Actualmente, nueve menores –entre bebés y adolescentes– se encuentran a la espera de familias que puedan acogerlos transitoriamente hasta tanto se defina su situación legal. El objetivo del programa es restituir a los niños a sus familias biológicas.

El ministerio de Trabajo, Desarrollo Social y Seguridad, a través del programa de Familias Solidarias –dependiente de la subsecretaría de Familia–, realiza una nueva convocatoria destinada a familias dispuestas a brindar cuidados transitorios a dos bebés; cinco niños y niñas de entre 1 y 7 años y dos pre adolescentes, los cuales requieren de cuidados específicos.

Los menores se encuentran excepcionalmente separados de sus familias de origen por atravesar diversas circunstancias que vulneran sus derechos. Por tal motivo, requieren de atención temporaria por parte de personas que estén dispuestas a abrir las puertas de sus casas y brindarles los cuidados que necesitan para su desarrollo integral, mientras se define su situación legal.

Es importante destacar que esta convivencia temporal no conduce a la adopción. Las familias solidarias no reemplazan a la familia biológica, sino que se suman a la vida de los bebés, niños, niñas y adolescentes, respetando su identidad, su historia y sus vínculos afectivos de origen. La ayuda que brindan no se dirige exclusivamente a ellos, además trasciende hacia su familia. La finalidad es brindar cuidado y afecto, colaborando en la tarea que se debe desplegar.

En este sentido, la directora del programa de Familias Solidarias, Marianela Salazar, remarcó que “el objetivo no es la adopción, sino trabajar en la restitución de los menores en los núcleos familiares de origen”. Agregó que “quienes se anotan como familias solidarias lo hacen con la intención de contribuir a ese propósito. En cambio, quienes deseen adoptar un hijo deben postularse en el Registro Único de Adopción”.

Salazar comentó que el programa cuenta en la actualidad con 32 menores en toda la provincia incluidos en familias solidarias, las cuales no poseen ningún vínculo de parentesco entre ellos. “Son personas que se ofrecen voluntariamente para el cuidado transitorio de estos chicos, hasta tanto se resuelva su situación jurídica”, explicó.

En relación al plazo máximo en el que un niño puede permanecer al cuidado de una familia solidaria precisó que  “lo ideal son 90 días, los cuales pueden prorrogarse hasta 90 días más, aunque hay veces en que puede extenderse, de acuerdo a la situación judicial de cada caso”.

Requisitos

Desde el equipo de selección del programa, indicaron que “no es condición excluyente estar en pareja. Llamamos familia solidaria a cualquier persona dispuesta a cuidar, brindar afecto y contención a un niño o adolescente”.

También destacaron que la convocatoria para ser familia solidaria es permanente. A lo largo del año se evalúa a aquellas personas que estén interesadas en acoger temporalmente a niños, independientemente de que existan o no menores que necesiten de su cuidado hasta tanto dure su medida excepcional.

En cualquier caso, los postulantes deben ser mayores de 18 años, no poseer antecedentes penales ni encontrarse inscriptos/as en el Registro Único de Adopción (RUA).

Para inscribirse o recibir información pueden contactarse a la dirección de Familias Solidarias, en Intendente Carro 37 de la ciudad de Neuquén de 8 a 15; enviar un correo electrónico afamiliasolidariasneuquen@gmail.com; llamar al teléfono (0299) 4427938 /4422609; o visitar la página de Facebook: Familias Solidarias Neuquén.

La dirección está conformada por equipos de psicólogos, trabajadores sociales y operadoras de familias, quienes trabajan y acompañan a los niños, niñas y adolescentes, a sus familias de origen y a las familias solidarias durante todo el proceso.

En el marco de la Ley Provincial N° 2302, la institución es el órgano de aplicación y tiene la función de garantizar el interés superior de los niños, niñas y adolescentes procurando la máxima satisfacción de sus derechos. Se trabaja sobre la resolución más favorable de la medida de protección excepcional, ya sea en función de la restitución, o a través de la adopción por una familia inscripta en el Registro Único de Adoptantes.