Señor ministro de Seguridad, Trabajo y Ambiente, Jorge Lara; señor jefe de la Policía de la provincia del Neuquén, comisario general Adolfo Raúl Liria; subjefe de la Policía; integrantes del Consejo Asesor Superior; familia policial; representantes de las Fuerzas Armadas y de Seguridad; demás autoridades presentes; medios de comunicación; padre Juan Carlos Alfaya, una alegría que siempre esté presente; profesores. Me decía el padre: ‘Cuanto más arriba, más abajo’.

La verdad que es una ceremonia muy emotiva y me sumo a ella. Más arriba, es decir, porque cuando uno más aprende tiene más responsabilidad de contagiar esas enseñanzas trabajando en toda la sociedad bien desde abajo. Quiero compartir dos o tres conceptos y sumarme a todos los discursos que me precedieron, porque me siento plenamente identificado.

Lo primero es con esta enseñanza que nos dejó Érica (del Carmen Vega). Érica cumplió con un pedido y con una enseñanza del Papa Francisco, quien dice que en la vida somos todos ignorantes y que todos los días, cada minuto de nuestra vida, cada hora, cada día, cada mes y cada año, tenemos algo por aprender. Érica hasta último momento de su vida estuvo entregada a recibir conocimientos y enseñanza. ¿Para qué? Para fortalecer esa decisión y esa actitud de servicio que eligió.

Cada uno de ustedes ha elegido una actitud de servicio hacia toda la sociedad. Y que además renueven ese compromiso entregándose al crecimiento de la enseñanza, es doblemente meritorio. Por eso en ustedes 15 -más Érica 16-, no tenemos más que palabras de agradecimiento y de reconocimiento.

Cuando estamos a un día de conmemorar el paso a la inmortalidad del padre de la patria, el general don José de San Martín, yo quiero traer una máxima de él. Él decía: “Más importante que parecer es ser”. La coherencia de nuestros hechos y nuestros actos. Por eso, ministro Jorge Lara y autoridades máximas de la Policía, vengo a renovar, releyendo hoy cuando venía para Neuquén volviendo de Buenos Aires de una gestión que partí ayer, las palabras del discurso del aniversario de la Policía.

Hay objetivos que hemos cumplido y otros que están en curso de ejecución. No hay tiempo que perder y cada uno de esos anuncios fue fruto de las expectativas, los sueños y las necesidades de la fuerza policial. Por eso, a esta inversión de infraestructura, equipamiento y logística, con la cual podemos contar y nos demandan en este tercer siglo -siglo de la convivencia y de la armonía, de la unidad y la paz, en la búsqueda incansable para ganarle a las injusticias-, quiero venir a renovar todos los cursos de formación y capacitación que estamos llevando adelante.

Decía en el aniversario de la Jefatura de la Policía… Además de estas jornadas de intercambio que quiero felicitar con las Policías de Río Negro, La Pampa, Mendoza, Chubut, Santa Cruz y de Tierra del Fuego; muy valiosas. Todos los cursos que estamos haciendo, por los cuales se ampliaron los plazos de capacitación de los agentes que ingresan, con mayor capacitación áulica y una mayor cantidad de elementos técnicos y tecnológicos; concursos obligatorios para niveles jerárquicos, inmediato superior a los agentes; y cursos en todos los grados subsiguientes. Hemos implantado programas de actividad física y entrenamiento y fortalecimos la oferta de capacitación policial con la vigencia de Tecnicaturas como la de Seguridad Vial y aprobamos la Tecnicatura en Investigación.

Actualmente tenemos efectivos cursando carreras de grado y de postgrado y seguiremos apoyando estos desafíos que emprenden nuestros oficiales para mejorar su capacitación y dotar de mayor profesionalismo su actividad diaria, porque esas son las actitudes que hacen al desarrollo y al crecimiento de nuestra Policía. Confío en nuestra Policía. Confío en cada integrante de nuestra querida Policía de la provincia del Neuquén.

