La iniciativa promueve el uso de la fibra de las cabras criollas neuquinas en prendas de vestir de diseños exclusivos y confeccionadas de manera artesanal.

Dentro de las distintas acciones diseñadas para potenciar la producción de los crianceros neuquinos, se avanza en estrategias comerciales para agregar valor al cashmere de las cabras criollas del norte neuquino. La actividad fomenta su utilización en la industria textil de la mano de reconocidos diseñadores argentinos.

Recientemente el ministerio de Desarrollo Territorial, a través del Centro Pyme- Adeneu, tomó contacto con dos diseñadores, a quienes se les enviaron muestras de hilo de cashmere obtenido mediante la técnica del peinado y que fuera tratado en la planta de procesamiento de fibras que se encuentra en funcionamiento en Chos Malal.

En la planta, inaugurada a mediados del año pasado, se utilizan las Mini Mills, maquinas importadas de Canadá que permiten agregar al proceso de acopio de la fibra animal el lavado, secado e hilado. Esto permite multiplicar el valor agregado de la producción, cerrando la cadena de valor textil y apunta a mejorar el ingreso de los crianceros.

En una etapa experimental, los hilos fueron suministrados a los diseñadores para la elaboración de muestras de prendas confeccionadas con este insumo, con el objetivo de avanzar en futuros acuerdos comerciales. Uno de los diseñadores ya trabajó la fibra y envió propuestas de prendas, destacando que el resultado fue altamente positivo.

En el caso de la fibra obtenida mediante el esquilado, se cuenta con un comprador que exporta la producción para su uso en la industria textil nacional e internacional.

Cabe recordar que en esta temporada se puso en marcha el Operativo Cashmere, que contempló un trabajo coordinado con la participación de distintas instituciones.

Con el objetivo de potenciar el aprovechamiento del cashmere por parte de los productores que crían cabras criollas en el norte neuquino, se otorgó prefinanciamiento a los productores. Además de asistencia técnica y capacitación, se entregaron insumos y se coordinó la recolección mediante las técnicas del peinado y el esquilado.

Asesoramiento

En esta instancia de comercialización se cuenta con la asistencia técnica brindada desde la Unidad de Cambio Rural (UCAR) del ministerio de Agricultura de la Nación para colaborar en lo inherente a la comercialización de los productos que se obtuvieran con la ejecución del proyecto Mini Mills, que contó con el financiamiento del Proyecto de Desarrollo Rural de la Patagonia (Proderpa).

El objetivo es obtener uno o más compradores de la fibra procesada con las maquinarias. Con este fin, en los encuentros con los diseñadores se les informó sobre las fibras que se producen en la provincia, sus características técnicas y la modalidad de producción, como así también la historia productiva propia de los crianceros neuquinos.

Planta de procesamiento

Desde septiembre pasado se encuentran trabajando cuatro personas en la planta Mini Mills de Chos Malal, realizando un proceso de experimentación con las maquinarias, con muestras de hilados de distintos tipos de fibras. El equipo de trabajo está integrado por dos técnicos y dos hijos de productores de la zona, que junto a otros técnicos y productores se capacitaron de manera intensiva en el uso de esta tecnología.

En el ámbito de la Mesa de Fibras, un espacio interinstitucional con la participación de la Provincia, el municipio, el Instituto Nacional de Tecnología Agraopecuaria (INTA), la subsecretaría de Agricultura Familiar, y las organizaciones de productores y artesanas, se acordó un modelo de gestión para esta primera etapa con la intención de que posteriormente el emprendimiento sea autosustentable. En ese espacio se trabajan distintos aspectos que van desde la cría a campo hasta la comercialización.

Hasta el momento se procesó cashmere, lana y guanaco, realizando tomas de datos que permiten determinar el rendimiento de las maquinarias y de las distintas fibras.

Cabe recordar que la planta es el resultado de un proyecto interinstitucional impulsado por el Gobierno de la Provincia de Neuquén, (ministerio de Desarrollo Territorial), en el que intervienen el municipio local y el INTA.

Para su funcionamiento en Chos Malal se reacondicionó un galpón de 220 metros cuadrados techados en la Estación Agrozootécnica, adonde se realizaron subdivisiones para aislar las distintas etapas del procesamiento (zona sucia de lavado, zona secado, zona procesamiento, zona acopio de producción).