Actualmente, el 90 por ciento de los neuquinos y neuquinas ya se aplicaron la primera dosis y el 79 por ciento completó sus esquemas de vacunación.

La campaña de vacunación COVID-19 en la provincia del Neuquén comenzó el 29 de diciembre de 2020 con la llegada, esa misma mañana, de las primeras 1.800 dosis de la vacuna Sputnik V del primer componente. Lejos de los grandes envíos de vacunas que meses después recibiría la provincia, esas preciadas primeras dosis representaban la esperanza tras casi un duro año de pandemia. Así se transmitía en la mirada de los y las trabajadoras de salud que las recibían con una emoción indescriptible y con un cuidado absoluto.

Hoy, 365 días después, de vacunar de lunes a lunes, con turno y a demanda, a domicilio y en dispositivos acondicionados desde cero, en hospitales y en centros de salud, en residencias de larga estadía y en escuelas, en rutas y ferias, en los grandes centros urbanos y hasta en el último paraje, en autos e incluso con la Orquesta Sinfónica del Neuquén tocando de fondo, se llegaron a aplicar en toda la provincia 1.218.829 de dosis.

Una importante cifra detrás de la que se esconden miles de aplausos, sonrisas, agradecimientos, recomendaciones y horas de trabajo. Actualmente, el 90 por ciento de los neuquinos y neuquinas ya se aplicaron la primera dosis: el 102 por ciento de las personas mayores de 18 años, el 86 por ciento de las personas entre 12 y 17 años, y el 72 por ciento entre los 3 y 11 años.

Por otra parte, el 79 por ciento de la población total completó sus esquemas de vacunación: el 94 por ciento de las personas mayores de 18 años y el 55 por ciento entre los 3 y los 17 años. Se trata de un logro comunitario, porque cabe recordar que la vacuna contra el COVID-19 no fue ni es obligatoria.

Una inmunidad conseguida con el esfuerzo y la pasión de las y los trabajadores de salud, con la solidaridad de aquellas personas que se sumaron a la campaña como voluntarias sin esperar nada a cambio más que ayudar sus vecinos y vecinas y, por supuesto, la solidaridad de todas las personas que se acercaron a vacunar por el bien propio y el de toda la comunidad, para cuidar a sus familiares.

“Tuvimos un equipo de trabajo enorme que se juntaba antes de que llegaran las vacunas al país y como parte de todo ese proceso había que pensar en absolutamente todo, desde cuáles eran las poblaciones priorizadas y quienes iban a ser aquellas personas que en primer lugar iban a recibir la vacuna. Después había que pensar en qué tipo de vacunas íbamos a tener, que tan poco estábamos tan seguros de cuáles íbamos a tener”, recordó la ministra de Salud, Andrea Peve, sobre cómo empezó a gestarse la campaña mucho antes de recibir las vacunas y con tres escenarios posibles.

“El mayor desafío era que íbamos a implementar una campaña de vacunación que estaba por fuera de todo lo que nosotros conocíamos como tal. Implicaba un trabajo enorme, no solamente en Salud sino con otros organismos”, aseguró Peve sobre las características inéditas e históricas de la campaña.

Finalmente, las vacunas se trasladaron a los diferentes rincones de la provincia por aire y por tierra, con diferentes temperaturas de conservación y en las diferentes estaciones del año, aún en los climas más hostiles. Todo eso, en medio de la pandemia, garantizando la aplicación de protocolos hasta en las convocatorias más masivas.

“Si tuviera que resumir qué es lo que siento, es mucha emoción, orgullo, mucha alegría de cómo se viene trabajando y con cuánta responsabilidad y con cuánto compromiso. Eso no varió en ningún momento”, afirmó Matías Neira, director provincial de Atención Primaria de la Salud, a cargo de la campaña de vacunación.

En la misma línea, el subsecretario de Salud, Alejandro Ramella, sostuvo: “Es una emoción inmensa que (la campaña) sea tan masiva, que haya movilizado toda la provincia como lo hizo, que más allá de la participación de salud haya participado mucha gente, desde organizaciones como voluntarios. Que se la hayan puesto al hombro es gratificante y muy movilizante”.

“Parte del éxito que tiene la campaña es el trabajo conjunto con diferentes personas, personas que tampoco sabían previamente ni siquiera qué iban a hacer y que voluntariamente se sumaron a esta campaña”, agregó Peve e indicó: “Justamente este fue un trabajo que se fue haciendo junto al gobernador Omar Gutiérrez, quien estuvo siempre atento a que la campaña tuviera la equidad necesaria, la territorialidad, la accesibilidad, y en eso hubo muchísimo trabajo que llevar adelante también”.

“Hay tanta emoción al momento de la vacuna, y no solamente por parte de los equipos de salud o de quienes nos están acompañando, que ya forman un gran equipo de salud, sino también de la comunidad. La comunidad va y realmente uno ve sonrisas, hay aplausos, hay llantos de alegría, hay emociones muy fuertes, personas que nos cuentan que falleció su compañero o su compañera de vida y que no llegó al momento de la vacuna”, describió la ministra sobre lo que se vive en las jornadas de vacunación.

Por su parte, la referente de Inmunizaciones del ministerio de Salud, Araceli Gitlein, afirmó: “Mis compañeros me llenan de orgullo, todos los días. En cada lugar de la provincia hay gente haciendo esto con pasión, es la única forma de llevar adelante la tarea y la verdad que nuestros equipos todos los días en la provincia trabajan para llevar las vacunas a nuestros niños, a nuestras embarazadas, a los adultos mayores. Son un orgullo realmente. Me emociona ser parte de esto, me emociona pensar que la gente tiene otra oportunidad”.