En su intervención, la vicegobernadora sostuvo que “hay que articular conocimiento con producción” y agregó que “el esfuerzo del Estado en producir y repatriar científicos y tecnólogos se debe acompañar del interés del sector productivo”.

La vicegobernadora Ana María Pechen participó ayer por la tarde en Tecnópolis de la Expo Industria Petróleo y Gas a través de una disertación en el panel denominado ‘Despertar Vocaciones’, actividad organizada por la empresa YPF dentro de su ciclo de conferencias.

En la charla, Pechen ratificó la necesidad de articular “conocimiento con producción para propiciar el desarrollo sostenido del país” y aseguró que “para este proceso es imprescindible sumar a los jóvenes” porque “el esfuerzo del Estado en producir y repatriar científicos y tecnólogos se debe acompañar del interés del sector productivo”.

Del panel también participaron Jorge Aliaga, decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Daniel Fernández, vicedecano de la Facultad de Ingeniería de Cuyo. Ofició de moderador el profesor de la Universidad de Quilmes e investigador del Conicet, Diego Golombek.

Al hablar, remarcó el bajo interés del sector privado al momento de invertir en investigación. Destacó que en 2007 el gobierno nacional destinó el 60 por ciento de los fondos que se utilizaron para el desarrollo de ciencia y tecnología, en tanto, el sector empresarial sólo lo hizo en un 29 por ciento.

Ese dato toma relevancia si se compara la inversión privada en países desarrollados como los Estados Unidos de América que alcanza el 66 por ciento, Japón es superior al 77 por ciento; China, cercana al 70 por ciento o la Unión Europea que ronda el 55 por ciento. Más cerca del país, los índices también son altos, Brasil y México promedian una inversión del orden del 45 por ciento, 16 puntos por encima de la nacional.

Respecto al tema educativo, Pechen remarcó que existe en la sociedad una percepción distorsionada de la actividad científica, que varía entre el esfuerzo que demanda su aprendizaje y su difícil inserción laboral. Sostuvo que para desmitificar ambos preconceptos es preciso acercar a los alumnos a las ciencias aplicadas desde el nivel secundario y hacer llegar el mensaje a los jóvenes de que el país para desarrollarse demanda ingenieros, sobre todo en Neuquén para desarrollar su polo hidrocarburífero.

En ese sentido, reivindicó la política científica que lleva adelante el gobierno nacional. Sobre este punto destacó, como dato relevante, la incorporación del desarrollo científico en la agenda pública que lleva adelante la presidente Cristina Fernández. Respecto a eso sostuvo que “se realizó un salto cuantitativo” al elevar en forma sostenida la inversión desde el año 2003. Por dicho esfuerzo, se destina el 0,6 por ciento del PBI a ciencia y tecnología y el 6,2 por ciento a educación. A ello se agrega la planta de 46 mil científicos que trabajan actualmente en la Argentina.

En otro tramo, Pechen aseguró que al momento de optar por una carrera o elegir una profesión, la juventud argentina se vuelca mayoritariamente por las ciencias sociales. Sostuvo que del 2007 al 2010 la tendencia se mantiene y que las ciencias denominadas ‘blandas’ superan en una proporción de cuatro a uno a las vinculadas a las distintas ramas de la salud y en un cien por ciento a las ‘aplicadas’ o básicas. No obstante, remarcó que en los últimos años el ingreso de alumnos a las carreras duras aumentó.

Puntualizó que un sondeo que realizó el Observatorio Iberoamericano de Ciencia, Tecnología y Sociedad determinó que el 40 por ciento de los estudiantes encuentra dificultades al momento de estudiar asignaturas científicas y que la imposibilidad de abordarlas o asimilarlas es un determinante al momento de elegir la carrera o profesión. Para ello, pidió articular la educación universitaria con la escuela media, facilitar y ‘hacer más amigable’ el aprendizaje de las materias consideradas ‘duras’ y dar un fuerte impulso al pensamiento abstracto.

También comparó la escasa producción de ingenieros que presenta la Argentina con el proceso de innovación tecnológica que desde hace años desarrolla Israel. Destacó que dicho país, pese a su corta vida, promedia un ingeniero cada 1500 habitantes y que esa cifra sube sí se la contrasta con la masa total de trabajadores, que alcanza a los 135 ingenieros cada 10 mil personas que trabajan.

Afirmó que ese dato es parte de una política de Estado que invierte desde hace 22 años un promedio entre el 8 y 10 por ciento del Producto Nacional Bruto en educación y el 2,6 por ciento en Ciencia y Tecnología. “Israel es un país que por su desarrollo atrae inversiones de empresas de todo el mundo”.

En igual sentido, observó que China elevó su presupuesto educativo del 2,5 por ciento en 1998 al 6 por ciento en 2006 y que lo hizo como eje de una política pública para sustentar su economía en el desarrollo y la innovación. Explicó que la inversión en educación es acompañada por una política educativa estricta que permite lograr una deserción escolar ínfima, del 0,2 por ciento y una matrícula de inscripción a escuelas técnicas del 50 por ciento de la población escolar. En la actualidad el país asiático presenta un ingeniero cada 2 mil habitantes.

La exposición continúa hoy con paneles que abordarán temáticas relacionadas a la energía y al desarrollo sustentable. Entre ellas, la vinculación entre crecimiento y oferta energética; responsabilidad gerencial; generación de empleo; el desarrollo sustentable de la industria petrolera y escenario económico y financiero para el desarrollo de la industria hidrocarburíferas en los próximos años.