Participaron autoridades nacionales, provinciales y organismos de Derechos Humanos. En la delegación funcionó un centro clandestino de detención y traslado durante la dictadura militar.

Este mediodía se señalizó la delegación Neuquén de la Policía Federal Argentina (PFA). Allí funcionó un centro clandestino de detención durante la última dictadura militar. La placa, ubicada sobre la calle Santiago del Estero 136 de la ciudad de Neuquén señala: “Aquí se cometieron crímenes de lesa humanidad durante el terrorismo de Estado”, y contiene un extracto de la sentencia judicial que confirma el funcionamiento del lugar como centro clandestino.

En el acto estuvieron presentes organismos de Derechos Humanos y autoridades nacionales y provinciales. Asistió la ministra de Gobierno, Educación y Justicia, Zulma Reina; el coordinador de Sitios de la Memoria de la secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Gonzalo Vázquez; integrantes de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH); las madres de Plaza de Mayo Lolín Rigoni e Inés Ragni; el rector de la Universidad Nacional del Comahue, Gustavo Crisafulli; y personal de la PFA, entre otros.

La señalización se inscribe en lo establecido en la Ley Nacional 26.691, que declara Sitios de Memoria del Terrorismo de Estado a los lugares que funcionaron  como centros clandestinos de detención, tortura y exterminio, o donde sucedieron hechos aberrantes del accionar de la represión ilegal desarrollada en el país desde el 24 de marzo de 1976 hasta el 10 de diciembre de 1983.

La señalización de la delegación Neuquén de la PFA la realizó el ministerio de Gobierno, Educación y Justicia a través de la subsecretaría de Justicia y Derechos Humanos de la provincia del Neuquén, con el aval de la Red Federal de Sitios de Memoria que lleva adelante estas señalizaciones en todo el país.

Esta demarcación se suma a la que se realizó en 2013 en la comisaría 14 de Cutral Co, y a la de “La Escuelita”, que se inauguró el 24 de marzo de 2014 en la esquina de Lastra y Chaco, en la ciudad de Neuquén.

Inés Ragni expresó durante el acto que “las madres agradecemos. Es una cosa maravillosa pero dolorosa. Este lugar era principal para la tortura, los jóvenes venían a parar aquí. Cuando veníamos los familiares a preguntar nos atendían por una mirilla, y nos decían ‘negativo señora, retírese’”. Dijo que buscan más: “Queremos saber quién tocó la puerta para buscar a nuestros hijos, que digan quién se los llevó y, si los mataron, por qué y quién. Eso esperamos en los juicios y no ha pasado. Los asesinos se ríen de nosotros. Vamos a seguir reclamando en la calle verdad y justicia”.

Por su parte, Lolín Rigoni consideró que “este acto es ejemplar”. “Hemos vencido al silencio de muchos años. Se sabía qué pasaba en esta delegación, pero no se había llegado de decir de manera tan expresa. Es pedagógico, es educativo. Va a ser muy difícil que alguien no se pare a ver esto”.

Por su parte, Noemí Labrune de la APDH agradeció a la ministra Zulma Reina por haber realizado las señalizaciones en la zona. Luego realizó un recuento de todos los casos de los que hay testigos o sobrevivientes en los que estuvo involucrada la delegación Neuquén de la PFA. “Los protagonistas son los sobrevivientes, son los vencedores del olvido, de los genocidas. El fracaso de ellos es la marcha, la movilización”, dijo.

Labrune recordó que la delegación no era sólo un centro clandestino de detención y traslado. “Se ocupaban de tenerlos y cumplir funciones de tortura, lo que les traía un lugar especial en la represión. No era solo un buzón, sino un lugar donde se obtenía información bajo tortura para el régimen”, detalló, y explicó el papel del comisario Jorge Ramón González “el Perro”, que cumplía las funciones de Jefe, y del subcomisario Jorge Alberto Soza.

Por su parte, el coordinador de Sitios de la Memoria señaló que “estos actos son posibles por la lucha histórica de los organismos de Derechos Humanos que no han bajado las banderas, y que han acompañado el proceso de juicio y castigo”. Resaltó la importancia de los juicios por crímenes de lesa humanidad como “elemento reparador”, y la política de señalizaciones que, afirmó, “tienen como objetivo que estos hechos se conozcan, que nadie pueda ignorar lo que aquí sucedió. Que se sepa qué fue lo que paso y por qué, y el compromiso del Estado democrático con la memoria”.