumamente enriquecedora para la institución educativa y la de salud, así como para los padres. Por otro lado, se ofrecen espacios de abordaje de temas de manera individual, que no correspondería plantear en dichos encuentros.

Otros proyectos que realizan, conjuntamente salud y educación, son charlas sobre “prevención de accidentes en el hogar”; y sobre el “fortalecimiento de vínculos familiares”, en el que se organizan encuentros de grupos reducidos de niños con sus padres, con el solo objeto de jugar y relacionarse a través del juego, poniendo en acto el vínculo que los une, lo que pueden hacer y lo que no, y las potencialidades que tienen. Se intenta mostrar que existen espacios y modos constructivos de vincularse, donde es necesario acordar con el otro, negociar, y desde allí disfrutar del encuentro.

Cada proyecto que se lleva adelante por las instituciones pretende aportar al enriquecimiento de todos los involucrados, especialmente el de los niños.