Cuando uno transita las calles, cuando va al trabajo, a la escuela, uno confía y deposita una cuota de la salud de esa sociedad en nuestra querida Policía de la provincia. Por eso es tiempo de hacer algunas reflexiones. Quiero venir a agradecer en estos siete meses, la lucha, el esfuerzo y el trabajo que están llevando adelante contra la droga y el alcohol.

La droga y el alcohol son una enfermedad que requiere de prevención, pero el narcotráfico y el delito requiere de decisión política, de herramientas, de recursos económicos y de lo que contiene y tiene la provincia: integrantes de una fuerza policial provincial dispuestos a enfrentar ese flagelo para garantizar el crecimiento sano de nuestras familias. Nos sentimos respaldados y acompañados en esa lucha. Les pedimos que en la mesa familiar y en el equipo de trabajo se hable de este tema.

Queremos y necesitamos una sociedad en la que cada día una persona más salga de estos consumos problemáticos y una persona menos entre. Pero confiamos, como auxiliares de la Justicia, en ustedes para el trabajo que están haciendo en esta lucha contra el narcotráfico. Sabemos de las dificultades geográficas de nuestra provincia, por eso -como me lo dicen las autoridades del Ejército, Prefectura y Gendarmería-, esto no se podría hacer si no fuese por la nobleza del trabajo de la Policía de la provincia.

Esto es lo que tiene cada integrante de la Policía de la provincia: nobleza con la tierra madre neuquina. Aquellos que nacieron en Neuquén y aquellos hijos adoptivos, vinieron a entregar su vida a las raíces del Neuquén para formar el desarrollo individual, personal y familiar.

La palabra nobleza viene de los metales nobles, que no se tuercen, no se oxidan, ni se doblan. Y en nombre del gobierno de la provincia del Neuquén y del pueblo neuquino, me sumo a estas felicitaciones y agradecimiento por este nuevo curso de capacitación, que como alguien dijo ahí, sin lugar a dudas yo estoy convencido, no va a ser el último. Me sumo al reconocimiento y al homenaje de la presencia de Érica. Me sumo a la nobleza con la que cada uno de ustedes traspira la camiseta de la Policía y de la neuquinidad en ese acto de nobleza, de servicio, en el cual cada uno de ustedes ha decidido entregar la vida en la provincia del Neuquén. Uno se siente acompañado y feliz. Los felicito y les agradezco.

Por último, también es momento de decirles que en los valores que uno fue educado, lo que mamó de chico y cómo creció y se desarrolló, hay un valor en mí muy importante que es el de la libertad. Y jefe, subjefe y ministro, no es que uno no confíe en ustedes, pero el gobernador tiene la necesidad, la responsabilidad y las ganas de desenvolverse con libertad en su provincia.

A las desinteligencias que por ahí les genero, con mis idas y vueltas, mis entradas y salidas, en los barrios, en los pueblos, a lo largo y a lo ancho de la provincia del Neuquén; los libero por completo. Es mi responsabilidad y esto es lo que yo he comprometido frente a mi pueblo: el contacto directo, cara a cara con cada neuquino, para estar vinculado al verdadero sentir y pensar de nuestra gente, para darle continuidad a los aciertos y cambiar, cambiar rápida y atentamente allí donde el pueblo nos manifiesta que no estamos llegando o que hay errores. No es que no confío en ustedes, confío en ustedes y en todo el pueblo neuquino. Y a la institución policial le estoy eternamente agradecido, porque fui alumno de ustedes cuando en el año ‘94 era director general de Administración y coordinábamos con el ministro Jorge Sapag la relación con la Jefatura de Policía y el Servicio Administrativo.

Los conocí adentro de la casa, en la Policía, conocí sus necesidades y sus expectativas. Por eso voy a luchar incansablemente para que cada día más la Policía tenga un mayor grado de autonomía, para ganar en agilidad y en eficiencia. En este servicio de amor hacia el prójimo y hacia el otro que han decidido ustedes, con cada familia. Porque hay que bancar a esta familia de cada uno de ustedes que ha decidido acompañarlos en esta elección de vida: la actitud de servicio hacia el prójimo, hacia cada neuquino.

Felicitaciones y muchas gracias a ustedes y a Érica por este tremendo ejemplo de crecimiento, en paz y en desarrollo. Felicitaciones.