El ministro de Desarrollo Territorial, Leandro Bertoya, valoró los ámbitos de participación y trabajo conjunto que continúan fortaleciéndose en la provincia a través de los Comités Locales de Desarrollo Rural.

Al cumplirse tres años de la erupción del volcán Puyehue, el ministro de Desarrollo Territorial, Leandro Bertoya, hizo un balance del trabajo realizado en el ámbito rural tendiente a la recuperación de la actividad productiva afectada por las cenizas.

Destacó que “hoy más que nunca hay que decir que una crisis de magnitud como la que atravesó la provincia de Neuquén desde el 4 de junio de 2011 fue una verdadera oportunidad para pensar nuevas formas de trabajo para el desarrollo rural, de manera conjunta y coordinada entre organismos públicos y organizaciones de productores a través de los Comités Locales de Desarrollo Rural (CLER), un instrumento de política pública claramente consolidado”.

De cara a los próximos meses, consideró que “es mucho lo que queda por hacer y con satisfacción podemos decir que estamos avanzando en el Programa de Recuperación Productiva Post-Emergencia el Proderpa II, que buscará a través de la ejecución de proyectos de desarrollo productivo y de obras de infraestructura la recuperación de las capacidades productivas de la población rural afectada por la ceniza”.

La erupción del volcán Puyehue tuvo un fuerte impacto en el ámbito rural, afectando con distintos grados de intensidad a unos 10 departamentos neuquinos y declarándose en emergencia a más de 64 mil kilómetros cuadrados de territorio.

El impacto de la ceniza, combinado con la sequía presente en gran parte del territorio, afectó principalmente a los sistemas productivos ganaderos extensivos, desarrollados por más de 3.800 familias de crianceros que tenían en producción unas 500 cabezas caprinas, 50 mil ovinas y 15 mil bovinas. Tuvo impacto en las condiciones del suelo, el agua y las pasturas, poniendo en riesgo crítico la supervivencia de los animales.

Fue en los primeros meses, con la atención puesta en la responder a las demandas más urgentes cuando se visualizó la importancia de realizar acciones de manera conjunta y articulada entre los distintos organismos provinciales y nacionales con presencia en el territorio, concentrando esfuerzos técnicos, consensuando diagnósticos, priorizando necesidades, gestionando recursos y dando participación directa a los productores en la identificación de las necesidades.

Bertoya destacó que “los Comités Locales de Desarrollo Rural nacieron como una herramienta para atender la emergencia coyuntural del momento, pero con el paso del tiempo se fueron consolidando como un ámbito legítimo para buscar respuestas a las problemáticas estructurales del sector y hoy, algunos devenidos en mesas de desarrollo rural, siguen siendo el espacio de participación de los productores y las organizaciones apuntalados con el aporte técnico”.

Con el transcurso de los meses posteriores a la caída de la ceniza volcánica se fueron conformando los CLERs Los Lagos, Lácar, Huiliches, Picún Leufú, Collón Cura, Centro y Añelo-Pehuenches, adonde participan 150 organizaciones, entre comunidades mapuches, asociaciones y comisiones de Fomento Rural, cooperativas, organismos locales, provinciales y nacionales.

A las primeras acciones más urgentes, apuntando a la provisión de agua y forraje para los animales, se fueron gestando en el ámbito participativo de los CLERs proyectos de mediano y largo plazo que contemplaban acciones de recomposición, reconversión o dinamización de la actividad.

Gestionando fondos de la mano del Proyecto de Desarrollo Rural de la Patagonia (Proderpa) y otras fuentes de financiamiento, se abordaron diversas problemáticas identificadas apuntando a la provisión de agua, producción de forraje, engordes comunitarios, diversificación de actividades, comercialización conjunta, fortalecimiento de emprendimientos turísticos, entre otros.

Continuidad

Cabe destacar que esta política de desarrollo rural continuará consolidándose a través del Proderpa II, que contempla 80 millones de pesos para la ejecución de proyectos destinados a la recuperación de las capacidades productivas de los pobladores rurales afectados por la ceniza, con el fin de mejorar la sustentabilidad de sus explotaciones agropecuarias, como así también la infraestructura y los servicios públicos.

Recientemente se evaluaron en la provincia proyectos por 11 millones de pesos para infraestructura para riego, mejoramiento de los sistemas de producción y provisión de agua en distintas zonas.