La coordinadora de la Jucaid, Noemí Navarrete destacó las políticas de inclusión para mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad a fin de “lograr una vida plena”, indicó.

Mañana, 3 de diciembre es el Día Internacional de las Personas con Discapacidad en todo el mundo, de acuerdo a la Resolución Nº47/3 de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La fecha fue establecida el 14 de octubre de 1992, con el objetivo de llamar la atención y movilizar apoyos para aspectos clave relativos a la inclusión de personas con discapacidad en la sociedad y en el desarrollo.

Noemí Navarrete, referente de la Junta Coordinadora para la Atención Integral de la Persona con Discapacidad (Jucaid), manifestó que “es el día que reivindica los derechos de las personas con discapacidad por muchos años olvidados”. Al respecto, indicó que “hay que trabajar la inclusión en la sociedad como sujeto de derecho –con derechos y obligaciones; la acreditación de la persona que tiene una discapacidad y con políticas públicas”.

Sobre las barreras que se presentan en la vida de las personas con discapacidad, comentó que “existen en la arquitectura de la ciudad, en la vida política y en otros aspectos, hay que reivindicar los derechos como ciudadanos, como integrantes de una sociedad y de una  vida plena en todos los sentidos: en la vida cotidiana, en la política, en lo social y por qué no, una persona con discapacidad puede ocupar  un sillón en el Concejo Deliberante o en la Legislatura”, planteó Navarrete.

En este sentido recomendó “planificar en función de una sociedad completa, para que nosotros podamos tener una vida plena”, y agregó que “los tiempos están cambiando. Los gobernadores, los presidentes, están sumando cada vez más a las personas con discapacidad para que tengan derecho a la cultura, al deporte, a la recreación, a ocupar una banca, a trabajar por la sociedad con la experiencia que tenemos”.

Según la ONU, la discapacidad es una condición que afecta el nivel de vida de un individuo o de un grupo. El término se usa para definir una deficiencia física o mental, como la discapacidad sensorial, cognitiva o intelectual, la enfermedad mental o varios tipos de enfermedades crónicas.

Las personas con discapacidad, la «minoría más amplia del mundo», suelen tener menos oportunidades económicas, peor acceso a la educación y tasas de pobreza más altas. Eso se debe principalmente a la falta de servicios que les puedan facilitar la vida (como acceso a la información o al transporte) y porque tienen menos recursos para defender sus derechos. A estos obstáculos cotidianos se suman la discriminación social y la falta de legislación adecuada para proteger a los discapacitados, explica la ONU.

Una sociedad incluyente

Está ampliamente demostrado que, una vez eliminados los obstáculos a la integración de las personas discapacitadas, éstas pueden participar activa y productivamente a la vida social y económica de sus comunidades.

La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad reconoce que la existencia de estas barreras es un componente esencial de su marginación. La Convención subraya que la discapacidad es un concepto evolutivo «resultado de la interacción de las personas con disfunciones y de problemas de actitud y de entorno que socavan su participación en la sociedad».

La accesibilidad y la inclusión de las personas con discapacidad son derechos fundamentales reconocidos por la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidades. Son las condiciones sin las cuales no pueden disfrutar de sus otros derechos. La Convención (artículo 9) pide que las personas con discapacidad puedan llevar una vida independiente y participar de forma activa en el desarrollo de la sociedad. Solicita a los Estados que tomen las medidas apropiadas para darles pleno acceso a la actividad cotidiana y eliminar todos los obstáculos a su integración.

Agenda 2030: «Transformación hacia una sociedad sostenible y resiliente para todos»

La Agenda 2030 se compromete a «no dejar a nadie atrás». Las personas con discapacidades, como beneficiarios y como agentes de cambio, pueden acelerar el avance hacia un desarrollo inclusivo y sostenible, así como promover unas sociedades resilientes para todos, incluidos los ámbitos de la reducción del riesgo de desastres y la acción humanitaria, además del desarrollo urbano. Es necesario que los gobiernos, las personas con discapacidades y las organizaciones que las representan, las instituciones académicas y el sector privado trabajen en equipo para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Datos

Hay más de mil millones de personas en el mundo que sufre algún tipo de discapacidad (una de cada siete), se estima que más de cien millones de discapacitados son niños y son los que tienen cuatro veces más posibilidades de ser víctimas de algún tipo de violencia.

El 80% de las personas con discapacidad viven en los países en desarrollo y el 50% de las personas con discapacidad no tienen acceso a la sanidad. Más de 160 países han firmado la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.