Son para evitar golpes de calor, quemaduras de piel y brotes de diarreas en verano.

El ministerio de Salud y Desarrollo Social recuerda que con los meses calurosos aumentan los riesgos de contraer enfermedades diarreicas, sufrir golpes de calor o quemaduras en la piel.

Se aconseja hidratarse, consumir frutas y verduras, evitar el sol directo entre las 10 y las 16, consumir agua segura, así como una adecuada conservación (refrigeración) y manipulación de los alimentos.

Diarreas

Desde la dirección de Epidemiología de la subsecretaría de Salud realizan la prevención y el control, a partir de la vigilancia epidemiológica, para detectar brotes de diarreas, incluyendo diarrea aguda, Síndrome Urémico Hemolítico (SUH), cólera e infecciones alimentarias.

La enfermedad diarreica aguda se presenta durante todo el año, aunque en verano aumentan los riesgos de enfermar, sobre todo en aquellos lugares donde no cuentan con una adecuada conservación y manipulación de los alimentos y provisión de agua segura.

Generalmente, este tipo de cuadros se presentan en niños menores de 5 años, sobre todo entre los seis meses y dos años de edad, como consecuencia de la exposición a alimentos y/o agua contaminada, así como también por una higiene personal y ambiental deficiente.

Las consecuencias que puede dejar esta enfermedad son desnutrición y disminución del crecimiento y alteración del desarrollo cognitivo. Otro dato a tener en cuenta es que el 85 por ciento de las muertes por diarreas agudas se producen en menores de un año.

Recomendaciones

Entre las recomendaciones se encuentran disponer de fuentes de agua segura destinada al consumo humano; fomentar la higiene personal y domiciliaria; realizar lavado de manos con frecuencia, sobre todo antes de manipular los alimentos y después de ir al baño; detectar precozmente los signos y síntomas de la deshidratación; y mantener una alimentación rica en nutrientes.

También se recomienda separar siempre los alimentos crudos de los cocidos y listos para consumir; conservar los alimentos en recipientes separados para evitar el contacto entre los crudos y cocidos; fomentar la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida; y fomentar la vacunación contra Rotavirus.

Además, se aconseja cocinar completamente los alimentos, especialmente carnes, pollos, huevos y pescados; para los alimentos a base de carne picada, cuidar que no queden partes rojas en el interior; hervir los alimentos como sopas y guisos para asegurarse que ellos alcanzaron 70°C y recalentar completamente la comida cocinada.

Por último, se recomienda no dejar alimentos cocidos a temperatura ambiente por más de 2 horas; enfriar lo más pronto posible los alimentos cocinados y los perecederos (preferentemente bajo los 5°C); mantener bien caliente la comida lista para servir (arriba de los 60°C); no guardar las comidas preparadas por mucho tiempo, ni siquiera en la heladera; y no descongelar los alimentos a temperatura ambiente.

Altas temperaturas

En verano es recomendable no exponerse al sol durante mucho tiempo y no hacer ejercicio en ambientes calurosos o con poca ventilación, ya que puede llevar a la pérdida de agua y sales esenciales del cuerpo impidiendo el buen funcionamiento del mismo. También se recomienda no exponerse al sol de 10 a 16.

Así se produce lo que se conoce como golpe de calor, que se presenta con fiebre, sed intensa, sensación de calor sofocante, piel seca, mareos o desmayo, dolor de estómago, falta de apetito y náuseas, dolor de cabeza y desorientación. En los bebés, también puede observarse la piel irritada por la transpiración en el cuello, pecho, axilas, pliegues del codo y en la zona del pañal; irritabilidad y llanto.

Si bien cualquier persona puede sufrir un golpe de calor, los más vulnerables son los bebés, los niños pequeños, los mayores de 65 años de edad y quienes padecen enfermedades crónicas, respiratorias o cardíacas, hipertensión arterial, obesidad y diabetes.

Para evitarlo se recomienda tomar abundante agua durante todo el día; reducir la actividad física; ingerir frutas y verduras, y evitar comidas muy abundantes; evitar bebidas alcohólicas o muy azucaradas; no exponerse al sol entre las 10 y las 16; protegerse del sol usando un gorro o una sombrilla; y permanecer en espacios ventilados.

En el caso de los bebés, el consejo es darles el pecho con mayor frecuencia, mojarles el cuerpo, y si tienen más de 6 meses, darles agua fresca apta para el consumo.

Ante la aparición de síntomas concurrir al médico, intentar baja la temperatura del cuerpo con paños fríos o con un baño en agua helada, ingerir agua fresca, permanecer en un lugar fresco y ventilado, y no consumir medicamentos antifebriles.

Además de golpes de calor, la exposición al sol puede causar quemaduras en la piel. Por esa razón se deben evitar las horas de mayor radiación y observar la sombra propia: si es corta o no se ve, significa que hay que resguardarse del sol.

También hay que mantener a los niños menores de un año a la sombra y nunca exponer a bebés menores de 6 meses, ni siquiera con protector solar; usar ropa clara, sombrero o gorra para proteger la piel y los ojos del sol; y aplicar filtro solar siempre con un factor de protección de 15 o más y reponerlo cada 2 horas.

Ante cualquier caso de necesidad, comunicarse con el sistema de emergencias médicas al número teléfono gratuito 107 y reportar la situación.