A través de entrevistas y conversaciones con actores y portadores del patrimonio cultural inmaterial, desde Patrimonio Cultural se indaga acerca de la cotidianidad-cambios, aprendizaje, roles e identidad, bajo dos ejes temáticos: trashumancia y cantoras.

La subsecretaría de Cultura de la provincia, a través de profesionales del área de Historia y Patrimonio Intangible, trabaja en un programa de registro del patrimonio histórico e inmaterial en las localidades del Norte neuquino. El objetivo es registrar, poner en valor y salvaguardar el patrimonio histórico e intangible de la provincia.

En la oportunidad, referentes de la subsecretaría de Cultura realizaron entrevistas con cantoras y crianceros de Barrancas y Buta Ranquil, con el objetivo de llevar adelante un registro de estos oficios. Según precisó Gabriel Matamala, de la dirección de Patrimonio, “los trabajos se realizaron utilizando dos métodos, uno desde la antropología, utilizando el método etnográfico: entrevistas, observación y trabajo de campo; y otro, desde la historia, a través de la memoria oral”.

Los profesionales se pusieron en contacto con las hermanas Rosa y Luisa Villar; y con su hijo Roque Mora, guitarrista y cantor, quien también acompaña a otras artistas. También se entrevistó a la cantora Sabina Millaqueo, quien mostró su particular guitarra de 12 cuerdas.
Todas ellas expresaron en las entrevistas el profundo significado de ser cantoras, cómo aprendieron el oficio y cómo lo desarrollan en la actualidad. En el viaje también se visitó a las cantoras Lucila Carrera, de Barrancas, y Ofelia Pardo, de Buta Ranquil.

La antropóloga Luisina Fontela manifestó que “las cantoras relataron el origen de sus letras y cómo fueron aprendiendo desde niñas este arte y oficio”. También manifestó “la fuerte representación de la identidad del Norte neuquino en las fiestas populares en las que estas cantoras participan, juntos con sus madres y abuelas, que también son o fueron cantoras”.

Fontela señaló que “si bien hoy en día su participación y su rol en las fiestas se ha trasformado y dista mucho de las prácticas de generaciones anteriores, sus letras se han transmitido predominantemente por el linaje femenino y son portadoras de un patrimonio intangible que desde la dirección de Patrimonio Histórico, a través de diferentes gestiones culturales, buscamos salvaguardar y preservar”.

Asimismo, el equipo se entrevistó con crianceros, como Fabián Villalobos, quien brindó una extensa charla en la que contó las particularidades de dedicarse a la actividad. También se visitó a la mujer criancera Virginia Villar, quien compartió con el equipo su modo de vivir y destacó que “todavía hoy sale de veranadas con sus hijas”.

Los especialistas explicaron que los crianceros “contaron sobre la cotidianidad de su actividad y de cómo ese aprendizaje ha pasado de generación en generación, como también de la transformación que ha tenido la trashumancia en el transcurrir del tiempo”.

Los profesionales destacaron que “si bien existe una ley de trashumancia en la provincia del Neuquén que resguarda a la misma como actividad productiva, según el relato de algunos crianceros es una actividad que poco a poco se va perdiendo y se hace difícil sostener como forma de subsistencia y parte de la costumbre que identifica a la provincia del Neuquén”.

Matamala indicó que las entrevistas y el registro de la memoria oral de actores y portadores del patrimonio cultural inmaterial permite realizar gestiones culturales que den a conocer y ponen el valor nuestro patrimonio no sólo provincial, sino también como patrimonio de la humanidad, que a su vez son respaldados por los convenios de la Unesco a los que Argentina adhiere.

También destacó que “las gestiones culturales que se realizan están enmarcadas en producciones de contenidos documentales, muestras itinerantes y publicaciones científicas que se elaboran y coordinan desde la dirección de Patrimonio Histórico de la provincia del Neuquén”.