Cada 29 de octubre se conmemora el Día Mundial del Accidente Cerebrovascular (ACV) para recordar los factores de riesgo, las recomendaciones para su prevención y los signos de alerta.

En el Día Mundial del ACV es importante recordar que cuando hablamos de un accidente cerebrovascular, ataque o derrame cerebral, stroke o ictus se hace referencia a una enfermedad aguda que se produce cuando se tapa o se rompe una arteria del cerebro, lo cual puede ser mortal o dejar a la persona afectada con una discapacidad. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el ACV representa la segunda causa de muerte y la primera de discapacidad en adultos a nivel mundial. En Argentina, se estima que una persona sufre un ACV cada cuatro minutos.

Ante este panorama, cada 29 de octubre, es una buena oportunidad para recordar los factores de riesgo, las recomendaciones para su prevención y los signos de alerta. Además de reforzar la idea de que adoptar hábitos saludables es la mejor manera de prevenir un ACV, ya que las medidas de prevención logran una disminución del 40%.

Cabe destacar que es importante realizar actividad física sostenida, tener una alimentación sana y variada, consumir frutas y verduras, reducir el consumo de sal, limitar la ingesta de alcohol y no consumir drogas; así como es aconsejable realizar un control médico anual, controlar la presión arterial, la diabetes y evitar tareas estresantes. Por otra parte, dentro de los factores de riesgo se encuentran la hipertensión, diabetes, colesterol alto, sedentarismo, obesidad, tabaquismo y alcoholismo.

Un poco más acerca del ACV

Un accidente cerebrovascular ocurre cuando un vaso sanguíneo de una parte del cerebro se rompe o se bloquea por un coágulo de sangre. El mismo puede ser de dos tipos: isquémico o hemorrágico. El primero, es cuando una parte del cerebro deja de recibir sangre, mientras que el segundo tipo es cuando una arteria se rompe y sangra en el cerebro.

Cuando se produce un ACV se abre un período denominado “de ventana” que es un lapso de cuatro horas y media en las que la persona puede recibir un tratamiento oportuno para evitar la muerte y las secuelas graves.

Para detectar un caso de ACV hay que reconocer la Regla de las 5C: Cefaleas (dolor de cabeza muy fuerte o inusual), Ceguera (disminución de la visión en uno u ambos ojos), Confusión (que se puede manifestar en el habla o en la utilización de frases incoherentes), pérdida de fuerza o adormecimiento en un miembro o en la mitad del Cuerpo, y Caídas (provocadas por la pérdida del equilibrio).

Por último, pero no menos importante, vale recordar que cada segundo es vital para ayudar a una persona que está sufriendo un ACV, por eso detectarlo a tiempo es fundamental para poder realizar una consulta rápida con un centro de salud, hospital o llamar al 107 (número de emergencias).